lunes, 29 de abril de 2013

ARTE ORIENTAL. IKEBANA


Todo el mundo conoce, aunque sea lejanamente, los arreglos florales japoneses llamados Ikebanas. profundicemos un poco sobre ellos.
El Ikebana surge de la fusión del budismo zen (Chan) proveniente de China y el sintoísmo del archipélago. Del primero toman la idea del do (camino; el ikebana es el Kado o camino de las flores), convirtiendo al arreglo floral como una forma de meditación, autoconocimiento y perfeccionamiento a través de las técnicas repetidas y la concentración (pues el ikebana no sólo se realiza sino que se contempla y es, en si mismo, toda una meditación sobre el paso del tiempo, la fugacidad de las cosas). 
Del sintoísmo se toma el amor a la Naturaleza (el llamado Setsu-Getsu-Ka o Nieve, luna y flores) y la idea (extendida en todo lo oriental) de la necesidad de fusión entre la persona y su entorno, adaptando los intereses y objetivos personales a las estaciones y el propio espíritu de las distintas plantas.

Probablemente su origen histórico coincida con la entrada del budismo en la zona a través de Corea en el siglo VI y la costumbre de del kuge u ofrendas de altar.
En algún momento indeterminado estos altares florales fueron pasando al interior de las casas, siendo los siglos XIV- XV (momento de creación de la arquitectura tradicional, el teatro No o los haikús) cuando se establecieron las principales reglas y escuelas del Ikebana que tomó como referente el tokomona o pequeño nicho en la habitación principal en donde comenzó a situarse.

Aunque las escuelas y técnicas del Ikebana son múltiples (y aún hoy en día siguen desarrollándose nuevas técnicas) suele presentar algunas ideas repetidas.
La primera de ellas es su minimalismo o contención. El ikebana, al contrario de los adornos florales occidentales, tiende a la concentración de medios, buscando un equilibrio entre el conjunto y lo individual (se busca una imagen global que no impida la contemplación particular y, sobre todo, las distintas relaciones entre las partes que recrean la armonía del universo)

Tradicionalmente se tiende a una estructura de triángulo escaleno (o aún mejor, la intersección de dos triángulos isósceles en contrapeso. In-you, el chino yin-yang) con tres puntos (ramas) principales: la mayor (Ten; tai) que representa al cielo, la intermedia (jin; yo) el hombre y una tercera más pequeña (chi; fuku), la tierra.


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