domingo, 18 de mayo de 2014

BOTTICELLI EN OGNISANTI.

Esta iglesia está un tanto al margen de los grandes circuitos turísticos de Florencia y aún puede verse en paz una extraordinaria colección de obras de arte.
Ya vimos el Cristo del Giotto y pronto analizaremos el espectacular cenáculo de Girlandaio.
Hoy nos ocuparemos de la iglesia y el recuerdo de Botticelli, que se encuentra enterado en ella.

La iglesia estuvo fuertemente vinculada a la familia Vespucci (en uno de sus frescos, pintado por los Ghirlandaio, aparece el famoso Américo Vespucci), una de las familias más importantes del Quattrocento florentino, emparentada con los Medici.
Uno de sus miembros más famosos será Simonetta Vespucci, la famosa Venus del nacimiento o la Primavera, dos de los grandes cuadros de Botticelli. De ella hay una espléndida novela sobre la que fuera la reina de la belleza florentina, La Mujer que fue Venus.
El pintor quiso enterrarse a los mismos pies de su sepulcro, marcándose el lugar con un disco de mármol

Los visitantes, como ocurre en la tumba de Machado en Colliure, siguen dejando sobre su barandilla agradecimientos y poemas dedicados al pintor.

Pero además de todo esto se puede encontrar una obra in situ, un San Agustín en su estudio que hace pareja con el San Jerónimo de Girlandaio, una pintura serena, casi melancólica, de gesto un tanto exagerado pero espectacular ambientación y naturaleza muerta de libros sobre su estrado.

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