jueves, 16 de junio de 2016

DE ARA DE HÉRCULES A CRIPTA FUNERARIA DE MÁRTIRES


En los sótanos de la iglesia de Santa Maria in Cosmedin (de la que ya hablamos aquí) se produce una de las largas continuidades históricas con las que premia Roma al visitante atento.

Coro de Santa María in Cosmedin bajo el que se encuentra el altar-cripta

En su origen, este lugar fue el ara de sacrificios levantada a Hércules (Ara Maxima Hérculis), señalando el lugar en donde el héroe había dado muerte a Caco. 




En el lugar se realizaba los sacrificios bovinos (el cercano foro se denominaba Boario o de los bueyes y el tradicional tholos circular de Vesta en los últimos tiempos se atribuye a Hércules)

La primera construcción fue del siglo V a C., pero las continuas inundaciones del Tíber obligaron a sanear la zona en el II a C. 
Más tarde hubo un incendio, reconstruyéndose el lugar en el año 65 d C.

Ya en el siglo VIII, el papa Adriano I realiza una profunda renovación de la zona para, manteniendo su carácter sagrado, reconvertirla en una diminuta basílica de tres naves con altar excavado en el central y unos curiosos nichos en los laterales que sirvieron para la custodia de las reliquias de múltiples mártires.

Para su sujeción se utilizaron columnas anteriorres con capiteles ravenaicos.



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