martes, 22 de julio de 2014

LA CASA DE LAUREANO MONTOTO. ANIBAL GONZÁLEZ Y EL MODERNISMO


Si a Aníbal González se le conoce por su particular regionalismo en ladrillo (Plaza de España, Capilla del Carmen), su primer estilo fue un modernismo sumamente particular del que quedan muy pocos ejemplos.
Esta casa-palacio se encuentra en la calle Alfonso XII, que pretendía convertirse en uno de los ejes vertebradores de la nueva Sevilla (desde la Puerta Real al Duque), que posteriormente fue desbancado por el eje Reyes Católicos-la Magdalena.

En esta arquitectura, el artista juega con los dos modernismos que hacían furor en Europa. Por una parte el orgánico (el practicado por Horta o Guimard) del que extrae las formas florales o naimales fantásticos, y la línea en golpe de látigo que adornan balconadas y ventanales.






Por otra el geométrico vienés (Wagner, Olbrich) que organiza la arquitectura en formas geométricas (como los semicírculos superiores o los propios elementos constructivos que se convierten en decoración como pilares, ménsulas), reduciendo la decoración a puntos concretos (como ocurre en esta obra que, también, nos recuerda la forma de hacer de Ribera en su Hospicio, jugando con la hiperdecoración enfrentada al vacío colorista del ladrillo plano)

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