martes, 6 de diciembre de 2011

LA MADRASA DE BEN YOUSSEF. Marraquesch


Antes de la caída de Granada, y tras la caída del imperio almohade, se creó en el norte del Magreb un nuevo imperio mucho menos rigorista, los benimerines o meriníes (1243-1471) que mantuvieron numerosas luchas contra los cristianos españoles (la famosa Batalla del río Salado) por mantener el control del estrecho de Gibraltar.
Tras su caída aparece la dinastía Said (1527-1659) que recogen a los numerosos emigrantes de Al Andalus (primero los del reino nazarí y posteriormente a los moriscos que se rebelan contra Felipe II en las Alpujarras y más tarde son expulsados por Felipe III).

Todas estas conexiones hacen del arte de estas dos dinastías un estilo directamente entroncado con el mundo nazarí, del que retoman formas, tipologías y decoraciones, aunque sin evolucionar en exceso, dando a su arte un marcado signo conservador.
Quizás el edificio que mejor manifieste la magnificencia de este estilo sea la madrasa de Ben Youssef (Marrakesch), creada en tiempos meriníes y reconstruida en el XVI por los sadíes.
Esta construcción era una escuela coránica que con sus más de 130 celdas podía llegar a albergar a más de 900 estudiantes.
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Su organización se realiza en trono a un gran patio central, al que se llega por un pasillo transversal (en forma de codo) que permite la intimidad de este centro de la comunidad con una alberca con fuentes y un oratorio en su lado corto.


Este oratorio, con su mirab en la pared frontal, tiene la típica división tripartita, con dos alcobas laterales separadas por arquerías (muy similar a la que podemos encontrar en los reales Alcázares de Sevilla). La parte central la cubre una magnífica bóveda de mocárabes en yeso como las que nos encontramos enla Alhambra.


Mirab

Bóveda de mocárabes
Las celdas se organizan en los dos lados largos, con ventanas tanto hacia el patio central, como al exterior o a unos diminutos patios que permiten iluminar los pisos bajos. Su espacio interior es mínimo.

Toda la decoración responde a modelos nazaríes, tanto en sus materiales (alicatados, yeserías, madera tallada) como en su organización



Motivos epigráficos, de lacería y atauriques según el modelo alhambrino



Lacerías sobre una estructura de estrellas


Mocárabes inferiores y paño de sebka superior




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