viernes, 10 de junio de 2022

Diosa tatuada. de Koya Abe

Juguemos con los estereotipos, combinémoslos, igual que hace la globalización con el famoso mestizaje culinario, con las costumbres que nos hacen consumir, con los objetos que se descontextualizan de sus culturas y usos primitivos, con los propios lugares turísticos...

Vivimos en un mundo profundamente impuro, heterogéneo en don de todo se cruza y se confunde. ¿Nos va a llamar entonces la atención que uno de los iconos de la belleza occidental, la Venus del Espejo de Velázquez, se llene de tatuajes basados en los grabados japoneses? ¿Esto es bueno, deseable? ¿Es una afrenta? ¿Algo casi blasfemo o pura contemporaneidad? ¿Inclusivo o deleznable?

El espectador debe opinar

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