jueves, 10 de octubre de 2013

MATADERO. MADRID


De todas las grandes obras que se hicieron en la España de la Burbuja, a mi me parece una de las más logradas e interesantes.

El antiguo matadero, situado junto al Manzanares (la zona fabril de Madrid frente al ensanche burgués del norte), era una obra de arquitectura industrial de principios de siglo que entremezclaba las arquitecturas del hierro y cristal (para conseguir los espacios diáfanos necesarios para su funcionamiento) con un exterior neomudéjar (al modo toledano de verdugadas de ladrillo y paneles de mampostería) del que tantas veces hemos hablado aquí. 





Junto a estos tradicionales materiales, la organización de las más de 60 naves y sus formas de relación y construcción se inspiraron en los experimentos que estaba realizando la Bauhaus alemana, movimiento moderno que pretendía llevar el arte (y especialmente el diseño) a la industria tradicional.

Con su lenta decadencia (con la apertura de MercaMadrid) se ha redefinido totalmente sus funciones, creándose un amplio y polifuncional espacio dedicado a las artes.

El proceso ha sido lento (y aún no se ha finalizado), redefiniéndose una y otra vez hasta su estado actual, ya incluido en el macroproyecto de MadridRío.

En la actualidad funcionan varias actividades: teatro (las naves del matadero), museos (Casa del Lector, Intermediae), naves dedicadas a la creación artística, cineteca, nave de música, jardín botánico (invernadero de la Arganzuela) o servicios municipales (como la casa del Reloj, actual junta de distrito).

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 Con todo ello se ha creado un polo cultural interesantísimo (del que carecía el sur de Madrid) vinculado al gran parque lineal del Manzanares.

Las diversas rehabilitaciones (que como decimos se han prolongado en el tiempo y pertenecen a distintas manos) han respetado el espacio general exterior, procediendo a una reconversión de las zonas interiores según las necesidades precisas, conservando así un interesantísimo ejemplo de arquitectura industrial (como el que ya vimos en MediaLab o la propia Caixafórum) mientras se regenera toda una amplia zona de la ciudad, tradicionalmente bastante olvidada.

Para saber más
http://es.wikipedia.org/wiki/Matadero_Madrid#Espacio_Cultural:_.22Matadero_Madrid.22

miércoles, 9 de octubre de 2013

LA LOBA CAPITOLINA


Símbolo de Roma, esta loba capitolina fue una creación etrusca (aunque reciente investigaciones apuntan que la propia obra sería medieval sobre una original, perdida, etrusca)
El arte etrusco tuvo una especial predilección por los temas animalísticos (como la Quimera de Arezzo), posiblemente utilizados como exvotos que les unían al mundo de la naturaleza. 
Un mundo fiero y agresivo que (como tampoco lo hicieron en sus retratos) nunca  idealizó la realidad.
Destaca en ella su fiera cabeza realizada con detalle, así como la anatomía de costillas marcadas y fibrosas patas que dan a la figura una fuerte dosis de realismo.
Entre sus posibles autores se especula con Apolo de Veyes.

Sobre el original el mundo romano le añadió a dos bebés lactantes, redefiniendo la escultura para remomorar el mito de la fundación de Roma (Rómulo y Remo, lejanos descendientes de Eneas que son alimentados por una loba par fundar, sobre la colina del  Palatino, fundar la ciudad de Roma). A partir se convertirá en símbolo de la ciudad, aunque los gemelos se perdieran y durante la Edad Media Dante la viera de nuevo sola, tal y como consignó en la Divina Comedia
Las actuales esculturas de los gemelos son de origen renacentista (quizás Pollaiolo) 


martes, 8 de octubre de 2013

ALBACARES ISLÁMICOS


En alcazabas y husum era habitual esta estructura típicamente islámica (en especial en las zonas de frontera de las marcas superiores).
Se trata de un recinto en las zonas exteriores (aunque custodiado por las propias murallas) en donde se guarda el ganado por motivos de guerra, para comercio o como forma de tributos.
En ocasiones podría servir para guardar los caballos en grandes concentraciones (y que superaban la capacidad de las cuadras) o incluso a la población civil cercana ante un asedio o aceifa.
Es normal que aparezca en él un punto de agua (habitualmente un aljibe)
Los podemos encontrar en Molina de Aragón, Zorita de los Canes, Alicante, Málaga, Uclés...

