Construido por los romanos en el siglo IV con función funeraria, muy pronto se convirtió en un martirium y más tarde en un baptisterio.
De estos primeros momentos conservamos el gran cilindro con cúpula en ladrillo (claramente romano), mientras que sus vestíbulos laterales que lo convierten en una cruz griega son de tiempos ya bizantinos (acaso también las ventanas de la cúpula, que iluminan de forma muy típica del estilo el interior).
Del mismo momento bizantino (aunque en un arco que se mueve entre el siglo X y el XVI) encontramos un gran pantocrátor, mientras que filas de profetas y patriarcas se recogen en círculos concéntricos








