viernes, 11 de marzo de 2016

LA IGLESIA DE SAN MIGUEL EN MADRID (1) EL INTERIOR


Posiblemente se trata de la iglesia más italiana de la capital, un auténtico Guarini ya en los mismos albores del rococó.
Su arquitecto será Bonavía, artista italiano traído por Felipe V como decorador teatral, aunque rápidamente se irá abriendo un espacio propio en la corte, colaborando en las grandes renovaciones del Palacio de Aranjuez.

La iglesia (antes justo y Pastor, posteriormente reasignada a San Miguel, y en la actualidad Pontificia) fue mecenada por el cardenal infante Luis de Borbón (mecenas también del primer Goya al que le encargó el retrato de su familia, aún en clave rococó).
Su planta responde al modelo de cruz latina de una sola nave y profundas capillas con coro alto y ábside profundo, aunque es en el alzado en donde se encuentran sus mayores exquisiteces.
El arquitecto gira los tradicionales machones, dejándolos esquinados respectos a la nave central. De esta manera, las paredes se ondulan creando un continuo movimiento de formas cóncavas y convexas muy relacionado con el estilo de Guarino Guarini, el discípulo de Borromini).

Este movimiento se ve contrapunteado por los propios retablos de las capillas, que, de forma convexa, producen un fuerte avance sobre la profundidad de los nichos a la vez que se contraponen con las formas cóncavas superiores.

Todo este complejo alzado se concreta en una cubierta mixta en donde se alternan las bóvedas de crucería (en las formas convexas) con cúpulas, siendo elíptica, y con eje perpendicular a la nave, la del crucero.
Las diferentes ventanas (rectangulares y treboladas, mucho más abiertas) crean una sucesión de formas subrayada por los contrastes lumínicos (estas fórmulas también podrían rastrearse en la obra de Borromini y Guarini).




Cubierta del crucero

La estructura (derivada de su carácter cuasi palaciego) se decora con formas barrocas (las grandes pilastras de mármol coronadas por capiteles y cornisas dorados) y rococó (formas de rocalla animadas por delicados putti) que, sin embargo, se encuentran muy controladas, y no llegan a ocultan su espectacular arquitectura.









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Entre las obras de arte de contiene la iglesia hay que destacar especialmente dos: la magnífica talla del Cristo de la Fe de Salvador Carmona y el maravilloso Belén de Mayo que, a la manera de Monte Sacro, representa escenas más allá del puro Nacimiento de Cristo.























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