Desde el periodo griego, pasando por etruscos y romanos, fue habitual la presencia de la antefija, una pieza vertical que actuaba de tope a las tejas de las dos vertientes, encajándose en su parte convexa.
Además de esta función tectónica (y al igual que las acróteras de los extremos) pudieron tener una función apotropaica (defensoras del templo).
Antefija con palmeta y cabeza Gorgona siglo III a C
En el periodo republicano (y siguiendo las tradiciones etruscas) es habitual la antefija de barro cocido y posteriormente policromado que representan genios, dioses o motivos ornamentales, como las palmetas.
Quizás sea el más exquisito ámbito arquitectónico y musivario de todo el estilo Siculo-normando.
En él se encuentra condensada la multiplicidad étnica y cultural (cristiana occidental, ortodoxo bizantina e islámica) que fue utilizada como el perfecto recurso de propaganda del poder, que se sitúa sobre todas estas cultura en manos de la familia Altavillaque, a su vez, asegura y permite su plena y pacífica coexistencia.
Entendida como capilla palatina dentro del Palacio Normando, fue mandada edificar por Ruggero II tras su coronación.
Arquitectónicamente se recurre a un estricto esquema basilical occidental de tres naves sin crucero que se remata en un ábside-mirab y nártex a los pies
Nártex transversal
Estas naves se dividen y sustentan por medio de columnas clásicas desde las que voltean arcos.
Sobre ellos aparecen grandes paños de pared con escasas ventanas (dejando un gran espacio para la decoración de los mosaicos).
La cubierta une, para las naves, el techo en madera con mocárabes de origen islámico, con la cúpula de media naranja sobre amplísimas y profundas trompas.
La decoración musivariafue realizada en dos fases: Ruggero II (presbiterio, mucho más bizantina) y la segunda, en 1163, 20 años más tarde, por Guglielmo I (naves laterales, más románica).
Cúpula del presbiterio
Mosaicos de las naves que servirán de modelo a los más antiguos de Monreale.
Especialmente significativos por su iconografía regia son los mosaicos de la pared de los pies en donde se encontraba situado un trono (puramente simbólico pues el rey se encontraba en el presbiterios durante las celebraciones).
Sobre él se sitúa un curiosa deesis de Pantocrator flanqueado por San Pedro y San Pablo, mientras que los leones de los Altavilla aparecen en la parte inferior, enredados en el ramaje.
Existe toda una decoración geométrica que recurre a motivos islámicos realizando de forma cosmatesca (algunos autores han querido ver en este estilo sículo-normando el eje de expansión de esta forma de trabajo sobre piedras duras)
Como siempre, Perec es una experiencia mucho más allá de lo literario, y siempre le traen a uno a la memoria Duchamp, los situacionistas o el arte conceptual o posmoderno.
En este brevísimo libro, el autor galo desarrolla su concepto de lo infraordinario, aquello que no sale en los titulares de periódico, que suele pasar desapercibido en su cotidianidad que ya vimos aparecer en las Cosas o en Tentativa por agotar un lugar parisino.
En su enumeración (desde una calle de París a un escritorio o la fantástica recopilación de postales turísticas imaginarias), las cosas, las palabras escritas nos sirven como índice que habla del tiempo, de las personas que lo habitaron o escribieron, de los cambios sociales.
Columna de Trajano en donde se narra la expedición del emperador a Dacia
Basándose en las ideas elaboradas en el helenismo, la Roma clásica entenderá el arte como una forma de propaganda, tanto del poder central como de los poderes locales, siendo su gran momento de inicio la época de Augusto
Como ya explicamos aquí, tanto la extensión del retrato, del relieve narrativo o las grandes arquitecturas urbanas tienen un claro efecto propagandístico (el famoso panem et circenses) que mantenga tranquila a la población, reconociendo al poder político como origen de estabilidad y bonanza económica que proporciona múltiples servicios públicos.
