jueves, 7 de agosto de 2014

CRISTO Y LA SAMARITANA. ALONSO CANO




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En esta obra, Cano se inspira en una obra de Anibale Carracci, un autor con el que tanto compartía (en especial su idealización clasicista de la realidad, uniendo el diseño florentino con el color veneciano, con claroscuros controlados, paisajes serenos heredados de Tiziano, figuras monumentales y embellecidas...)
La composición divide en tres partes la obra, las dos primeras ocupadas por figuras (cristo y la Samaritana, que son subrayadas por sendos árboles) dejando el tercio derecho totalmente libre y abierto a este paisaje en el que el espectador (tras atravesar una ligera zona de sombra, como ya haría Leonardo)puede perderse y encontrar algunos episodios evangélicos anteriores.
Como puede verse, el dominio técnico es total, y más bien parece italiano que español, alejándose por completo de las maneras de Zurbarán y, mucho más cercano (aunque también más contenido) de las obras de plenitud de Ribera.



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