miércoles, 21 de mayo de 2014

ILARIA CARRETO. JACOPO DELLA QUERCIA


Junto a Donatello y Ghiberti (ambos florentinos) el tercer gran escultor de la primera mitad del Quattrocento será Jacopo della Quercia.
Nacido en Lucca y con escasa obra, será esta tumba de Ilaria Carreto su primera gran producción.

En ella se entremezclan numerosas influencias. Por una parte el modelo funerario (de túmulo sobre el que sitúa la difunda engalanada con una bella túnica y perro (fidelidad) a sus pies) deriva de las formas borgoñonas creadas en torno al taller de Claus Sluter.

El tratamiento de los paños tanto podría proceder de la misma fuente o ser una referencia a ciertas formas de Donatello.
Por último, los grandes putti con guirnaldas, son un claro recuerdo romano, aunque algunos autores lo ponen en relación, una vez más, a Donatello.

Lo cierto es que esta fórmula de enterramiento tendrá enorme repercusión, especialmente en España. Posiblemente importada por Fancelli y ensayada por sus discípulos (Bartolomé Ordóñez y Diego de Siloé, Bigarny) creará un modelo repetido en el Renacimiento español (aunque a menudo combinado con los animales fantásticos y la flora de origen de Gil de Siloé y su tardogótico).


En los aspectos estético la masividad de los putti (como de otras obras suyas, como la Fuente Gaia en Siena) serán decisivos en Miguel Ángel, que descubrirá en ellos el carácter monumental de la escultura que nunca llegaron a tener ni Ghiberti ni Donatello






















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