Acueducto de Segovia, une la utilidad con la grandiosidad para reforzar el efecto propagandístico
Este sistema de arte del poder se traslada a lo local a través del evergetismo (en el enlace se puede encontrar mucha más información) Este sistema hacía que los poderes locales invirtieran grandes sumas de dinero en arte público (edificios de espectáculo, calzadas, arcos de triunfo, foros...).
Arco de Caparra, erigido por un ciudadano de la zona dedicado a la política
Entre las causas más normales del evergetismo se encuentra la obtención de gloria y honores dentro de su comunidad (existimatio o reputación), deseos de perpetuar la memoria (el caso concreto) en un concepto de la vida que apenas si piensa en el Otro Mundo y sobrevalora la memoria del fallecido (la fama, como recuperarán los humanistas; el famoso culto a los antepasados de orígenes etruscos), el deseo de controlar el poder político ya en el corto plazo (elecciones municipales) como en el largo (la familia, la estirpe que mantiene su status a través de la munificencia), deseos de promoción social (sobre todo en los libertos y los nuevos ricos que quieren hacer olvidar su pasado), el orgullo cívico (dada la importancia que daba el mundo romano a la patria chica, origo) o simple deber moral (basado en las ideas estoicas, el hombre afortunado tiene el deber moral de ayudar a sus conciudadanos). A un nivel más privado, las grandes familias (patricios y plebeyas ricas) darán una gran importancia a los monumentos funerarios y sarcófagos en donde familia y sujeto se representan para la fama eterna.
Curiosamente, durante todo el Imperio Romano existió una doble tendencia en los clientes, vinculándose los gobernantes más cercanos al mundo patricio (Augusto o Adriano) ponen sus ojos en la cultura griega, mientras que los de una ideología más plebeya (Antoninos) lo harán hacia el mundo etrusco Un magnífico libro para profundizar en este tema
Cuenta Plinio en sus Historias Naturales que el templo de Artemisia en Efeso (en donde se habían refugiado las Amazonas en su lucha contra Zeus) convocó un famoso concurso para hacer la Amazona herida más bella.
En él participaron los escultores más célebres, entre ellos Fidias, Policleto o Kresilas.
Las obras que conservamos actualmente son todas copias (las originales se realizaron en el tradicional bronce), y especialmente en el caso de Policleto y Kresilas, todavía existen dudas sobre su autoría original.
Fidias.
La Amazona de Fidias es, acaso, la más bella y proporcionada de todas, con un canon más esbelto y una diartrosis (juego de articulaciones) más elegante, con los habituales paños mojados, contraposto en sus extremidades y un rostro de una belleza poco expresiva, lleno de melancolía que gana en su contemplación lateral
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Fidias
.
Frente a él, el posible de Kresilas muestra alguno de los rasgos del llamado estilo bello, deudor de Fidias que se interna por una interpretación de las formas más blanda y amanerada, llegando a los límites del clasicismo que se seguirán elaborando en el siglo siguiente por parte de Praxíteles
Kresilas
El trabajo de los paños, cada vez más finos y ondulantes, el contraposto de la pierna cada vez más exagerado (necesitando de un apoyo externo) y el inicio de la futura curva praxiteliana son buena muestra de ello
.
Kresilas
Por el contrario, Policleto fue fiel a su estilo más severo y compacto, creando una anatomía maciza y tendente a la geometría, con escasos guiños a la belleza no matemática.
Policleto
Curiosamente el concurso se falló de una forma poco habitual.
Se pidió a los autores que votaran a la mejor escultura, y cada uno votó a la suya.
Se hizo entonces una segunda votación en donde cada uno volvió a votar a la suya y, en segundo lugar, a la de Policleto, resultando éste vencedor
Hijos gemelos de Cípide, sacerdotisa de Hera, de camino hacia un festival en honor de la diosa, los bueyes se negaron a seguir tirando del carro, y los jóvenes los desengancharon tirando de él durante 8 kilómetros.
