viernes, 22 de enero de 2016

BRAMANTE. EL PATIO DEL BELVEDERE


Pese a la grandiosidad que ofrece en la actualidad, apenas si es un puro rastro de lo lo que fue, junto a la basílica de San Pedro, la obra magna del arquitecto y el Cincuencento.
Y es que en su inicio el gran patio alargado (ahora convertido en dos) era una unidad que posteriores reformas rompieron al crear una crujía central que rompió el espacio.
Se rompe así lo que debió ser una maravilla de la perspectiva y que sólo nos podemos hacer una idea viendo alguno de los bocetos, como éste
Si os fijáis en él veréis una perspectiva lineal completa (pues une la tercera dimensión), con dos grandes líneas de fuga constituidas por las alas laterales y una pausada subida de la cota por medio de escalinatas y ninfeos (fuentes) para concluir en un punto de vista centralizado (el gran nicho).
En esta obra, Bramante había tomado el mundo clásico, sus grandes reorganizaciones urbanísticas (como foros o palacios) para recrear su grandeza y, en palabras de Bruschi , "producir la impresión que se había vuelto a la edad - a la majestad y el poder - de los emperadores romanos"

Foro de Augusto

En esta vasta obra se recogen así múltiples sugestiones clásicas, desde la idea de los grandes circos, los nichos finales de la Villa Adriana o el carácter masivo (que desatiende los detalles para producir una sensación de conjunto) de las grandes obras imperiales.


A esto Bramante le añade su vocación de pintor de perspectivas aprendida con Piero della Francesca (y ratificada con el conocimiento de Leonardo) y utilizada en San Sátiro o en la cabecera de Santa María de Grazia.



Una perspectiva para el poder, tanto en su creación (el punto de vista idóneo para el que fue concebida era la ventana papal de las Stanze) como en su uso (gran teatro de las glorias Vaticanas en donde el espectador se siente minúsculo ante el poder)

Pero aún más. 
En un tour de force, el gran patio del Belvedere termina en un nicho que alarga aún más el espacio y lo rehunde sobre sí mismo, con pequeñas (inapreciables al ojo humano) cambios en los intercolumnios y tamaños de las pilastras que dilatan los espacios (Borromini, ya en época barroca, culminará este procedimiento llevándolo a su extremo, como vimos en el Palacio Spada) y la primera aparición de lo que luego se llamará vano palladiano.


Pero este nicho es, también, una profunda reflexión sobre el espacio. 
Un espacio vacío en donde la arquitectura sólo es una cáscara. Un espacio reducido sobre sí mismo y creado sobre un eje lineal (En realidad, la otra cara del espacio que, pocos años antes, realizara en San Pietro in Montorio, en donde se plantea la idea de un espacio centrífugo y circular, en expansión ideal hacia el exterior y en todas las direcciones desde un centro único).



2 comentarios:

  1. ¿Podría tener algo que ver con la basílica de Majencio?

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    1. Por lo que yo sé, y además de la idea de la monumentalidad y el gran eje longitudinal, no cre

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