sábado, 27 de febrero de 2016

GUIDO RENI. Entre el clasicismo y el tenebrismo

Cristo con la cruz. Academia de San Fernando. Madrid

Tradicionalmente (nosotros lo hicimos aquí) se clasifica a Guido Reni como perteneciente a la escuela clasicista iniciada por los Carracci, pues no en vano se educa en la academia de los Incaminati.

Sin embargo su arte no es tan reductible, y en su obra encontramos un "abierto cotejo lingüístico con otras propuestas del panorama romano colectivo" (Martínez Ripoll), uniendo con extraordinaria eficacia el clasicismo boloñés con con el caravaggismo.
San Miguel arcángel. Iglesia capuchinos. Roma

Del primero toma su dibujo, cada vez más lírico según avanza su carrera, las composiciones (siempre magníficas) y el uso de una gran gama cromática.
Éxtasis de San Felipe Neri

Por el contrario, no es ajeno al mundo caravaggista del que retoma su tenebrismo y la intensidad de sus expresiones como forma de comunicación, aunque normalmente más moderadas que en el maestro milanés (habitualmente se ha hablado de él como el mejor pintor de las miradas hacia lo alto, suaves pero intensas, que tanto influirían en las representaciones de los éxtasis y visiones característicos de este periodo)

Crucifixión de San Pedro. Vaticano

Y es que consiguió el ritmo boloñés combinado con la luz y el color como se aprecia en una de sus obras maestras: Hipomenes y Atalanta.
También trabajó la pintura al fresco de tendencia decorativa (aunque mucho más controlada que la que inaugurara Cortona y siguiera Pozzo) en el casino Ludovisi del palacio Palacio Pallavicini-Rospigliosi o en el duomo de Nápoles.
Grabado Sagrada Familia con San Juanito

Mantuvo fuertes enfrentamientos con uno de sus colegas (Domenichino) y también en Nápoles, del que tuvo que huir, amenazado de muerte por otros colegas del gremio de los pintores






















                Crucifixión. San Lorenzo y San Dámaso

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