martes, 23 de octubre de 2012

ROMÁNICO Vs GÓTICO. DE LA BÓVEDA DE CAÑÓN A LA DE CRUCERÍA

Para cubrir las iglesias el románico pronto empleó una solución habitual: bóveda de cañón con arcos fajones.
Su modelo estaba en el mundo romano y prerrománico, y aseguraba una forma casi indestructible de construcción.


Sin embargo, su gran peso exigía grandes apoyos: pilares con columnas adosadas en la nave y gruesos muros sin ventanas y con contrafuertes adosados.

 Gerri la Sal. Lleida
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En el gótico se cambio la construcción, utilizando la bóveda de crucería (acaso de origen oriental o simple evolución de la tradicional de arista, y que ya era conocida pero apenas empleada en el románico, como en Durham). Sus primera utilización masiva la realizará la arquitectura cisterciense.

           Bóveda de crucería. Santa María de Huerta. Soria

Su idea es reforzar la bóveda de arista, concentrando todo el peso en dos arcos (nervios) que se cruzan en una clave. Entre ellos (los plementos) se utilizaba materiales menos pesados.
Catedral gótica de Colonia. Alemania


Esta nueva bóveda tenía numerosas ventajas: pesaba menos pero, sobre todo, lanzaba sus pesos tanto en vertical como en diagonal. Para los pesos en vertical se colocaron los baquetones (cada uno recogía el peso de un nervio). Al exterior el peso se trasladaba (a través de los arbotantes) a los contrafuertes no adosados.
Estas bóvedas de crucería se harán cada vez más complejas según pase el tiempo, añadiendo cada vez más nervios y claves (simplemente decorativas) hasta llegar a las bóvedas estrelladas del gótico flamígero (XIV-XV)
Bóveda estrellada de San Juan de Reyes. Toledo


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