martes, 11 de marzo de 2014

HANS ARP. FORMAS EN PURO AZAR



Unos años antes de esta obra, en plena efervescencia Dadá (durante los años en los que se desarrollaba la Primera Guerra Mundial), Arp cortaba con las manos pequeños pedacitos de papeles de colores y los lanzaba al aire, dejándolos caer sobre el lienzo. Ésta era la composición definitiva.
Con estos absurdos experimentos Dadá daba un paso de gigante e introducía la lógica del azar como una forma de creación artística (Duchamp utilizó la azarosa ruptura de los paneles del Gran Vidrio o Tristan Tzara hacía poemas sacando palabras de una bolsa).
La lección tuvo desde entonces un largo recorrido y alimentará una de las facetas más radicales del surrealismo: la escritura automática, los estados hipnagógicos como fuente de inspiración, los famosos objetos encontrados, las salpicaduras de Klee...
Pero, además de todo el absurdo, el azar y su utilización revelaba una profunda frustración: la de la caída del gran movimiento ilustrado que entronizado a la razón como Dios supremo. Gracias a ella se habían generado revoluciones (como la francesa), se había expandido la ciencia, se había realizado la revolución industrial... Pero también la razón había estado en los orígenes de los grandes fracasos de la modernidad: la colonización, la explotación de los obreros o la propia Guerra Mundial, una guerra llena de tecnología que servía para descuartizar cuerpos y generar unas pérdidas humanas jamás vistas.
En plena guerra, Dadá inició entonces la gran iniciativa de romper el modelo ilustrado-burgués-científico. Una gran ofensiva en donde el azar, la broma, el absurdo, los desperdicios, la provocación, lo gratuito, el anticapitalismo de sus máquinas inútiles... sirvieron de arietes para romper el mundo falsamente ordenado que ahora se despedazaba en los campos de batalla.
Tras esta primera ofensiva, muchos dadás se pasaron al hijo de su movimiento, el Surrealismo, que con otros métodos pero igual ideología pretendía seguir destrozando el proyecto moderno.
Precisamente a esta época (1924, la misma fecha del manifiesto surrealista de Bretón), Arp siguió desarrollando su lógica del azar por medio de mecanismos más complejos.

Las formas ya son dibujadas por el artista (aunque luego eran elaboradas por carpinteros), pero sin la copia directa de la naturaleza. En su generación Arp buscaba las formas biomorfas, aquellas que habría podido hacer la propia naturaleza (es sorprendente su forma de células, de organismos primarios, pero también a las generadas por el último Kandinsky).

Posteriormente estas formas son repartidas de forma casi automática sobre otra nueva plataforma biomorfa hasta crear un resultado mucho más poético, desconcertante, verdadero trampolín para que el espectador inicie las ensoñaciones.

El método y las formas de Arp fueron fundamentales para artistas surrealistas, como Calder (y sus famosos móviles movidos por cualquier azar del viento) y Miró (tanto en su método de trabajo, con dibujo automático previo del que toma las figuras que le interesan, como en sus formas biomórficas, que tanto éxito tendrían.




                 DADA. CARACTERÍSTICAS GENERALES

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