Cípide, impresionada ante el hecho, le pidió a Hera el mejor regalo que se le podía conceder a un mortal, morir joven, en plena vitalidad.
Laestructura de tholos, que aparecía puntualmente en el periodo arcaico, será abandonada durante el clásico y tendremos que esperar al siglo IV a C. (380 – 360 a.C.) para volverla a ver aparecer concretamente aquí, en el gran santuario de Delfos, muy cerca del templo de Apolo, en las faldas del monte Parnaso.
Sus restos ocupan la plataforma del templo de Atenea Pronaia, en la terraza de Marmaria.
Según Vitrubio su autor sería Teodoto de Focea que rodea la naos de una fila de columnas dóricas, utilizando una columnata menor en el interior de la cella, esta vez de orden corintio.
Los restos actuales son fruto de una reconstrucción moderna
Bolonia, capital de la Emilia-Romagna, es una ciudad que se mantiene al margen de las rutas convencionales italianas, ello permite, por ahora, disfrutar su centro histórico con cierta relajación respecto a otras ciudades.
Lo primero que sorprende son los infinitos soportales que cubren
sus calles, más de 40
kilómetros de extensión, ninguna ciudad la supera y el
color rojizo de sus fachadas.Resulta
fácil recorrerla a pie y debemos emplear dos días como mínimo para disfrutarla.
Sus torres desafiantes, iglesias medievales, renacentistas y
barrocas, palacios, museos…, un conjunto que sorprende a quien la visita y que
permite caminar rodeado de bicicletas, por esta bella ciudad universitaria.
Aconsejo iniciar el periplo por LaPlaza Maggiore, corazón de la
ciudad, entre palacios y pórticos se encuentran algunos de los principales
monumentos, destacan la
Basílica de San Petronio, el Palazzo Comunale (d'Accursio)
sede del ayuntamiento, Dei Notari, Di Re Enzo, Podestà y el Palazzo dei Banchi,
la fuente de Neptuno y muy próximas, la catedral de San Pedro y el
Archiginnasio, todo a mano y de fácil acceso. En la plaza se encuentra la
oficina de turismo donde informan de monumentos,horarios, ...
Forma
parte este conjunto monumentalLaFuente de
Neptuno, obra de Giambologna, símbolo del poder papal de otros
tiempos y de la ciudad en la actualidad.
La Basílica de San
Petronio. Iniciada en el s. XIV, quisieron que fuera la
mayor catedral cristiana de la época, lamentablemente muestra parte de su
fachada sin concluir pero merece la pena contemplar los magníficos relieves de Jacopo de la Quercia,
que tanto admiró Miguel Ángel.
Su
interior amplio y esbelto es de estilo gótico, sorprende por su luminosidad y
dimensiones, destacan sus bellas vidrieras, el altar mayor, el coro
renacentista y la interesante meridiana trazada en su suelo por Cassini para observar el recorrido solar. En 1.530
Carlos V fue coronado Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
El Palazzo d’Accursio (Comunale). Conjunto de edificios, en su fachada
destaca una Virgen con Niño de Niccolo dell’Arca y una estatua del Papa
Gregorio XIII. En el interior se encuentra una interesante colección de Arte.
Iglesia y Oratorio de Santa María Della Vita. Próxima a la Piazza Maggiore, entre un laberinto de callejuelas medievales, antiguo mercado de la ciudad, el llamado Quadrilatero, una joya barroca boloñesa que atesora el grupo escultórico “Lamentación sobre Cristo Muerto” de Niccolò dell’Arca de gran dramatismo expresivo. En el oratorio el grupo escultórico del “Tránsito de la Virgen” de Alfonso Lombardi.
El Palazzo delArchiginnasio.
Es uno de los palacios más importantes de Bolonia, sede de la vieja
universidad. Destacan un encantador patio interior, el Teatro Anatómico construida
en madera, con una mesa de mármol para estudios de anatomía, el Aula Stabat y
la biblioteca.
