martes, 29 de marzo de 2016

LA ESCALERA DEL PALACIO REAL


Una de las joyas arquitectónicas del Palacio Real de Madrid es su escalera imperial de doble tramo diseñada por Sachetti sobre planos de Juvara y terminada por Sabatini (que la trasladó al ala contraria).

Su caja ya es de por sí verdaderamente espectacular. Sobre el ella un primer tramo de escasa pendiente lleva hasta una zona de tribuna. Desde este punto se abren sus dos ramales que conducen a la segunda planta.

La exquisita armonía, llena de solemnidad y perfectamente adaptada a la arquitectura de paredes con columnas adosadas y vanos que se toman de su construcción exterior, se completa con esculturas (leones de Michael) y un techo pintado por Corrado Giaquinto (el Triunfo de la Religión) que le aporta el toque rococó que una y otra vez se funde en el Palacio con el barroco clasicista  


lunes, 28 de marzo de 2016

RESURRECCIÓN. MURILLO


Obra verdaderamente magistral de Murillo, podemos ver en ella cómo debió afectar el viaje a la Corte y la visión (muy probable) de la obra de las dos grandes corrientes pictóricas italianas de las que debió ver obra original en la corte y su entorno (El Escorial).
Por una parte hay mucho de Guido Reni en el cuerpo bellamente alargado, lleno de suavidad, cercano al modelo que hoy conserva el Museo de la Academia de Bellas Artes.
Guido Reni. Cristo resucitado

Es también evidente la influencia clasicista en el juego barroco de la suave diagonal, los paños flotantes (que tanto nos pueden recordar a Bernini), la mirada dirigida hacia lo alto y el uso de la luz del halo que envuelve su figura.

Junto a esto, ¿no veis a Caravaggio o cualquier de sus seguidores en la parte baja? Desde los pies sucios en el primer plano, el intenso escorzo de las figuras dormidas que proceden de delante hacia atrás, ampliando a través suyo el espacio inferior, los propios colores...
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No se puede jugar más con la idea de contraste que acaso inventara Tiziano (Véase su Danae del Prado) y siguiera Velázquez (Ver la Fragua de Vulcano), separando sin otra división que la pura sensibilidad pictórica, lo humano de lo divino.

Incluso, un paso más, ¿no veis este mismo juego (desde el aura de Cristo, los dos planos, el distinto uso de la luz y la dicotomía idealización-realismo...) en la copia de la Transfiguración de Rafael que hoy guarda el Prado y que a mediados del siglo XVII se encontraba en el Convento de Carmelitas de Santa Teresa de Madrid?
Rafael. Transfiguración
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domingo, 27 de marzo de 2016

LA IGLESIA DE SAN MIGUEL. MADRID (2) LA PORTADA


Si en un post anterior hablábamos de un interior borrominesco, la fachada no se encuentra a la zaga, y resulta verdaderamente singular dentro del barroco madrileño, siempre tan cercano a las formas rectilíneas.


Sólo hace falta observarla desde un costado para ver su enorme avance sobre la calle en una forma convexa plena de fuerza

Su estructura se compone de dos grandes pisos de pilastras de órdenes gigantes y amplísimo friso central coronado por un pequeño cuerpo con frontón que es flanqueado por dos pequeñas torres, ya por completo esquinadas.
Lo estrecho de las calles y la bicromía de los materiales crea un fuerte efecto ascensional que se combina con el ya citado efecto cóncavo, casi expresionista, con un muro que apenas "es contenido en su avance por los elementos clásicos"

Junto a todo esto, nuevos recuerdos de Borromini nos llegan en las ventanas elípticas, el movimiento ondulante del dintel de la puerta, las formas cóncavas de las pilastras o el interacción arquitectura-escultura en sus anticlásicos nichos

sábado, 26 de marzo de 2016

Rafael Argullol. La atracción del abismo (Un itinerario por el paisaje romántico)




Leer a Argullol siempre es un placer (aquí ya hablamos de un libro suyo sobre el Quattrocento), más si es sobre el Romanticismo, uno de sus temas favoritos.
En este breve ensayo, nos propone un paseo por el paisaje romántico que es, en suma, un compendio de la estética del movimiento.

