sábado, 9 de abril de 2016

ICONOGRAFÍA DE LOS SANTOS. Juan Carmona Muela


Fantástico libro para los amantes del arte que por medio de pequeñas fichas ordenadas alfabéticamente de los santos principales.
Cada una de ellas se divide en dos partes, una rápida semblanza biográfica y una posterior recensión sobre las principales iconografías del santo (con ejemplos concretos), concluyendo con bibliografía específica
Interesantísimo para la lectura iconográfica de los grandes ciclos y cuadros aislados de santos, tanto para alumnos de arte como simples aficionados que quieren ampliar su conocimiento de las obras

                                                    

viernes, 8 de abril de 2016

CANOVA. PAULINA BORGHESE






















La carrera artística de Canova ya se encontraba totalmente asentada en la Roma de los papas cuando fue reclamado por el emperador Napoleón para que se convirtiera en su escultor oficial (de la misma forma que había ocurrido con el pintor David).
Buscaba en él todo el prestigio de la Antigüedad (aunque matizado por el Renacimiento y el Barroco) para recrear una nueva (y a la vez clásica) imagen del poder.
De todas sus obras para Napoleón acaso sea ésta la más exquisita y refinada.
Representa a la hermana menor (Paulina) que es representada como nueva Venus victoriosa, con una manzana en su mano que refiere al famoso Juicio de Paris.
Como diosa del amor aparece semidesnuda, con las piernas cubiertas por un leve paño (a veces mojado) y recostada en un triclinium clásico

Como es habitual en el neoclasicismo, la escultura tenía un punto de vista preferente, el del perfil, organizado en un triángulo escaleno que nos permite la visión de uno de los perfiles más bellos de la historia de la escultura. Si nos giráramos, encontraríamos una imagen extraña, sin ningún tipo de ritmo ni belleza

Toda la obra está llena de sutilezas, desde el citado perfil a la rigidez eterna de su torso que se contrapone con el suave movimiento de las piernas bajo los paños que le dan movilidad y le acercan al mundo humano.

Su propio rostro, apoyado casi sin hacerlo sobre la mano, nos da un perfil no estricto lleno de melancolía al modo de Praxíteles y contrasta con la sensualidad de sus pechos y sus caderas que marcan la presencia del pubis por medio del pliegue de los mantos que lo ocultan y, a la vez, lo recrean.
El control del material es absoluto y (siguiendo la línea abierta por Bernini), nos distingue las distintas texturas de las telas a través de sus pliegues mientras la piel se nos hurta y se convierte en pura porcelana, idealización absoluta de la belleza, más allá de las modas


jueves, 7 de abril de 2016

EL GOYA DE JOSÉ BONAPARTE


Estamos acostumbrados a recordar a Goya como un ardiente valedor de los españoles en la Guerra de la Independencia gracias a sus famosos cuadros de la Carga de los mamelucos o Los Fusilamientos (aunque ya demostramos aquí mientras hablábamos de los Desastres de la Guerra que esta actitud no es tan patriótica como parece, sino más bien una crítica profundamente ilustrada a la guerra).
Sin embargo, y mientras tomaba apuntes para estos Desastres, Goya tuvo que seguir viviendo en Madrid en plena Guerra de Independencia, bajo el mandato del nuevo monarca, José I Bonaparte.
Igual que antes lo había hecho para Carlos IV y luego lo hará para Fernando VII, tendrá que trabajar para el nuevo monarca en su cargo de pintor de Cámara.































En este contexto hay que entender esta obra, una alegoría en donde España (mujer coronada) señala un medallón sujeto por ángeles, algunos de ellos con grandes trompetas en actitud de triunfo (en un estilo tardobarroco)
Precisamente ese medallón es el punto culminante de todo el significado, y como tal fue numerosas veces repintado.
En un primer momento aparecía en él José Bonaparte, dando un claro sentido triunfalista a su figura, gracias a la cual España volvía a renacer sobre el mundo ilustrado que significaba.
































Con el triunfo de la batalla de Arapiles y la salida del rey de Madrid, se repintó en el óvalo la efigie de Fernando VII, para volver a aparecer José I cuando regresa a la capital (la actual inscripción, mucho menos ideologizada, o abierta a varias interpretaciones) será muy posterior.


miércoles, 6 de abril de 2016

EL PANTEÓN DE PARÍS. SOUFFLOT


La larga construcción del edificio le hizo pasar de una originaria iglesia-exvoto a Santa Genoveva a (tras la revolución francesa) verdadera iglesia laica y panteón de los hombres ilustres.
Su autor, Soufflot, llega a su estilo maduro con ella después de las largas temporadas pasadas en Italia en donde se ve influido tanto por las ruinas romanas como por el Renacimiento.
Y es que, como ya comentábamos a la Madelaine, el Neoclasicismo como purismo total es una invención de sus propios tratadistas, y en su arquitecturas se infiltran tanto Grecia y Roma como la visión que se da de ellos en el Renacimiento (desde Bramante a Palladio).

