jueves, 26 de julio de 2012

PAISAJE AZUL de Alexandru C. Arghira. Las Esculturas del Parque Juan Carlos I.















Mitad jardín, mitad escultura, es ésta una de mis obras favoritas del Parque Juan Carlos I en Madrid.
Situado junto al estanque norte es obra de Alexandru C. Arghira.









Como puede verse se trata una especie de singular jardín de césped sobre ruinas de ladrillo, todo ello aislado por una geométrica ría de agua.
Visualmente, llaman la atención varios aspectos.
Por una parte su juego de ondulaciones continuas que tapiza el césped, dando un perfil muy variado según nos movamos en torno suyo, pues estas colinas u olas de césped se interponen unas a otras, creando una compleja topografía en un espacio tan reducido. 

¿Es acaso lo que ha querido plasmar el artista: un paisaje de ensueño - o pesadilla - compuesto por decenas de pliegues que nos muestra las fuerzas naturales a una escala diminuta y tapizadas  (suavizadas) por el césped? Yo a veces he utilizado esta escena para ilustrar los plegamientos en clase.


Por otra, los materiales que se combinan son tres. El césped que le otorga continuidad con el paisaje (aunque aislado por la racionalidad de la agua), el ladrillo de obra (que aporta la humanidad o el tiempo, dado su estado) y el yeso pintado de azul del corredor central.

Estos dos últimos materiales juegan en contradicción con lo dicho anteriormente. Esa naturaleza en bruto de la que hablábamos, resulta ahora fruto del hombre. O mejor dicho, de los esfuerzos del hombre que la Naturaleza (y el tiempo), hacen vanos y terminan por destrozar.
A uno le puede dar por pensar que la escultura es una ruina. Una casa (con sus propias ventanas ya cegadas, con su escalinata) derrumbada por los años y lentamente retornada a lo natural. ¿Son inútiles nuestros esfuerzos? ¿Todo tiende a la nada?


Pero la tensión se vuelve mayor al encontrarnos que, en uno de sus tercios, la escultura se encuentra brutal y racionalmente cortada por un estrecho pasillo al que se accede por unas escaleras y pintada por un profundo azul.

Con ella se rompe la suavidad ondulante de las formas, se trunca el triunfo de la erosión natural con unas estancias perfectamente conservadas. ¿Hay entonces esperanza? ¿O es una nueva intervención sobre lo ya arruinado?
El azul rompe con brusquedad el tranquilo constraste de texturas, de cromatismo (rojo-verde), ideológico, del césped y el ladrillo.

2 comentarios:

  1. Realmente, es una composición preciosa y muy original, hecha con elementos tan sencillos. Creo que hasta es relajante contemplarla.
    Todos los dias camino por este parque y no la he visto nunca. Trataré de localizarla.
    Por lo general, las esculturas del Juan Carlos I, me parecen bastante mamotretos y feas.

    Me gusta tu blog, y lo sigo "corre que te corre" porque actualizas con muchísima frecuencia. Te leo, aunque no comente.

    Un saludo. Ana.

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  2. Gracias por tu comentario, Ana.
    Para que te orientes, la escultura está junto a la ría, cerca del jardín de las tres culturas

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