Esta magnífica pintura representa el rapto de Perséfone por Hades. Este sujeta las riendas de una cuadriga de caballos blancos al mismo tiempo que sujeta a Perséfone. También en la escena están representados Hermes, delante del carro, y una compañera de Perséfone, que contempla el rapto detrás del carro.
Son unas pinturas de gran fuerza y calidad y los eruditos creen que se deben a un gran maestro que conocía la perspectiva y que tenía mucha facilidad para el dibujo y para el color (muy intenso para nuestros ojos modernos), tal vez Nicómaco.Es asombrosa la capacidad para captar el movimiento y la tensión del rapto.Las pinturas pertenecen a una tumba del gran Túmulo de Vergine, del siglo IV a. C. (período helenístico)