Su primera novedad es la planta de cruz griega que en muchas ocasiones se ha relacionado con el proyecto de Bramante para el Vaticano, aunque yo consideraría más cercana a Palladio y su villa Rotonda.

En el alzado se utiliza preferentemente la columna exenta (una revolución neoclásica frente al pilar barroco) que crea un espectacular pórtico acaso inspirado en el Panteón (aunque a mi me vuelve a recordar más a Palladio)

Los cuatro brazos se concluyen en un típico esquema triangular con la cúpula, aunque excesivamente alzado.
Este elemento estaría emparentado con los proyectos de Bramante (San Pietro del Vaticano, San Pietro in Montorio) con columnata como tambor sobre la que se eleva un segundo cuerpo.
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Al interior encontramos un espacio diáfano gracias al uso de la columna exenta que divide espacios sin estorbar la vista (una estructura totalmente contraria a los Inválidos de Mansart), aunque esta sensación (perfectamente conseguida en la horizontal) se rompe al alzar la vista que pronto se choca con los techos planos o de escasa curvatura, rompiéndose así el equilibrio entre las dos dimensiones.
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Se crea, además, una contradicción entre el magnífico uso columnario (de nuevo Palladio?) de la parte baja con un estilo pesado, mucho menos cristalino y esencias del segundo piso y las cubiertas.






















Ocupando toda la planta en sus sótanos se construye una inmensa cripta concebida como Panteón de hombres ilustres de la que ya hablamos aquí.



martes, 5 de abril de 2016

GOYA. DOS AQUELARRES PARA LOS DUQUES DE OSUNA


A finales de siglo Goya pintó para la residencia de los Duques de Osuna (hoy Capricho), seis lienzos que se relacionan íntimamente con la segunda parte de los Caprichos, en donde la temática ilustrada de crítica social cede a la plasmación de lo sublime, típico de la estética prerromántica (como puede verse en Fuseli o Blake), que volverá a surgir de una forma brutal en sus pinturas negras.
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Goya. Dibujo preparatorio del Capricho "El sueño de la razón produce monstruos"
Si amanece nos vamos. Capricho

Se trata de dos aquelarres los que hoy conserva el Museo Lázaro Galdiano que enlazan con el famoso informe que realizara Jovellanos sobre las Brujas de Zugarramurdi.
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En estos pequeños cuadros de gabinete (que de alguna manera enlazan con los que hiciera para la Academia de San Fernando), Goya despliega una técnica sincopada de breves pinceladas que sugiera más que delimita, aunque aún mantenga formas de composición antiguas (formas cerradas en huso o en pirámide)


lunes, 4 de abril de 2016

ANÁLISIS Y COMENTARIO DE LA PORTADA DE LA UNIVERSIDAD DE ALCALÁ DE HENARES



ANÁLISIS:

-Partes que la componen: Consta de 3 pisos con tendencia a la horizontalidad.
-Elementos constructivos: El material empleado es la piedra en sillares. Se emplean arcos de medio punto en los vanos y también dinteles coronados con frontones, que a veces no guardan las proporciones correctas. En la puerta se emplea un arco rebajado. Como soportes se emplean dobles columnas en la parte central, pilares en la parte alta, entre los balaustres y columnas clásicas, y justo debajo, columnas abalaustradas adosadas al muro. Predomina el muro sobre el vano.

-Decoración: La decoración en los muros es escasa aunque hay lugares que están bastante decorados (horror vacui) sobretodo en la parte central. 
La decoración es de tipo clásica como las columnas (que no sustentan nada) y los pilares con grutescos y motivos florales, las volutas son sustituidas por esculturas, escudos que reflejan el poder, esculturas al modo clásico (ángeles, putis...) y una escultura al estilo de pantócrator en el frontón superior. El mensaje que quiere transmitir es de poder (aúlico).

-Influencia de la luz: Se trata de una fachada levemente articulada que crea claroscuros.
-Influencia que recibimos del interior: Encubre totalmente el interior (fachada telón)
-Relación con el entorno: El punto de vista preferente es frontal y al tratarse de una universidad no está concebida para integrarse junto a otros edificios, pero sí entre jardines, lo cual parece apreciarse en la foto.