El enorme albacar del castillo de Molina de Aragón

Para saber más,puede consultarse la interesantísima obra de Manzzoli-Guintard, que ya reseñamos aquí

lunes, 7 de octubre de 2013

EL SALÓN DE LOS QUINIENTOS EN EL PALAZZO VECCHIO. VASARI


Creado en los convulsos tiempos de Savonarola  en el Palazzo Vecchio (1494) para acoger la reunión de los 500 representantes de la República, fue el lugar elegido (durante el mandato de Soderini) para que los dos grandes del Renacimiento compitieran entre sí, encargándose dos grandes murales, uno a Leonardo (la batalla de Anghiari) y otro a Miguel Ángel (Batalla de Casina).

El segundo de ellos no llegó a superar la fase de cartón, pero Leonardo sí pintó el suyo (aunque muy pronto comenzaron a deteriorarse sus colores), aunque de existir está tapado por los frescos actuales (existe una hipótesis en la que se está estudiando, una extraña frase del propio Vasari, “cerca trova” pintada en uno de sus frescos que hace suponer que el cuadro de Leonardo aún pueda encontrarse protegido bajo las pinturas actuales)




Ya en tiempos de los duques de Toscana (los Medicis del XVI), se le encargó a Vasari  la redecoración total de la sala. Para ello contó con numerosos colaboradores que celebraron en los frescos de las paredes y los lienzos del techo la gloria de Cosme I siguiendo el estilo manieristas.




Resulta especialmente espectacular el gran techo de madera que se apoya en unos tirantes superiores de madera para crear, en el interior, un espacio diáfano y luminoso, un lugar de representación lujoso y de alta representatividad que sería uno de los modelos del Salón del Reinos del BuenRetiro de Madrid creado por Velázquez



domingo, 6 de octubre de 2013

LA PLAZA DE FELIPE II EN MADRID


Parecería que el monopolio de las plazas duras perteneciera a Barcelona. Sin embargo en Madrid existe una que a mi, que no soy un gran fan de estas estructuras, me parece ciertamente interesante.
Situada en Goya, entre el Corte Inglés y el actual Palacio de los Deportes, su historia de cambios y reformas ha sido verdaderamente interminable.
Uno de los escasos elementos que ha permanecido desde hace años es la única estatua de Dalí, Newton.

 Regalada por el propio artista, al modo de sus Gala-Gravina típica de sus últimos años y su retorno al clasicismo (con sus habituales aperturas interiores, herederas de las Venus de los cajones,  y sus formas que regresan a las maneras de Gargallo o Boccioni mezclándolas con sus deformaciones ya típicas desde tiempos de la Guerra Civil) En el hueco del cuerpo y en el brazo extendido este Newton sostiene dos bolas equilibrio (que han sido objeto de numerosos vandalismos) a modo de péndulos. Tras ella un gran menhir de piedras sin devastar crea un telón de fondo de esta figura enigmática que más que el propio Dalí fue creada por colaboradores suyos siguiendo sus imprecisas instrucciones

El resto de la plaza parece haber adquirido una forma definitiva con la última reforma.
Una gran parte de la plaza ha quedado por compreto despejada, mientras que en el otro lado ha surgido un pequeño bosquete de mimosas y rosas. Como la plantación en el suelo era imposible (debido al aparcamiento subterráneo) se han ideado una especie de pirámides de cemento e hierro que sustentan el suelo necesario para su plantación.