                                                            
Desde Friedrich o Piranesi, se nos hablará de lo sublime, de la estética de la ruina, de la tempestad o la niebla, de la obra de arte total, del subconsciente y la imaginación, de los territorios del terror, de la noche y el abismo, de la muerte, la nostalgia, la nueva subjetividad o el paso del tiempo...
Una verdadera maravilla para amantes del arte y la literatura (funde admirablemente ambos géneros) que nos permitirá comprender la esencia de nuestra modernidad

viernes, 25 de marzo de 2016

COMENZANDO A CONOCER A RIZI

Eucaristía de San Benito

Francisco Rizzi fue hijo de un pintor italiano (Antonio Rizzi) que trabajó (aún en estilo manierista) en las obras de decoración del Escorial.
Sin embargo su aprendizaje lo realiza con Vicente Carducho, rechazando los modelos manieristas en favor de los del realismo temprano, como podemos ver en la imagen superior.
Rizi. Liberación de San Pedro. San Pedro ad Vincula

En algunos momentos de su carrera (y más por la imposición del tema que por verdadera vocación pictórica) utilizó el caravaggismo (ya bastante desfasado para la época) como en los lienzos dedicados a los padres jesuitas de la Catedral de San Isidro

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Sin embargo, su gran modelo será  Rubens.

Liberación de San Pedro. San Pedro ad Vincula. Villa de Vallecas

Algo más joven que la segunda generación (Velázquez, Cano, Zurbarán o Ribera), y en gran parte eclipsado por ella, superará su vocación veneciana por la modernidad que propone Rubens y su gran Barroco en donde la pincelada suelta veneciana, cargada de intensidad y vibración, se une la composición movida, con grandes diagonales (a menudo generando aspas, que el maestro flamenco había tomado de Bernini).
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Santiago Matamoros. Iglesia de Santiago. Madrid
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Ese movimiento incesante que anima sus pinturas se completa con elaborados escenarios que ahondan más aún en el concepto de suntuosidad en medio de la tragedia.

Es otra de las grandes lecciones de Rubens, que busca un arte total que sature los sentidos a base de color y curvas pero consigue parar justo un punto antes de la histeria gracias a sus tipos idealizados (una herencia que Rubens había tomado de los Carracci)

Martirio de San Ginés (Boceto)

Abre así todo un campo de trabajo que (con la unión de la influencia de Van Dyck) será la base para la pintura de la tercera generación (Carreño de Miranda, Claudio Coello que será su discípulo aventajado, o Donoso o Palomino, también dependientes de su taller, aunque con una obra más tardía)
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Martirio de San Ginés (Boceto)
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Santa Catalina y San Benito

Su labor se extendió a las arquitecturas efímeras, colaborando con los fresquistas y escenógrafos italianos Mitelli y Colonna, de los que aprendió la quadratura y las arquitecturas fingidas, creando él también sus propias obras (en colaboración con Carreño) en los fastuosos frescos de San Antonio de los Alemanes




jueves, 24 de marzo de 2016

SAN FRANCISCO DE BORJA. ALONSO CANO


Nos encontramos con una de las primeras obras del pintor, según Pérez Sánchez, realizada aún mientras se encontraba en el taller de Pacheco.
Aunque en muchas ocasiones se ha intentado conectar con las obras del joven Velázquez, en mi humilde opinión, no me parece tan caravaggiesco.
Evidentemente está entonado en pardos y la luz está fuertemente dirigida, pero ni el tipo (realista pero sin los excesos casi feístas de lo caravaggista) ni la aparición de un cierto fondo, corresponden al estilo.

Hay, además, un incipiente clasicismo e idealización que serán típicos del autor, y un eco lejano del manierismo anterior en la pequeña visión de la izquierda.
Con todos estos datos más bien parecería una evolución personal de la pintura de Pacheco a la que se dota de mayor realismo y una factura mucho más fluida, con una luz intensa al modo de las que realizaran los  Bassano, cuyos cuadros se conocían perfectamente en Sevilla
















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miércoles, 23 de marzo de 2016

GÓMEZ DE MORA. COLEGIO DE MÁLAGA. ALCALÁ DE HENARES


La proximidad (física y de mecenazgos) de Alcalá de Henares a Madrid, permitió que muchos arquitectos de la Corte realizaran obras en la ciudad universitaria.

Gómez de Mora, arquitecto de la villa y Corte, trabajó en numerosos encargos, como el monasterio de las Bernardas, la iglesia jesuita o el colegio del Rey.
En este caso, y bajo el patrocinio de  Juan Alonso de Moscoso, obispo consecutivamente de Guadix-BazaLeón y Málaga, en 1610, organiza uno de los Colegios más representativos de la ciudad.
Para ello emplea el modelo utilizado en Madrid para la Cárcel de Corte que ya analizamos aquí: un doble patio unido por una crujía central en la que se sitúa la escalera (una idea tomada del proyecto de Covarrubias para el Alcázar de Toledo).





