domingo, 19 de abril de 2015

JUAN GRIS. LA EXCELENCIA DEL CUBISMO SINTÉTICO


Como ya vimos aquí, el cubismo atravesó una serie de etapas (negra, analítico y sintético). Juan Gris es, junto a Braque y Picasso, creadores del estilo, la gran figura del tercer momento.
Más joven que los anteriores, entra en el grupo del Bateau Lavoir cuando el estilo había girado hacia una síntesis, recobrando el color y la percepción de los elementos que componen el cuadro.

Gris tomará este estilo (del que nunca ya más saldrá) y creará sus más bellas composiciones.
Su obra mantiene un particular sentido del orden que les dan una serenidad que nunca llegaremos a encontrar en tal grado en Picasso.

Son composiciones claras y equilibradas, verdaderamente autónomas, que en ocasiones se llegan a aproximar a sensaciones constructivistas.

En otras obras, los objetos se reducen a sus formas más significativas (y en el fondo, profundamente clásicas), que recuerdan a las obras de Morandi, pues hay que recordar que gran parte de su obra coincide con la llamada vuelta al orden de los años XX, cuando la experimentación vanguardista se da una pausa tras la Primera Guerra Mundial, regresando a la forma bella y acabada.

La pintura de Gris es la que mejor maneje el color dentro del mundo cubista, desvinculándolo en numerosas ocasiones de la forma, creando una segunda lectura dentro del cuadro.

También mesurado en este aspecto, sus grandes planos cromáticos se rigen por la geometría y la forma cerrada, creando puntos de interés dentro del cuadro que se equilibran mutuamente.

Aunque sus temas favoritos serán los bodegones, también trabajará en la figura humana, con fascinantes resultados en el cruce de los planos cromáticos (que llegan a tomar el protagonismo total) para la creación de las figuras.

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