jueves, 3 de abril de 2014

CEZANNE, EL PINTOR DEL FUTURO

¡La misión del arte no es copiar la naturaleza, sino expresarla! ¡No eres un vil copista, sino un poeta!

Solitario, huraño, incomprendido, perfeccionista y obsesivo, Cezanne inventó una parte importante del arte contemporáneo, dejando su impronta en Matisse, Kandinsky o Picasso.
Como a menudo declaró, su única intención era la de llevar el impresionismo al museo. ¿Una pura banalidad? Probablemente no; sino una labor titánica, la de convertir el fenómeno óptico, la luz pasajera e imposible de mantener en pura materia pictórica.

Una de sus famosas bañistas

Convertir la realidad en arte. Trabajar una y otra vez sobre pocas realidades (retratos, bodegones, bañistas paisajes de la Provenza...) para poder eliminar lo accesorio, lo anecdótico y convertir la esencia en pura pintura.
¿Y cómo se hacía eso?
Convirtiendo el mundo en formas y colores.

Formas geométricas (Todo puede reducirse al cono, el cubo y la esfera) como demuestran sus bodegones en donde las manzanas son esferas, la manzana perfecta, sin ningún tipo de individualización, que Picasso heredará para inventar el cubismo en donde la realidad se racionaliza a través de una geometrización estricta.

Cezanne está más cerca de Gauguin. No se trata de copiar la realidad. Separémoslo de ella para acercarnos a la realidad más profunda, la que relaciona las partes con el todo.

Convirtamos la visión impresionista de pequeñas pinceladas en una armadura compacta, en un denso tapiz en donde los colores sean como notas de música, inútiles por separado pero convertidas en una verdadera sinfonía sin se saben combinar.

Pura sinestesia. Colores como música, pinceladas como notas que obligarán al artista a rehacer una y otra vez el cuadro hasta conseguir la perfección (una sola pincelada puesta a destiempo romperá la armonía general).

La pintura es algo que ocurre entre los colores; hay que dejarlos totalmente solos para que se definan mutuamente. El tráfico entre ellos: eso es la pintura.




Una de sus Montañas de Sainte Victorie

Esta lección nunca la olvidará Matisse, y Kandinsky la llevará a su máxima formulación, inventado el arte abstracto.
Y, ¿la perspectiva? Ese caballo de batalla desde el Renacimiento.

Cezanne no llega a atreverse a eliminarla por completo, pero lo intentará una y otra vez, utilizando los encuadres en picado para eliminar el cielo (Kirchner los retomará una y otra vez), multiplicando la visión (fijaros en sus bodegones) en donde las cosas son vistas desde varios puntos de vista (¿acaso no es eso la visión simultánea en la que se basa el cubismo?)

Picasso cubista

Como asegura Bozal, todas estrategias están encaminadas a enseñar al espectador una nueva manera de mirar (pues ésta no es algo natural, sino un verdadero aprendizaje cultural y convertir el arte (como siempre lo fue), en una construcción, un puro artificio

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