Dichos patios se organizan por medio pilares de orden toscano, mientras que la escalera retoma el modelo imperial de tramos compuestos, cubierta por una gran cúpula ovalada (muy semejante, aunque en escala, a la de las Bernardas)



 Al exterior, el edificio utiliza totalmente el ladrillo que, a través de sus delicados paramentos en relieve (de lejana filiación mudéjar aunque adaptados a los modos escurialenses), da una cierta articulación al conjunto que se completa con la policromía de los sillares esquineros y los paramentos de mampostería que cubren partes de los paños, a la manera toledana.

La vinculación los los modelos escurialenses es también sumamente nítida en la utilización de las torres con sus característicos  chapiteles en pizarra



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martes, 22 de marzo de 2016

EUGENIO CAJÉS

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Abrazo en la Puerta Dorada. Museo de las Bellas Artes de Madrid

Eugenio Caxes (Cajés) pertenece al grupo de artistas italianos o hijos de estos (como Bartolomé y Vicente Carducho) que acudieron al Escorial para la decoración del monasterio.
Gran parte de ellos se habían formado en la tradición tardomanierista y será en España (y acaso por el influjo de Navarrete el Mudo) en donde inicien su paso al naturalismo, usando una gama cada vez más parda y una luz más contrastada.
En la imagen superior podemos ver este proceso en donde coexisten rasgos manieristas (canon, algunos colores un tanto ácidos, espacio comprimido, ciertas poses exquisitas...) que van desapareciendo en favor de una mayor verdad en los rostros de los personajes, entonación más cálida y claroscuro

Éxtasis de San Francisco. Capilla del Obispo

Con el tiempo su pintura evoluciona (como la del resto de su generación, con el ejemplo máximo de Ribalta, con el que también había trabajado en el Escorial) hacia posturas más tenebristas en donde cualquier rasgo manierista ha desaparecido.

La recuperación de San Juan de Puerto Rico
Tomada del wikipedia
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En sus últimos años (años 30) colaboró bajo la dirección de Velázquez en la decoración del Salón de Reinos, pintando una historia de batallas en la que podemos ver cómo su estilo se había quedado desfasado frente a la segunda generación (Velázquez, Zurbarán, Cano...), repitiendo fórmulas antiguas (y con claros problemas de composición) superadas gracias a los venecianos (Sólo hace falta comparar la imagen con las Lanzas de Velázquez)



lunes, 21 de marzo de 2016

CLAUDIO COELLO


Detalle de la pala del martirio de San Juan. Torrejón de Ardoz

Discípulo y más tarde colaborador de Rizi y Carreño de Miranda, heredará de ellos sus influencias (las composiciones movidas de Rubens, la vaporosidad de Van Dyck o el color veneciano) y la de sus colaboradores (Colonna y Mitelli : barroco decorativo por quadrattura).
Ecce Homo

Artista fecundo de larga vida, trabajará especialmente en torno a la Corte y los municipios madrileños, con un amplio sentido escenográfico (Pérez Sánchez) y una búsqueda del espacio que le emparenta con Velázquez como ningún pintor de la época (ni siquiera su yerno Martínez del Mazo).
Su estrella artística sufrirá, sin embargo, un fuerte revés cuando Carlos II prefirió para sus grandes obras al italiano Lucas Jordán (se cuenta que este cuadro del Martirio de San Esteban en  el retablo churrigueresco de la misma iglesia en Salamanca fue uno de sus últimos cuadros, cada vez más poseído por la pena)

Son habituales en sus obras las grandes palas de altar al modo romano para los retablos.
Martirio de San Juan. Torrejón de Ardoz

Algunos de sus temas, como las inmaculadas, se emparentan con las de Carreño, aunque de mayor monumentalidad y una belleza compacta y perfecta.
Inmaculada. Museo Lázaro Galdiano

De la misma manera sigue a Carreño (al que sucedió como pintor de Cámara) en los retratos de doña Mariana y Carlos II, con una pincelada menos dividida y un dibujo cerrado, sumamente directo.
Carlos II

En el terreno de la pintura decorativa, sus relaciones más interesantes son las realizadas en la casa de la Panadería de Madrid y la iglesia de San Isidro (Madrid)

Casa de la Panadería. Madrid