Otro de los más antiguos y prestigiosos centros educativos es el Colegio de los Españoles, fundado en el siglo XIV por el cardenal Gil Álvarez de Albornoz
La Iglesia de San Doménico. En el centro de una
preciosa plaza, destaca en su interior el arca que guarda los restos del Santo,
con esculturas de Niccolò Pisano, Niccolò dell’Arca y Miguel Ángel.
La Basilica di Santo Stefano. En una plaza
encantadora, uno de los rincones más bellos de la ciudad, se encuentra el
conjunto de las siete iglesias medievales promovido por San Petronio,
construidas en etapas diferentes y unidas entre sí, hoy existen cuatro. El
conjunto es una reconstrucción de los Santos Lugares de la Pasión de Cristo, desde la
plaza podemos observar las fachadas de
la iglesia del Crucifijo, el Calvario y la de San Vitale y Agrícola. El
interior sobrecoge por su belleza, destacan el bello interior de las iglesias,
destacando el Santo Sepulcro de planta centralizada, el patio de Pilato,
claustro y un museo. Es recomendable visitar esta plaza tanto de día como de
noche.
Destacan en el horizonte de la ciudad y dan personalidad a la misma, dos torres
medievales (uno de los símbolos urbanos) de las muchas que tuvo Bolonia, la Asinelli y Garisenda, a
la primera de casi cien metros de altura se puede subir y contemplar la ciudad,
no apta para el vértigo, de la segunda destaca su inclinación temeraria.
Por la vía Zamboni se accede al barrio universitario, allí nos encontramos con el TeatroComunale y La Basílica de San Giacomo Maggiore, en su rico
interior podemos admirar obras de L. Carracci y la capilla Bentivoglio, en la
parte posterior merece una visita El
Oratorio de Santa Cecilia con hermosas pinturas al fresco. En sentido contrario se encuentra el sugestivo Gheto judío
De vuelta a la
Vía dell’Indipendenza sorprende La
Catedral
Metropolitana de
San Pietro, de estilo barroco, guarda el grupo escultórico en terracota “El
Lamento ante Cristo Muerto” de A. Lombardi y el Museo Cívico Medieval, con una magnífica colección.
La Pinacoteca Nacional, una visita que merece la pena, ofrece
bellas pinturas de la escuela emiliana de los siglos XIV al XVIII.
Si sobra tiempo es aconsejable una visita a La
Basílica de San Francesco
y a la iglesia de San Paolo Maggiore
donde podremos contemplar el grupo escultórico “La degollación de San Pablo”
de Algardi.
El Santuario de la Madonna di San Luca,
edificado a las afueras de la ciudad, sobre una colina, ofrece una hermosa
vista de la ciudad. Custodia un icono sagrado de la Virgen y el Niño muy venerado
en Bolonia.
Si deseamos rastrear curiosidades de la cuidad, en su recorrido
monumental debemos considerar Los SieteSecretos de Bolonia: La Finestrella, Los Atributos
de Neptuno, Las Tres Flechas, El Arco de los Susurros, La Cara del Diablo, El Cannabis
Medieval y El Sol por un Agujero.
El viajero no puede sustraerse del aspecto culinario de la ciudad, como no degustar la mortadella, el salami, el parmiggiano y sus pastas (tortellini) y pizzas.
Una tradición
local y singular es el Aperitivi, a
media tarde muchos locales lo ofrece por pocos euros, sólo se paga la bebida,
un spritz por ejemplo y se pueden degustar un buffet variado sin límite, yo me
estrené en el café Zamboni junto a le Due Torri.
La zona del Mercato di
Mezzo (Quadrilatero), junto a la Piazza
Maggiore, ofrece bares para degustar los productos típicos en
una cena inolvidable.
Bolonia, una ciudad que sorprende a quien la visita por
primera vez, que no decepciona y que deseas volver a disfrutarla en otra
ocasión.