COMENTARIO:

Esta fachada pertenece a la mezcla de los estilos plateresco y purismo, ya que tiene rasgos de ambos, pertenecientes al Renacimiento español (siglos XV-XVI).
Rasgos platerescos son los elementos decorativos de temas clásicos (tondos, putis, grutescos...), columnas abalaustradas, la falta de módulo, la aparición de la heráldica o escudos, y rasgos del purismo como el predominio del muro sobre el vano, la simplificación de la decoración en algunas partes, arcos de medio punto y columnas clásicas y monumentalidad.
Se mezclan así dobles columnas para romper el módulo y la armonía, junto con la alternancia de frontones y el agobio espacial de algunas figuras (muy miguelangelesco), con la escultura de Dios Padre, debido a la fuerte influencia de la Iglesia, o la decoración Renacentista de Quattrocento como putis, tondos..., rasgos góticos flamígeros como el arco rebajado. 

Comparándola con la Universidad de Salamanca, vemos su clara evolución al Purismo, puesto que la decoración es más escasa y aumentan los elementos arquitectónicos, tiene más tendencia a la horizontalidad que a la verticalidad y se va alejando de los rasgos góticos flamígeros y acercándose más a los modelos clásicos.
El contexto histórico. Nos encontramos en plena monarquía autoritaria (Carlos V, como puede verse en el escudo), lo que hace que el arte sea aúlico y refleje el poder, mecenado por el poder político, mucho más evolucionado en sus gustos (clasicistas) que las cofradías, los conventos y las órdenes religiosas
Ya en la época de los Reyes Católicos aparecen temas mitológicos (como en la fachada de la Universidad de Alcalá de Henares) y en la época de Carlos I, rasgos de Miguel Ángel y del manierismo Renacentista.

Como hemos visto, las influencias anteriores son Grecia y Roma (columnas, arco entre columnas, frontones, arcos de medio punto, decoración...), Gótico (sobretodo flamígero, como el arco rebajado, y figuras que dan la sensación de pináculos), , rasgos Platerescos (como las columnas abalaustradas, decoración...) Manieristas (alternancia de frontones, dobles columnas, agobio espacial de figuras, figuras sentadas en los frontones, la basa de las columnas demasiado alta... todas de influencia muy miguelangelesca) e influencias del Quattrocento (grutescos, arco entre columnas, putis, frontones, tondos...) 

Silvia López. 2º Bach. IES Los Olivos en Mejorada del Campo

LOS FRESCOS DE TIÉPOLO EN EL PALACIO REAL. El triunfo de Eneas


Tiépolo se constituirá en el final glorioso de toda la pintura decorativa italiana que ya analizamos aquí a la vez que se convierte en el perfecto contrapunto de la última generación de arquitectos barrocos (encabezados por Juvara) que, bajo el influjo francés, intentan retomar una norma perdida desde finales del siglo XVII.
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Curiosamente, mientras estos arquitectos nos llevarán (en su depuración formal) hacia el neoclasicismo, Tiépolo se sumergirá cada vez más en el mundo ideal, exquisito y fantasioso del rococó. Una contradicción que, en el fondo, no lo fue, pues mecenados ambos por las casas reales (especialmente hispanas), encontraron en esta unión una imagen perfecta, la de la sobria monumentalidad exterior que da una imagen pública de la monarquía (desde Versalles al Palacio Real de Madrid) junto al refinamiento interior sólo presente en la vida privada, ambos unidos por una potente herencia clásica interpretada en diferentes claves.

En este amplio sentido habría que entender estos frescos de Tiépolo para el Palacio Real de Madrid, una glorificación de la monarquía realizada de forma amable pero espectacular que "aligera" la monumentalidad arquitectónica y recrea el mundo de forma rococó, sofisticada sin perder lo clásico.
Para ello se retoman las típicas perspectivas de sotto in sú de la pintura decorativa que iniciara Cortona, las aperturas de gloria de éxtasis y triunfos (como el que hiciera Pozzo en la iglesia de San Ignacio) y se le añade un colorido de tonos pastel y tonos claros y anatomías profundamente idealizadas que ya habían aparecido en la pintura de Luca Giordano para contar, como ocurre en este caso, las historia de Eneas, que es conducido al templo de la inmortalidad y Venus encomienda a Vulcano que le forje sus armas.

Todo un ballet de figuras de poses aristocráticas para un mensaje político que influirá en la técnica del primer Goya cuando realice sus primeros cartones para tapices.








domingo, 3 de abril de 2016

GOYA Y FERNANDO VII


Las relaciones de Goya y Fernando VII nunca fueron buenas, y se irán complicando cada vez más cuando, a su vuelta de la guerra de independencia (1814), ya como monarca absoluto, someta al pintor primero al ostracismo y más tarde a todo tipo de ataques por medio de terceros que sería una de las causas de la depresión que dio origen a las Pinturas Negras.
Probablemente sus caracteres eran por completo contrarios, y Fernando debió tomar como una afrenta personal el apoyo (puntual, como ya vimos aquí) del pintor a José Bonaparte. Era, además, bien conocido el pensamiento afrancesado de Goya y su postura crítica ante las formas absolutistas.

