domingo, 10 de agosto de 2014

OLIVA (1). UN PASEO POR LA VILLA CONDAL


Desde la conquista cristiana por parte de Jaime I, la población de Oliva formó parte de distintos señoríos nobiliarios (los Centcelles, los Borja, Benavente u Osuna).
Durante estos cinco siglos se fue creando una villa condal amurallada (ante los ataques berberiscos) con interesantes monumentos, muy poco conocida por los visitantes de esta zona, volcada hacia el turismo de sol y playa.
En este primer paseo veremos rápidamente algunos lugares interesantes de esta zona (aunque existe una buena señalización turística en todo el recorrido, tanto para la orientación como para la información)

Iniciamos nuestro paseo en el portalet (una de las escasas puertas de la villa que aún se conservan) y dirigirnos hacia el magnífico museo arqueológico en donde podremos conocer lo que debió ser el gran palacio gótico-renacentista de los Centcelles, un foco humanista de la zona.
Siguiendo la calle de las moreras (por donde corre, ahora subterránea, la acequia Mare que bordeaban moreras para el cultivo del gusano de seda) encontraremos la parte trasera de la Iglesia Mayor, con unos curiosos contrafuertes realizados al modo del mudéjar aragonés.


De la iglesia, redefinida en el siglo XVIII,  destaca su espléndida cúpula de teja vidriada en azul.









En sus entornos podemos encontrar restos mudéjares y las casas de la calle de Tamarit, en origen renacentistas con reformas barrocas, ahora museo etnológico.




jueves, 7 de agosto de 2014

CRISTO Y LA SAMARITANA. ALONSO CANO




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En esta obra, Cano se inspira en una obra de Anibale Carracci, un autor con el que tanto compartía (en especial su idealización clasicista de la realidad, uniendo el diseño florentino con el color veneciano, con claroscuros controlados, paisajes serenos heredados de Tiziano, figuras monumentales y embellecidas...)
La composición divide en tres partes la obra, las dos primeras ocupadas por figuras (cristo y la Samaritana, que son subrayadas por sendos árboles) dejando el tercio derecho totalmente libre y abierto a este paisaje en el que el espectador (tras atravesar una ligera zona de sombra, como ya haría Leonardo)puede perderse y encontrar algunos episodios evangélicos anteriores.
Como puede verse, el dominio técnico es total, y más bien parece italiano que español, alejándose por completo de las maneras de Zurbarán y, mucho más cercano (aunque también más contenido) de las obras de plenitud de Ribera.



miércoles, 6 de agosto de 2014

PASEANDO SOBRE UN MIRÓ EN LAS RAMBLAS


Muchos paseantes de las Ramblas ni siquiera se dan cuenta de estar paseando sobre una verdadera obra de arte, la que Miró quiso donar a la ciudad.
Muy cerca de la Boquería, en lo que fuera su portal con las puertas musulmanas traídas desde Almería por Berenguer IV, actual plaza de l' Os, se encuentra este curioso pavimento (muy cercano, además, del lugar en el que naciera Miró).
Si os paráis a observarlo veréis las típicas características del pintor en sus últimas etapas: su paleta de colores primarios (fuertes y sin sombras), el juego de formas que los enlazan a través de potentes líneas negras, la contención en los detalles por el diseño global...
Su material (cerámica vidriada) fue profusamente utilizado por el artista en sus últimas obras, como muy pronto analizaremos. Un material resistente al exterior, perfecto para sus colores brillantes que le sirvió para sus obras públicas en el intento (tan caro para la vanguardia) de unir arte y vida, sacando el arte de los museos para acercarse al espectador.

Pero esta obra va un paso más allá, el de dejar participar al espectador, que ya no es un sujeto pasivo que recibe una información visual. Por el contrario, es un juguete gigantesco, un juego urbano puesto en uno de los lugares más simbólicos de la ciudad en donde el paseo se ha convertido en la actividad fundamental.

