miércoles, 16 de marzo de 2016

LUCA GIORDANO. "FA PRESTO"


Frescos del Carmine. Florencia

Napolitano de nacimiento y romano de educación, Luca Giordano se convertirá en la gran figura de la pintura final del barroco y el gozne necesario entre ésta y el mundo rococó de Tiépolo.
Su educación hay que buscarla en el barroco decorativo de Lanfranco (Cúpula del Duomo de Nápoles) y Pietro da Cortona, en especial los frescos de su última etapa de la Chiesa Nuova en donde el ilusionismo se une con luces y colores claros, con un reparto asimétrico de los personajes que no invaden por completo los espacios y dejan grandes zonas de un cielo azul sobre nuestras cabezas.


Pruebas de su estilo son las obras realizadas en Florencia, como la Galería Ricardi en el palacio Medicis o los frescos del Carmine.

Palacio Medici-Ricardi

En 1692 llega a España invitado por Carlos II, acometiendo grandes encargos en el Escorial y en el Casón del Buen Retiro que revitalizarán la pintura ilusionista iniciada por Colonna y Vitelli (los puedes ver en los artículos dedicados a Rizzi, Carreño o Claudio Coello) en tiempos del monarca anterior, con una pincelada mucho más deshecha frente al dibujo anterior y un mayor dinamismo generado por la propia composición de las figuras frente a la importancia de la arquitectura que tuvo en el periodo anterior.
Simplemente comparad estas dos obras

El Escorial. Luca Giordano
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Claudio Coello. Casa de la Panadería

Durante esta época también realizará, en el mismo estilo, grandes palas de altar, como la batalla de Clavijo de las Comendadoras.

Su estilo, como ya anunciábamos, está abriendo paso a una nueva interpretación (mucho más aristocrática) del fresco que realizará Tiépolo


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