Sin embargo, Goya fue, hasta su exilio en Burdeos, pintor de cámara, y en numerosas ocasiones tuvo que pintar el retrato del rey por encargo de administraciones públicas.
Curiosamente, sólo debió posar individualmente fue en 1808, siendo el resto de los cuadros versiones sobre la misma.
Posiblemente el único retrato con posado real del monarca

En todos estos retratos hay la clara sensación de la antipatía personal, pues como ya vimos en sus retratos, su sinceridad ante el modelo fue, a menudo, demasiado evidente.
Hay en su figura (que ya no era agraciada en la realidad) una sensación de pelele muy acusada y, como una venganza personal, el cuadro está muchísimo más cuidado en sus detalles que el puro rostro del soberano.

sábado, 2 de abril de 2016

La Cortesana. Sarah Dunant. LA VENECIA RENACENTISTA


Una historia de seres liminares que se mueven entre el pecado, lo prohibido o lo monstruoso y el lujo mas frívolo y desaforado de la gran república comercial. 
Un enano de extraños ingenios, una prostituta de alta categoría, un poeta maledicente y amante del gran arte de Tiziano (Pietro Aretino), una bruja ciega que atesora los remedios mas prodigiosos tanto para el cuerpo como para el alma...
Sus vidas se mueven a lo largo de la novela por espacios contradictorios, desde el lujo a la miseria, atravesando el horror de sus cuerpos y los acontecimientos como el propio Sacco di Roma.

Palma el Viejo. La Bella

Entre todos ellos, como nuevos personajes, primero Roma, de la opulencia al horror, y más tarde Venecia, que se despliega en sus multiples geografias, del Gran Canal junto a otros putridos, los diminutos campi, los grandes palacios, las hieráticas celebraciones de la Plaza de san Marcos o las luchas gremiales por el control de los puentes.



Es también la historia de una de esas cortesanas de lujo que fueron una de las piezas fundamentales de la ciudad renacentista y de las que llegó a haber un índice publicado con sus tarifas, características y encantos físicos y culturales, algo imposible en otra ciudad que no fuera Venecia, liberal y comercial en donde todo se puede comprar y vender y la espiritualidad romana es sustituida por una intensa sensualidad.

Lucrecia. Palma el Viejo

Íntimamente imbricados en la historia se encuentra un libro lleno de procacidades sexuales (I modi), realizado por Gulio Romano, apostrofado por Aretino y grabado por Raimondi, las pinturas de Tiziano que convertía a las cortesanas en nuevas diosas o los oscuros laberintos del poder, primero en la corte papal luego entre los comerciantes venecianos.
                                                  
Y es que como ya vimos en otra ocasión, Sarah Dunant es mucho más que una escritora de novelas históricas a la moda, y sus libros unen los tiempos e historias pasadas con una literatura de gran altura que hacen de sus libros un verdadero goce para el lector

Una novela histórica que sin olvidar los paisajes y tiempos habla de personas de sentimientos ambiciones y frustraciones.

Para saber del libro I modi de Aretino, Gulio Romano y Marcantonio, con facsímil de sus grabados y poemas y estudio sobre su elaboración y el sexo y prostitución en el alto renacimiento

                                                     



viernes, 1 de abril de 2016

LA PORCELANA DEL BUEN RETIRO



Tras el estanque, la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro

Justo donde hoy se sitúa el Palacio de Cristal y su lago existió en el siglo XVIII una Fábrica de Porcelana, llamada del Buen Retiro.
Se trataba de una de las llamadas Reales Fábricas de las que ya hablamos aquí, creada por Carlos III a semejanza de su fundación anterior en Capodimonte (Nápoles).
Sus productos, de gran calidad, pretendían surtir el mercado de lujo interior sin recurrir a las importaciones (una típica política colbertista), siendo su principal cliente la propia monarquía y sus Reales Sitios.
Sus productos (figurillas, relojes, vajillas...) tuvieron en una primera época de clara filiación rococó (un rococó elegante, casi rozando lo kitsch, importado de modelos franceses).



Posteriormente, y con el cambio de estilo en el país galo, se irá perdiendo la grazia por formas más severas, que prescinden de colores y barnices.
La fábrica fue volada por el propio ejército inglés durante la guerra de Independencia. Debió de ser tal la explosión que la zona, antes elevada como puede verse en la imagen que abre el artículo, quedó como un profundo hoyo ahora ocupado por el Palacio de Cristal y su lago.