Luis, el gran crítico musical, fue también conocido como El Soldado Desconocido, pues Luis siempre fue un romántico, con fuertes periodos de euforia seguidos y otro de grandes oscuridades
Incluso ahora a sus 50 años, pese a toda la vida vivida, seguía este carrusel emocional
Y es que a él le hubiera gustado ser Solsona el malo, y otras veces Solsona la buena, y siempre Mar o Pili. Hubiera gustado escribir como García Márquez o ser alguna vez en la vida un cuadro de Tàpies
Y tal vez en algún momento fue alguna de ellas cosas, aunque momentáneamente, pues su carácter sin fijeza que le impedía perseverar en las cosas lo suficiente para triunfar definitivamente en ellas (pues en realidad, aunque lo supo tarde, él en el fondo era un nuevo y terrible Pessoa, mil veces desdoblado)
Las dos únicas cosas que realmente le pertenecieron durante toda la vida fue el amor a la música (que ahora empezamos a recoger bajo el sobrenombre de AQUELLAS PRADERAS AZULES. CANCIONES) y recuerdo de aquel amor adolescente que vivió con una intensidad tan devastadora que solo Neruda en sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada supo captar
Con él (con el amor, con los versos que devoró mientras ese sucedía) conoció las primeras delicias del sexo y los terribles infiernos del abandono en un carrusel de emociones encontradas qué muy probablemente marcaría su carácter de péndulo
Entre praderas escondidas y el único pub de aquel pueblo sin mar navegó en sus ojos acuáticos como un naúfrago por mas de tres años con numerosos vacíos, pues ya se sabe que los hombres condenados a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra















