miércoles, 1 de marzo de 2017

VENTURA RODRÍGUEZ. EL ALTAR DE LA VIRGEN DEL PILAR. ZARAGOZA


Dentro de las reformas que realizara el arquitecto dentro de la Basílica, su obra más destacada (y casi la obra cumbre de toda su carrera) es el altar-camarín de la Virgen del Pilar.
Esta zona, que se incluye en la nueva construcción ideada por el arquitecto, había sido tradicionalmente un claustro anejo a la basílica en donde se encontraba la reliquia del pilar en donde la Virgen se le había aparecido en forma corpórea a Santiago.

El primer problema que tuvo que solucionar Ventura Rodríguez fue la creación de una capilla en donde quedaba descentrada la imagen de la Virgen (pues no había de cambiar la reliquia del lugar concreto que la tradición situaba la aparición), que resuelve por medio de la arquitectura (un altar tripartito) y la escultura (realizada por Arellano) en donde el altar que ocupa la Virgen hará pareja simétrica con un grupo en donde Santiago y sus discípulos nos dirigen la mirada hacia ella, con un relieve de la llegada de la Virgen a Zaragoza como eje de simetría que enlaza con su mirada y su gesto ambos lugares.



Solucionado el problema quedaba por dar forma a la estructura arquitectónica.
Para ello se tomó la idea de baldaquino (o, más sencillamente, de arquitectura efímera tan típica del barroco para catafalcos) que se encierra dentro de la arquitectura general, con un tratamiento de madera (por completo incierto) que la haga funcionar como una gran máquina barroca de propaganda.

Situada en uno de los tramos de la nave central, nos encontramos con una estructura trebolada cuyos extremos salen del espacio en forma de pórticos curvos, invitando al espectador a penetrar en ellos.

Coronando el espacio se nos muestra una cúpula doble escamada (en su "exterior") y otra calada en su interior, de forma ovalada y rodeada de las bóvedas de cuarto de esfera de los pórticos.

Habitualmente se ha hablado de las influencias de Bernini y Borromini en la obra.

Sin embargo, y sin salir del ámbito italiano que tan bien conocía (aunque nunca visitara personalmente), a mi me recuerda poderosamente a la arquitectura de Pietro da Cortona, tanto en su forma de expandir las fachadas hacia el exterior y el juego de las columnas orilladas hacia los extremos para dejar un intercolumnio central (fachada de Santa María della Pace), como la forma de insertar (en la cubierta) las bóvedas de orno en los laterales (Santa María in Via Latta).

 En cuanto al techo calado se ha hablado habitualmente de Guarini, aunque (en un espíritu tan ecléctico como el de Ventura Rodríguez) no deberíamos olvidar los juegos de claroscuro por medio de arquitecturas recortadas sobre un fondo que utilizara un rococó como Hipólito Rovira en sus Cartujas.


FOTOGALERÍA ENLAZADA DE VENTURA RODRÍGUEZ
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