martes, 28 de marzo de 2017

LA MONTAÑA DE SAINTE VICTORIE. CEZANNE


Las dos grandes series del Cézanne maduro (Montaña de Sainte Victorie y Bañistas) las realizará a caballo entre los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, muriendo (incluso) mientras realizaba una nueva excursión por el entorno de la montaña en 1906.
Como ya vimos aquí, esta montaña es todo un símbolo de Aix en Provence, y Cézanne lo utilizó para hacer realidad sus sueños: "llevar al impresionismo a los museos".

Y es que la amplísima serie que realizara de la montaña nos podría recordar las series que Monet había dedicado a la catedral de Rouen.
Sin embargo, la distancia conceptual es enorme, pues mientras Monet utilizaba estas series para captar el cambio de la luz a distintas horas del día y condiciones atmosféricas, Cézanne utilizó su Montaña como un objeto de experimentación, igual que utilizaba sus bodegones.
La Montaña es la piedra de toque de su arte, un lugar (casi mitificado) en donde la Naturaleza ha de volverse arte y sólo arte, dejando la pintura a un sólo paso de la abstracción que Kandinsky se atreverá a dar.

En ellas Cézanne estudia la composición (en especial el equilibrio entre horizontales y verticales  unidos por la pirámide de piedra, algo que también realizará con los árboles inclinados en sus bañistas) o la perspectiva, jugando entre lo muy cercano (árbol y con sus ramas extendidas por toda la parte superior) y lo muy lejano (Montaña), entretejido por medio del damero de campos.


Como le confesaría en una carta a Bernard:

"Permítame repetirle lo que le decía aquí: trate la naturaleza mediante el cilindro, la esfera, el cono, todo puesto en perspectiva, de tal modo que cada lado de un objeto, de un plano, se dirija hacia un punto central. Las líneas paralelas proporcionan la extensión al horizonte, ya sea de una sección de la naturaleza o, si le gusta más, del espectáculo que Dios despliega delante de nuestros ojos. Las líneas perpendiculares proporcionan la profundidad a ese horizonte. 

Es también es lugar de experimentación de la fuerza e importancia del color que, como ya comentábamos aquí, busca una sinestesia total en donde el color funcione como música y cree una realidad paralela, pero no mimética, de la realidad.

Ahora bien, la naturaleza, para nosotros los hombres, está más en la profundidad que en la superficie, de ahí la necesidad de introducir en nuestras vibraciones de luz, representadas por los rojos y los amarillos, una suma suficiente de azulados, para hacer sentir el aire", le escribía a Bernard el 15 de abril de 1904

En emulación a estampas dedicadas al Monte Fuji por parte de Housaki (que reconvierten el paisaje en pura línea que se desarrolla en las formas planas), Cézanne pretende reconvertir la naturaleza en un a conjunción de volúmenes (como acabamos de ver en el texto) pero también de color, como citábamos antes.

Toda una aspiración que heredadrá Kandinsky (pasando del volumen a la pura emoción del color, liberado de cualquier esclavitud) o Mondrian que terminará convirtiendo los árboles en pura geometría    


Kandinsky. Paisaje


Para ver muchas más de sus Montañas


CÉZANNE BÁSICO

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