jueves, 23 de mayo de 2013

LA CAPILLA DEL SALVADOR. ÚBEDA


Tal vez sea uno de los edificios renacentistas más exquisitos de nuestro país en el que participaron los más granado de nuestro arte: Diego de Siloé, Esteban Jamete, Alonso de Berruguete y Andrés Valdelvira al servicio de una de las familias más poderosas del reinado de Carlos V (Los Cobos)

Incluido en la gran intervención urbanística del XVI (actual plaza de Vázquez de Molina) se interrrelaciona con otros edificios renacentistas como el Palacio del Deán, el de las cadenas, el de Mancera, el Pósito, la Cárcel del Obispo, Santa María del Alcázar o el Hospital de Viejos.

Sobre trazas de Vandelvira, Esteban Jamete realizó la espectacular entrada de compleja iconografía. Sobre una estructura de arco triunfal se produce la tradicional conciliato renacentista en donde se unen y relacionan los motivos clásicos (dioses grecorromanos, trabajos de Hércules) con los cristianos (Cristo en el Monte Tabor, escenas del Éxodo) y referencias a la Divina Comedia para "instruir a los hombres en el arte de la salvación del alma hasta llegar al conocimiento espiritual de Dios" (Checa Cremades). Todo ello es asimilado al mecenas por medio de la profusión de escudos de la familia.

El interior consta de una sola nave que culmina en una rotonda central cubierta por cúpula casetonada.
Ideada por Siloé, retoma la idea expresada ya en la catedral de Granada de unir una nave longitudinal con otra centralizada. Ésta última (desde el Panteón de Agripa o, según Checa Cremades, a la Capilla Caraccioli) tiene una función sepulcral a la que se añaden las ideas de divinidad e infinito.

El alzado de todo el conjunto se estructura en un orden de semicolumnas corintias sobre pedestales que se continúan en la nave  y crean los huecos (de nuevo un gran arco triunfal) para las distintas capillas.



Sobre ellas se mueve un entablamento sobre el que se colocan ventanas y hornacinas.
El altar central, dedicado al Salvador, fue relizado originalmente por Berruguete, aunque destrucciones posteriores sólo dejaron original la obra del Señor.

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