Ahora que han empezado a crecer los árboles la zona empieza a ser de sombra, y es agradable sentarse en sus bancos.
En el suelo se han instalado una serie de curiosos relieves obra de Torres Monsó. Una especie de "cajas de recuerdos" animales, minerales, lúdicos a base de calcos que dan a la plaza una nueva dimensión (al menos) lúdica































































sábado, 5 de octubre de 2013

McMary McCarthy. PIEDRAS DE FLORENCIA


Un libro difícilmente encasillable pero muy interesante y ameno tanto para el viajero como para el simple curioso.
En un estilo de ensayo muy desenfadado, la autora pasa revista a las piedras (y colores) florentinos haciendo un magnífico fresco de la historia y el arte florentino.
Comienza su historia en Roma para luego recorrer la magnífica, y poco conocida, edad media, llena de conflictos y traiciones pero en la que se pusieron las bases económicas (su producción textil, sus bancos y su comercio), sociales (una burguesía adinerada) e ideológicas (el humanismo de un Dante, un Bocaccio o un Petrarca) que explotarán tan espectacularmente en el primer renacimiento.

















A él, a los Medicis y todo el arte que se generó entorno suyo le dedicará sucesivos capítulos, insistiendo en la vida y obra de los principales artistas que son analizados (bastante rigurosamente) sin perder las anécdotas que nos dejan ver su lado humano.

Evidentemente Savonarola, los conflictos con españoles y franceses en el cambio del siglo también aparecen, cerrándose  el ensayo con los duques de Toscana, los últimos Medici antes de la caída final.
                                              

De lectura entretenida y amena se aprende mucho con este pequeño libro. Recomendable

viernes, 4 de octubre de 2013

Los cuentos pedagógicos de los animales imaginarios. Carta al Tito Juan. EL RENACIMIENTO (Uno)

Carta al tito Juan
Florencia agosto 2013
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 Querido tito Juan, dos puntos
¡Hola! Somos los Koalas, punto Ya sabes: los que tenemos los dedos gordos, punto y un trocito en blanco
Como ya sabes, nos aburre un poco cuando habláis de cultura Vicentito y tú. Preferimos las bayas, los ositos, las flores y otras cosas, punto y un trocito en blanco
Pero este verano los papis nos han llevado de vacaciones a un sitio que se llama Florencia y que a ti te dio mucha envidia cuando te lo contó Vicentito.
Nosotros, los Koalas, estábamos muy preocupados porque nos temíamos que iba a ser muchísima cultura y muy pocas flores.
Y el viaje empezó como parecía: cultura, cultura, más museos, ¡una baya fría!, más cultura, iglesias y cultura.
En fin, un rollo, aunque el Elefantito no se pudo quitar el palito durante todo el día, pues ya sabes que, como va a ser catedrático de arte, le gusta muchísimo la cultura y se pone tan nervioso que la trompita se le hace un nudo y se ahoga si no lleva un palito puesto.
El Rinoceronte también se lo pasaba muy bien mientras esperábamos en la  cola inmensa de los Uffizzi: eran carreras manieristas porque al terminar se paraba y se ponía todo retorcido encima del Camello, como en esa escultura que nos enseñó Vicentito.

-¿Has visto que forma serpentinata más perfecta?
-Sí- le contestaba el Camello medio aplastado –parece como si te hubiera hecho el señor Miguel Angel.
Y entonces el Rinoceronte se quitaba de encima, el Camello podía por fin respirar y luego se reían.
Pero a nosotros no nos hacía nada nadísima de gracia, y mucho menos ese otro señor que ponía muy serios a todos y daban susto.

- Piero de la Francesca. Ese señor se llama así – nos dice el Elefantito que siempre es muy quisquilloso con todos los detalles.
Bueno, a lo que íbamos. Mientras Ampalito y Vicentito contemplaban extasiado (vamos, que miraban muy fuerte) a ese señor tan serio que da susto, la Jirafita nos dijo:
-¡Hala, mirad qué bonito! Y nos llevó a la habitación de al lado donde estaba la Mamá y el Señor Pequenito (o sea lo que vosotros decía que es la Virgen con el Niño) con muchos angelitos y… ¡No te lo vas a creer, tito Juan!, limones, naranjas, uvas… y muchas bayas todas de colorines.

