jueves, 20 de octubre de 2016

LA ZISA. ARTE SÍCULO-NORMANDO


A la llegada de los normando a la isla, el territorio circundante a Palermo (la llamada Conca d' Oro) ya se encontraba sumamente antropizado y lleno de solaces o casas de campo rodeadas de jardines y plantaciones de cítricos, caña de azúcar o palmera datilera.

Conca d' Oro

Sobre esta estructura previa, los Altavilla, seguirán desarrollando los parques reales, reorganizando los manantiales a través de canats y reaprovechando los ríos (Fiume Oreto) para su irrigación para crear la idea de paraíso terrenal típicamente islámico de la que ya nos hemos ocupado aquí.

En estos parques existían grandes lagos (Mare Dolce con una isla central plantada de naranjos, restaurado por Rugero II que se podrían relacionar con las buhairas) y zonas cinegéticas (como el Parque Nuevo de Rugero II con gamos, corzos o jabalíes), entre los que se construyeron pequeños pabellones de reposo cuyo ejemplo más elaborado es la Zisa.

Edificada por Guglielmo II sobre unas antiguas termas romanas, parte de la idea islámica de la kuba, con un plano rectangular y compacto, centrado en una sala abierta hacia el exterior.

Esta sala de la fuente (en este caso más heredera de los ninfeos romanos que de las estructuras islámicas), una fontana en cascada articula el espacio, haciendo descender sus aguas por canales y pequeños surtidores que (esta vez sí, de forma sumamente islámica) relaciona el interior y el exterior, al conducirnos a una alberca frontal con isleta interior (en donde pudo existir un pequeño pabellón) que reflejaba el palacio.

(Como puede verse, el modelo, de finales del siglo XII, bien podría ser la inspiración de modelos madarnisíes y posteriores nazaríes)

La influencia fatimí es bien palpable en sus magníficos iwanes con mocárabes que se sitúan en los distintos frentes de la habitación.


A ellos se unen los típicos mosaicos del estilo, de clara influencia bizantina

Y otros que se han puesto como origen del cosmatesco romano

Al exterior encontramos casi una imagen de fortaleza de arcos levente apuntados (y peraltados, al modo más fatimí que gótico) sobre ligeras columnillas (islámicas) coronadas por capiteles clásicos.

De la misma manera, el resto de las salas (ahora Museo de arte islámico), son espacios estrechos y laberínticos, totalmente privados


























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