domingo, 21 de junio de 2015

LA TORRE DE LA MANGANA Y EL RECINTO ISLÁMICO-JUDÍO DE CUENCA


Resulta un tanto triste la visita a esta zona de Cuenca, más aún cuando es una de las zonas de la ciudad que más historia atesora entre sus piedras.
Y es que en la zona se levantó el alcázar de la Konka islámica, residencia de los delegados de los omeyas y más tarde del reino taifa que surgió en ella.

Quien quiera hacerse una idea de la magnitud del recinto sólo hace falta que lo bordee por la zona de Alfonso VIII y vea los magníficos muros de sillería que aún se alzan en esta zona.

Castillo palaciego que debió tener su zona habitacional, y posiblemente en él se encontraran los talleres de eboraria que sustituirían a los de Medina Zahara en el siglo XI, con piezas tan fantásticas como este bote que ya analizamos.
Tras la Reconquista, y con Ios mudéjares desplazados al barrio de San Miguel, la zona fue ocupada por la comunidad judía, que tuvo junto a la torre una importante sinagoga.

Tras la expulsión de los judíos la zona fue ocupada por la nobleza (cuyos restos magníficos pueden verse en la plaza de la Merced) y la iglesia.
De toda esta historia apenas si quedan ahora puras piedras, y no es ésta una figura literaria, lamentablemente. Las excavaciones de la zona se continúan apenas sin avance año tras año, con los plásticos ya corroídos y las vallas rodeando una supuesta musealización de la zona que espera, y espera...

En medio de todo ello queda tan sólo el Monumento a la Constitución que vimos aquí y esa famosa torre de la Mangana (al-mangana, la máquina, pues tal vez ya estuviera allí en tiempos andalusíes como una posible estructura para una catapulta).

Una torre que ha sido mil veces restaurada (desde la que le daba un aspecto morisco a la actual, también una recreación que recuerda a las torres medievales italianas)

Lo único que sabemos de cierto es que en el siglo XV era el campanario de Santa María la Nueva (sobre la antigua sinagoga) y en el XVI ya estaba instalado el famoso reloj que desde entonces mide las horas quietas de la ciudad.
¿Algún día podremos saber algo más de ella gracias a esa famosa musealización de la zona?



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