lunes, 15 de octubre de 2012

LA PUERTA DE SANTA MARÍA. BURGOS



Como ocurrió en otras grandes capitales españolas (el caso paradigmático es la Puerta de la Bisagra en Toledo), Burgos quiso modernizar su imagen medieval por medio de la reconstrucción (en el llamado estilo antiguo, es decir, renacentista) de algunos de sus accesos a la ciudad.

Esta puerta que analizamos era puramente medieval (aparece señalado en el Mío Cid, y siendo ya sede del Concejo) y fue fruto de una primera reforma a finales de la Edad Media, aunque la que conocemos se debe (1536 -1553) a Juan de Vallejo y Francisco de Colonia, aún indecisa entre formas góticas, platerescas y puristas.

La puerta fue concebida a manera de gran arco triunfal, al modo de lo hecho desde el Castell Nuovo de Nápoles, con dos torreones laterales de forma circulares y una forma retablística en la zona central
En ella se realiza todo una relectura histórica (una ciencia en alza en el Renacimiento) en donde aparecen algunas peculiaridades de la ciudad: su pronta justicia (Nuño Rasura y Laín Calvo); los condes Diego Rodríguez Porcelos, fundador de la ciudad, y Fernán González, primer conde independiente de Castilla; el Cid (ya por entonces héroe por antonomasia); y el emperador Carlos I.
 Sobre ellos se sitúan dos maceros y el ángel custodio de Burgos sosteniendo una reproducción de la ciudad. Presidiendo todo se encuentra la Virgen Santa María, patrona de Burgos como defensora de la ciudad.

La escala de valores: Dios, Emperador, Ciudad e Historia, crean un claro referente ideológico del momento, semejante al que ya analizamos en la Portada de la Fachada de Alcalá de Henares.


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