martes, 6 de noviembre de 2012

Análisis y comentario. DUDA DE SANTO TOMÁS. CLAUSTRO DE SILOS




Tema religioso extraído de los Evangelios en donde se narra la aparición milagrosa de Cristo, tras su Resurrección y Ascensión, al Colegio Apostólico. En ella, y tras la falta de fe de Santo Tomás que no creía en una aparición anterior, el propio Jesucristo hace que introduzca sus dedos en la llaga del costado para verificarlo. Junto a los dos protagonistas se encuentran (a nuestra derecha) San Pablo (calvo y con filactelia) y San Pedro (con sus llaves). El resto de los apóstoles se coronan con nimbo y portan libros, situándose encima de Cristo, y en posición de tres cuartos, Santiago.
En la parte superior del arco (enjutas) aparecen edificios y personajes que tocan grandes cuernos y que representan la Jerusalén Celeste (Paraíso).
Tipología. Medio-bajo relieve situado en uno de los machones de las esquinas de un claustro.





El material utilizado es la piedra a través de la técnica de la talla con postizos (aún visibles en algunos casos) de piedras negras en las pupilas.

La composición atiende a la ley del marco, adaptándose al arco de medio punto sustentando por falsas columnas corintias. Los personajes se organizan según criterios geométricos, colocándose en bandas horizontales que sólo se rompen en la tercera fila. Sin embargo, y para evitar una visión excesivamente estática, el escultor ha organizado las cabezas en vertical generando suaves líneas diagonales hacia la izquierda que generan un efecto envolvente sobre la escena principal y que nos lleva visualmente hacia él (efecto reforzado por la leve inclinación de sus cabezas que dirigen su mirada hacia ella).Ésta (Cristo y Santo Tomás) se encuentra aislada por el brazo de Cristo que cierra el espacio y la postura de Santo Tomás (totalmente distinta a la del resto).


El modelado se realiza de una doble manera. En el interior de las figuras (pliegues vestiduras, rasgos faciales...) se profundiza muy poco, creando un efecto casi de dibujo y figuras planas, sin excesivo interés por el claroscuro. Por el contrario, la separación entre figuras y fondo sí se remarca con mayor intensidad.


La perspectiva utilizada tiende a los fondos planos y la composición en bandas superpuestas que sería una evolución (máxima) de la perspectiva abatida y por completo antinatural. La figura de Cristo, con fines narrativos, tiene una altura mayor, pudiéndose decir que utiliza la perspectiva jerárquica.

La figuras poseen un fuerte sentido antinaturalista visible en su isocefalia, hieratismo, canon desproporcionado (muy estilizado), postura inestable creada por el cruce de piernas o los pies danzantes y esquematismo en rostros o pliegues de las vestiduras. En general tienden a una cierta geometrización, como puede observarse en las barbas o la propia anatomía de Cristo.

COMENTARIO

Tanto lo comentado en el tema, la composición (en bandas y con ley del marco) como la falta de perspectiva y el profundo antinaturalismo de las figuras nos muestran una obra perteneciente al estilo románico en donde se abandonan los valores estéticos de la obra de arte para poner toda la atención en su función didáctica.
Arpías en un capitel del mismo claustro de Silos

Pues el arte románico, profundamente teocéntrico, tiende a crear escenas que más que complacer al ojo o la razón (como era habitual en los artes denominados clásicos, como el de Grecia o Roma), sirvan como instrucción de los principios religiosos y morales que ha de seguir el fiel, funcionando como una forma de control ideológico de una sociedad estamental en donde la obediencia y la fe ciega son dos normas básicas de comportamiento que imponen las clases privilegiadas (nobles y clero). (De la misma manera se realizarán grandes portadas de tema apocalíptico en las iglesias, como Conques o Vezelay)
La obra que analizamos remarca la importancia del creer sin ver utilizando un episodio evangélico, idea que podría extenderse a otros ámbitos y sobre todo al religioso, el poder infalible de la Iglesia y la necesidad de su absoluta obediencia por parte de la comunidad representada por esos apóstoles no individualizados con los que debería identificarse el creyente.

Detalle de otro relieve de Silos, algo anterior al analizado

El principal transmisor de todas estas doctrinas será la nueva orden benedictina de Cluny que se desarrollará utilizando los caminos de peregrinación. Basada en la Regla de San Benito (ora et lavora) conocerá una expansión imparable que le permitirá el establecimiento de numerosos monasterios (Silos, Moissac...) desde los que se expande este mensaje religioso a la vez que (de forma un tanto paradójica) se copian libros en sus scriptorium en donde se salvaguardará gran parte de la cultura clásica.

El relieve analizado en su machón dentro del claustro de Silos

Toda esta función del arte como instrumento de evangelización (la escultura entendida como una Biblia en piedra) y dominación ideológica es una tendencia que comienza a desarrollarse en el mundo paleocristiano (Beatos) y bizantino (mosaicos, como el de Justiniano), estilos en los que se basa el arte románico para transmitir una idea de la religión llena de normas y castigos que sólo cambiará en el mundo gótico con la aparición de la burguesía y sus nuevas sensibilidades religiosas.

Esta estética se perderá poco a poco en el mundo gótico, quedando relegada (y muy poco valorada) hasta el siglo XX con autores que buscan en estas obras una forma de hacer que se aleje de los sistemas clásicos (Picasso en sus Señoritas de Avignón, Matisse, Brancusi...).

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