Quien pase por él podrá integrarse en la obra y volverse un poco niño (una de las premisas fundamentales para acercarse a la obra mironiana) y simplemente jugar con los colores y las posiciones, como una rayuela gigantesca (Cortázar utilizaba constantemente esta idea del juego urbano, derivada de los situacionistas franceses) en donde el cuerpo se pone en relación con el espacio y el entorno (lo cenestésico que ya analizamos en relación con el barroco).
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Pisar el punto rojo, desplazarse por las líneas, entrar y salir ante el asombro del resto de los paseantes (y su complicidad posterior, como varias veces yo mismo he podido comprobar). Una experiencia lúdica en medio de la seriedad, dejándonos llevar por la pura diversión, sin grandes teorías; simplemente placer de estar vivos y movernos

martes, 5 de agosto de 2014

EL SONY CENTER. BERLÍN


El Sony center ocupa una parte de importante de  Potsdamer Platz , uno de los lugares más simbólicos de la franja de la muerte por donde pasaba el Muro de Berlín .
Su reconstrucción tenía, por tanto, una fuerte carga simbólica que, en opinión personal, deja bien claro el nuevo mundo que se ha forjado tras el fin de la Guerra Fría.
Entre los numerosos edificios que ocupan la zona (un verdadero catálogo de arquitectura contemporánea que iremos revisando en próximos post), destaca especialmente esta plaza pública semicerrada.

Compuesta por un espacio triangular destaca especialmente por su gran cubierta de lona tensada diseñada por Helmut Janh, que se inspira en el Monte Fuji, símbolo japonés por excelencia que alude al patrocinador del espacio (Sony).

La cúpula se sustenta en los edificios colindantes, equilibrándose en un gran mástil suspendido del que surgen los tensores que conectan con aros. Sobre esta estructura se crea una cubierta de acero y vidrio que sirve para filtrar el aire y la ventilación.

En su interior se crea un espacio híbrido entre lo público y lo privado creado para el ocio (restauración, comercio, entretenimientos...) en un gran Centro Comercial, el gran paradigma de la nueva sociedad post guerra fría que ha dejado a la economía  el mando que antes tuvo la política (ya fuera democrática o totalitaria).

Es, además, un perfecto espacio posmoderno, lleno de reflejos, profundamente frívolo, cambiante durante las horas del día (o la noche, con su estudiada iluminación), en donde se prima el movimiento, lo inestable, el espectáculo, lo sensorial, lo lúdico y compulsivo... 

Todos valores que niegan la estabilidad y apuestan por una sociedad líquida (como la bautizó Bauman) que se readapta constantemente y su propia esencia es la de no tenerla




lunes, 4 de agosto de 2014

LA IGLESIA DE LAS CLARAS. MOLINA DE ARAGÓN


Es la mejor iglesia conservada de toda la población, realizada en el paso del románico al gótico y fuertemente influida por el arte cisterciense (tan habitual en la zona desde la creación de Santa María de Huertas, expandiéndose después a las tierras de Sigüenza).
Esta influencia ya podemos encontrarla en la magnífica portada abocinada en cuyas jambas una multitud de columnas se decoran con los tradicionales capiteles vegetales.

Sobre ellas se desarrollan las arquivoltas, una línea de imposta de canecillos (otra vez vegetales) que cierra este fragmento de arquitectura casi en estado puro.

Su ábside también adopta formas cistercienses, creándose una forma poligonal que sobresale nítidamente del cuerpo de la nave, sumamente corta (pues en gran parte se encuentra ocupada por el posterior convento para su clausura)


En su interior volvemos a encontrar ese triunfo de la arquitectura en sus haces de columnillas que se abren para recoger las primitivas bóvedas de crucería de ogiva que aún no enjarjan en ellos.

O el interior del ábside, aún cubierto por una bóveda de horno apuntada.
Como es visible en el tímpano, la iglesia tuvo una fuerte relación con los marqueses de Camarasa, a cuya casa llegó a pertenecer el castillo de la villa






















domingo, 3 de agosto de 2014

EL CALLEJÓN DEL PAÑUELO. CÓRDOBA


Aunque realmente se llame calleja Pedro Jiménez, todo el mundo la conoce como el callejón del pañuelo, tal vez porque en su parte más estrecha tenga unos 50 centímetros de anchura (como un pañuelo extendido).
En realidad se trata de un maravilloso adarve (calle sin salida) muy habitual en el urbanismo islámico que ya explicamos aquí, y  que los utiliza para la zona residencial, buscando la intimidad y la seguridad, al poder ser cerrado por la comunidad durante la noche.
Es muy hermoso internarse por él y llegar a su pequeña plaza. Los naranjos que la sombrean o el ruido suave del agua de la fuente te transportan a Al Andalus sin más.
El efecto es aún mayor si se realiza el paseo por la noche, como podéis ver en este pequeño vídeo de producción propia


sábado, 2 de agosto de 2014