domingo, 8 de marzo de 2015

LOS INICIOS DEL BARROCO ANDALUZ. ROELAS Y HERRERA EL VIEJO

El triunfo de San Hermenegildo. Herrera el Viejo

La pintura andaluza (y especialmente sevillana) estuvo fuertemente anclada a la tradición manierista hasta principios de siglo XVII. (La obra de Pacheco, el futuro suegro y maestro de Velázquez, sería un ejemplo perfecto de esta tendencia)
Roleas. Uno de los retratos de santas realizados en Valladolid (hacia 1610). Iglesia de San Miguel y San Julián. Valladolid

En este momento, dos nuevos pintores irrumpen en la escena hispalense aportando una nueva visión de la pintura.

El mayor de ellos, Roelas, ya había tenido una amplia experiencia antes de recalar en Sevilla. Había visitado la Italia precaravaggista (posiblemente Venecia), Valladolid y Madrid, formando compañía con Bartolomé Carducho (e incluso solicitando, sin éxito, la plaza de pintor del rey). 
Roelas. Alegoría de la Inmaculada.
Posible intento (frustrado) de entrar en la Corte como pintor

Convertido en sacerdote,terminará su vida errante como capellán de Olivares, en el Aljarafe sevillano.
La educación de la Virgen. Roelas

Su pintura se encuentra muy influenciada por la pintura veneciana, con colorido cálido, luz ambiental y (según Pérez Sánchez) un intenso naturalismo de rostros y expresiones muy lejano de los modos manieristas

Roelas. Retablo de la Anunciación. Sevilla

Sus obras magnas serán los grandes cuadros de altar (a la manera de las palas italianas) como la que dedicara a San Isidoro o San Andrés en su martirio.




Roelas. Martirio de San Andrés
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Ésta última utiliza un doble registro (terrenal-celestial) muy lejano de los modos del Greco, con una interesante composición que une el aspa del santo, la corona de ángeles que la cierra en la parte superior y ligeramente descentrada, se encuentra llena de rostros de fuerte naturalismo (aunque siempre manteniendo el decoro) y una brillante paleta (tan veneciana) en donde se encuentran numerosos recuerdos, especialmente de Veronés.


En otras ocasiones, sus modelos derivan claramente de Tintoretto, como esta Gloria de la Catedral de Sevilla

El segundo renovador de la plástica andaluza será Herrera el Viejo. Hijo de un pintor, no destaca especialmente por sus composiciones (aún ancladas al manierismo o un tanto insulsas) sino en su magnífica pincelada (que el propio Pacheco admiraba) "amplia y modeladora, suelta y vibrante" (Pérez Sánchez) así como la potencia de sus rostros.

También compositor de cuadros de altar destacan El Triunfo de San Hermenegildo y la Visión de San Basilio
Herrera el Viejo. Visión de San Basilio
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Tal y como ocurría en el ámbito madrileño (Bartolomé y Vicente Carducho, Cajés), el inicio del naturalismo barroco nacerá de una evolución del mundo veneciano (a través de los pintores del Escorial en Madrid, con viajes en Italia), y habrá que viajar a Valencia (Ribalta, aunque en su segunda etapa) o esperar a la juventud de la siguiente generación (el joven Velázquez, Zurbarán) para encontrarnos con ecos directos del caravaggismo.


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