miércoles, 24 de febrero de 2016

EL RETRATO BARROCO


Como era lógico, el retrato ocupará una parte fundamental de la pintura barroca
En su desarrollo inciden desde la nueva imagen del individuo que Spinoza o Descartes proponen a la idea de la propaganda (ya del estado, ya personal) como médula del estilo.
El retrato es así, además de fama para la posteridad (como opinaban los renacentistas), también publicidad del presente (del rango social, de las posibilidades y desarrollo).


Bernini. Scipione Borghese
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Sin embargo, en las distintas cortes se elaboraron distintas propuestas a este género, pues en el fondo el retrato no hacía sino hacer visible los valores predominantes de cada sociedad. El retratado asimila así los valores (estéticos pero en el fondo morales) de éxito social.
Esto será aún más pronunciado en una sociedad como la barroca en donde la vida se concibe como un gran teatro en donde cada actor desempaña un papel determinado por nacimiento y (de forma incipiente) méritos propios.

De esta forma, la contención es norma en la corte española, tal y como hace Velázquez recogiendo una larga tradición que une lo veneciano con el estricto protocolo borgoñón
Martínez Montañés por Velázquez

En Francia será primero el rigor (su fuerte clasicismo alentado por la monarquía y su brazo armado, la Academia) y más tarde (Luis XIV) el exceso. 





Le Brun, Retrato del Canciller Séquier.


Rubens (el gran pintor internacional del Barroco) se inclinó por un retrato que, basándose en Bernini y Rafael, sea capaz de representar el valor social del personaje, la encarnación del propio estamento (Checa y Morán).

Mientras Van Dyck buscará la nobleza en una curiosa manera de elegancia e integración con el entorno, como ya vimos aquí



En Holanda, las propias condiciones socioeconómicas, producirán un retrato burgués que se aleja de los modelos aristocráticos del resto de Europa, produciéndose una imagen mucho más cercana y sin convencionalismos en donde cabe tanto la zafiedad de Frans Hals a las labores cotidianas y pequeños placeres de esta clase media acomodada de Vermeer.


Fran Hals.





Vermeer

Caso extremo de cercanía y verdad es la extraordinaria serie de autorretratos de Rembrandt, que se acerca sorprendentemente al gusto moderno por la personalidad y las múltiples personalidades que nos habitan


En algunos casos será el doelen (o retrato de corporaciones o grupos familiares) el que se imponga (desde la ronda de Noche a los de Halls).


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