miércoles, 8 de marzo de 2017

LA TUMBA DE CANOVA EN VENECIA


Aunque conoció la gloria en Roma, Canova siempre se sintió más vinculado a Venecia.
Su nacimiento se produce en la provincia de Treviso (en aquella época territorio veneciano), formándose en la ciudad de la Laguna bajo el patricio de Giovanni Falier y posteriorente el abate Farsetti, que será el que le haga entrar en el círculo romano del primer neoclasicismo.
Por ello, una parte de su cuerpo, quiso que descansara en Venecia (en concreto, el corazón).
Para ello sus discípulos tomaron como modelo el boceto que había realizado el propio Canova para realizar la tumba de Tiziano que nuca se llegó a realizar: una pirámide con una misteriosa puerta abierta, hacia la que se dirige un cortejo funerario.

Curiosamente, esta idea nunca realizada por el escultor (la tumba de Tiziano), fue el origen conceptual de una de sus obras más renombradas Mausoleo de María Cristina de Austria en la iglesia de los agustinos de Viena.

En ella ya aparecía la pirámide y el cortejo de tristeza digna y contenida, así como el león y el ángel durmiente que apaga su antorcha (la vida).

En cuanto a la idea de la pirámide, más que un recuerdo egipcio hemos de relacionarla con un monumento funerario de la época romana que Canova conocía perfectamente en Roma: la pirámide Cestia.

Es curioso la forma en la que Canova entiende la muerte (perfectamente neoclásica) que huye de la visión tremenda del mundo barroco tanto italiano como español para plantearla como un transito hacia otra dimensión (la eternidad, representada por la pirámide) que simboliza la magnífica puerta entreabierta que ya era un motivo común en algunos sarcófagos romanos






















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