-¡OOOOOOOOOH!- dijimos los dos a la vez-. ¡Qué bonito!
-¡OoooooH! ¡Es preciosisimo!
-¡Ooooooh! ¡Qué bonito!
Y entramos en bucle.
No había nadie por allí para explicarnos quién era ese señor que pintaba tan bonito y aprovechamos una carrera del Rinoceronte para que nos llevara a ver a Vicentito.
-¿Vicentito! ¡Vicentito! Hemos visto una cosa preciosisima… de arte.
-¿De arte? Pero… ¡si a vosotros no os gusta!
-¡Qué sí! ¡Qué sí! ¡Qué es preciosísima! Explícanoslo, anda!
Y tan pesados nos pusimos que Ampalito se asustó y nos miró a ver si teníamos fiebre.
-Que noooooo, que de verdad que es muy bonito.
Pero ella nos puso la mano en la frente y hasta que se convenció que no estábamos malitos, no dejó a Vicentito que se viniera a ver al Señor de los limones.
-A ver, ¿cuál es el que os gusta?
-¡Pero cómo puedes preguntarlo! Pues ése, ¡el de los limones! ¿No ves que es preciosísimo?
Entonces el Elefantito se tapó los ojos con la trompita mientras decía:
-¡Oh, no, Lucca de la Robbia! Ya me parecía raro tanto interés por el arte.
- Pues a mi me gusta – dijo la Jirafita-. Tiene flores y es muy delicado.
-Y a vuestro tito Juan, también – nos dijo Ampalito.
-Entonces… - dijo el Elefantito- ¿Al tito Juan? Entonces…. ¿es arte bueno?
-Sí, es Renacimiento.
-¿Y ese señor Renacimiento quién es? – preguntamos nosotros.
-¡Qué no es un señor! – dijo el Elefantito – es un periodo…
-¿Y eso se come?
-Que no, tonto, que es románico, gótico, renacimiento, barroco…
-¡Haberlo dicho antes! –exclamó el Rinoceronte – La raya esa que hace Vicentito para explicar la historia y que no nos perdamos.
-¡Eso! El siglo XV Y XVI.
-¿Y, había alajás? – preguntó el Camello.
-Sí, pero no aquí. En Túnez, en Estambul…
-¡Vaya!
-¿Y romanos?
- No, eso es mucho antes.
- Pues se parece. Son brutos, tienen ventana con circulito y columnas muy gordas.
-Es que les gustaban los romanos y copiaban cosas suyas.
-¿También los limones?
- No, eso se lo inventó Lucca Della Robbia.
- Pues qué bonitos quedan – dijo la Jirafita.
-Es que les gustaba lo bonito, las cosas bellas, todo muy suave, tranquilo – nos explicó Vicentito que cuando se pone es casi tan pedagógico como el Búho.
Y nos dijo que eran obras para estar contentos y felices, como si estuviera en la playa o fuera domingo con paella del abuelo Vicente y siesta.
- Luego llego el manierismo.
-¿Ése de la forma serpentinata?
-Ése, Rinoceronte. Y entonces acabó la paella y la siesta y siempre fue lunes… Pero bueno, eso ya os lo contará el tito Juan.
O sea, tito, que te han puesto deberes. Un día nos tienes que explicar el manierismo, aunque no hace falta que sea pronto, pues eso de que sea siempre lunes no nos gusta mucho. Nosotros preferimos el domingo del señor de los limones.
-Lucca Della Robbia. Ya que os gusta, aprenderos por lo menos el nombre.
-Es que es muy difícil, Elefantito. Mejor el Señor de los Limones.
No veáis la cantidad de esculturas suyas que hay en Florencia. Vamos que dejamos de buscar sarcófagos paleocristianos (que es nuestra principal misión en los museos desde que estuvimos en Roma) y ahora no paramos de buscar limones.

O también niños vendados.

O angellitos

O a la Mamá con el Representante del Papa que es un ángel que se llama Gabriel y le dice que viene la Navidad… ¡Y luego los Reyes!

No os podéis imaginar la cantidad que había y, claro, Ampalito estaba preocupadísima pues no nos dormimos ni en un solo museo y no dejaba de mirar si teníamos fiebre.
Fíjate, hasta le pedimos a Vicentito que nos comprara un libro de ese señor. ¡Y nos lo hemos leído entero varias veces!
Si quieres te lo podemos dejar: tiene muchas fotos preciosísimas.
¡Ay, qué emoción! Tenemos la barriguita llena de emociones. Tú nos comprendes, ¿verdad?
Bueno, tito Juan, te vamos a tener que dejar estamos agotados y ya viene un señor con los espaguetis
Un beso muy fuerte.
Los Koalas.

