viernes, 4 de marzo de 2016

EL TRANSPARENTE LA CATEDRAL DE CUENCA


Desde que Bernini comenzara a utilizar la luz dirigida (primero en una capilla funeraria Raimondi San Pietro in Montorio y más tarde en la capilla dedicada a Santa Teresa, a la Beata Ludovica o la famosa Cátedra de San Pedro), muchos arquitectos realizarán transparentes (ventanas abiertas para iluminar de forma teatral alguna zona especialmente relevante).

Transparente Catedral de Toledo. Narciso Tome

Menos conocido, pero sumamente interesante, es el que realizara, también en la girola, Ventura Rodríguez para la Catedral de Cuenca, iluminando el arca que custodia(ba) los restos del obispo San Julián.

El proyecto fue realizado por varios autores, como el escultor Francisco Vergara (muy dependiente del estilo clasicista iniciado por Algardi y popularizado por Raggi en Roma) que desarrolla escenas de la vida del santo, desde su bautismo a la concesión de la palma de martirio),  el marmolista Blas de Rentería, y los broncistas y rejeros Pedro Lázaro, Pedro Verda y Pedro Martinengo.


Todo el conjunto es típico del nuevo barroco clasicista que se desarrolla a mitad del siglo XVIII por autores (que influidos por los modelos franceses e italianos tardíos) se escapan del casticismo hiperdecorativista (véase Pedro de Ribera) para recobrar una mayor serenidad y monumentalidad clasicista (como estaba realizando Juvara o Sacchetti en el Palacio Real o Sabatini en la Puerta de Alcalá) que pondrán las bases para el futuro neoclasicismo de Villanueva
Como es habitual en estas estructuras, ciertos días (entre el 18 y 22 de marzo) el sol ilumina directamente  la urna donde reposa San Julián


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