miércoles, 13 de enero de 2016

FILIPPINO LIPPI. Aparición de la Virgen a San Bernardo



Filipino Lippi fue el escandaloso hijo de Filippo Lippi y la monja Lucrezia Buti.
Esto ya lo comentamos en un artículo anterior, y ahora que conocemos la crónica rosa del Renacimiento, centrémonos en la magnífica pintura de este maestro del final de Quattrocento.
Su tema es la aparición de la Virgen a San Bernardo, creador del Cister e inspirador de los templarios.

Se trataba de un encargo para la capilla de Francesco del Pugliese, en la iglesia de la Badía, en Florencia. Piero del Pluguiese, el comitente, aparece de forma tradicional, como donante.

El cuadro, uno de los más bellos del pintor, nos permite ver el clima del final del Quattrocento, en donde la tendencia predominante es la decorativa (heredada de Fra Angelico y Lippi), a la que se ha añadido numerosas influencias flamencas (desde el óleo al detallismo, la importancia y características del paisaje) y el gusto por la grazia y la exquisitez (con el canon típicamente alargado) heredados de uno de sus maestros, Botticelli.

Se crea así un mundo delicado y delicioso que, sin renunciar a la perspectiva o el claroscuro, busca la evasión y la belleza de una sociedad burguesa. Un mundo perfecto que pronto terminará (unos diez años después) con las predicaciones de Savonarola (y esa manera de hacer pasará a la pintura umbra de Perugino o Pinturicchio)

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