Posdata:
Tita Elena, tengo muchas cosas que contarte. Estado en una calle preciosísima llena de tiendas con muchos vestiditos y joyas. Ya te enseñaré las fotos.
La Jirafita.



Haciendo cola en la Academia de Florencia-San Juan de los Terreros-Agosto 2013.


jueves, 3 de octubre de 2013

LOS TINGLADOS DEL PUERTO DE VALENCIA


Aunque planificados a finales del XIX tendrán que esperar, por falta de presupuesto, hasta 1911, simplificando su ejecución.
La mayor actividad del puerto necesitaba de estos espacios techados en donde almacenar la mercancía llegada al puerto.

De los seis que existieron sólo perviven tres, perfectos ejemplos de la arquitectura del hierro y cristal que analizamos aquí fusionada con la cerámica de motivos modernistas, tan habitual en la ciudad, como hemos visto en otros edificios coetáneos de la ciudad (Mercado Central, Estación del Norte)


miércoles, 2 de octubre de 2013

EL TRONO LUDOVISI


No todos los autores la mantienen como auténtica (aunque lentamente es mucho más aceptada mientras su parejo trono de Boston cada vez se pone más en duda).
Blanco Frejeiro la sitúa en el periodo severo (como los Tiranicidas que ya analizamos) de talleres de la Italia meridional.

Su iconografía representaría, en el respaldo, el Nacimiento de Venus desde las aguas ayudada por las aguas
En las laterales una flautista desnuda (doble flauta o aulós) y una dama que echa incienso en un thymiaterion.
Su función tampoco es clara: brocal de un pozo, altar o trono del famoso santuario de Perséfona (o, según otras hipótesis el de Masara) en torno al siglo V aC.

Siempre se han destacado su uso de los plegados de Venus de gran delicadeza técnica (aunque todavía queden restos de arcaísmo en su estricta composición simétrica), con unos paños mojados (aún un tanto ingenuos) en el cuerpo de la diosa

La figura de la flautista tiene un estudio anatómico verdaderamente magnífico (tal vez sea de otra mano que las otras piezas), con un cruce de piernas que desafía el estricto perfil o el uso de un diseño curvilíneo de gran belleza.


martes, 1 de octubre de 2013

LA ERMITA DE SANTA CATALINA. GUADALAJARA


Cerca de Molina de Aragón existe una joya románica poco conocida, la ermita de Santa Catalina.
Aunque ahora rodeada de un espléndido bosque de sabinas centenarias, fue parroquia del lugar, despoblado desde el XVII (acaso por una plaga de termitas).

Su estructura nos recuerda a los modelos de la extremadura cristiana que tanto éxito tuvieron en la zona de Burgos (Santa Cecilia), Soria o Segovia (Duratón).
Al exterior, y adaptada a la pendiente, encontramos el habitual pórtico meridional del que ya hemos explicado origen y funciones en este artículo.


Al interior, su nave única ha perdido su techumbre original pero conserva un espléndido ábside ya apuntado.



Construida en el siglo XII se encuentra a mitad de camino entre el último románico y el primer gótico cisterciense (véanse sus capiteles vegetales o sus arcos apuntados)


Existen, sin embargo, ciertos resabios silenses en el bestario del arco triunfal o en los canecillos del ábside.

Capitel con arpías

Canecillo. Arpía


Canecillo mutilado, ¿acaso por su contenido sexual?

Y dicho esto, y sólo como hipótesis, bien pudiera ser esta ermita una construcción sobre otra anterior, más cercana al prerrománico.
 Su nave única, el banco corrido de las paredes o el curioso baptisterio de inmersión que reformas anteriores taparon recuerdan a formas anteriores al románico, con su propia liturgia, tal y como explicamos a propósito de San Miguel de Gormaz






















Solado del baptisterio por inmersión
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