lunes, 15 de abril de 2013

Análisis y comentario. LA PEDRERA, GAUDÍ


Edificio de viviendas para la alta burguesía realizado por Gaudí entre 1905-1910. Barcelona.
Planta. Resulta forzada por la parcela adjudicada en el plan de urbanismo que se seguía en Barcelona a través del realizado por Cerdá (plano ortogonal de solares cuadrangulares con esquinas achaflanadas). Ocupa la esquina de uno de estos lotes.
Como era habitual en todo el conjunto del Ensanche barcelonés se componía de varios patios interiores por medio de los cuales se accedía a las distintos pisos. 

Estos, como ocurre en toda la estructura, carecen de muros rectilíneos, teniendo paredes onduladas y habitaciones no cuadrangulares sino inter-relacionadas unas con otras a través de curvas y contracurvas que se apartaban por completo de la tradición, creando un ambiente novedoso en donde predominaba la curva y la sorpresa.

Alzado. Realizado sobre vigas metálicas, incorporando así las nuevas tecnologías que habían puesto de moda los ingenieros del hierro y cristal, y con el empleo de una maya metálica interior que permitía descargar el peso y realizar todo tipo de formas en los muros, no sustentantes.
El alzado se distribuye en pisos horizontales en el que se abren vanos de forma irregular, rompiendo con la simetría tradicional a favor de formas más orgánicas (más cercanas a la naturaleza).

En toda la fachada (así como los patios interiores) predomina la línea curva, siendo especialmente significativos los muros ondulantes que casi nos podrían recordar a las obras de Borromini, dándole una fuerte movilidad.



Los elementos clásicos (columnas, entablamentos, frontones) han desaparecido casi por completo y apenas si quedan vagas referencias a columnas sin devastar por completo, con apariencia orgánica (en la casa Batló, llegarán a tener formas de huesos).
Cubierta. De nuevo ondulada y con multitud de soluciones.
En el interior de los pisos (y sobre estructura de cañizo recubierto por yeso) se crean techos con motivos ondulantes.
La azotea crea un techo diseñado sobre arcos parabólicos consecutivos.

Sobre él, el tejado, practicable, se compone de una serie de caminos laberínticos en torno a los patios que suben y bajan gracias a escaleras. 

En ellos se colocan unas curiosas chimeneas y salidas.

Decoración. Al exterior, en los balcones, se observa el uso de la forja (la tradición) para sus barandillas, así como la puerta principal de entrada, que adoptan formas vagamente vegetales y completamente asimétricas y regidas por la curva.


En el interior, aparecen colores suaves que recubren las superficies (Gaudí pensaba en que podían cambiar según las distintas estaciones), así como techos realizados en cañizo y escayola que imitan ondas como las que hace una piedra sobre el agua.

En el tejado, las formas que adquieren ventiladores y chimeneas son por completo fantásticas, algunas con referencias antropomórficas (como cabezas de guerreros) que acercan a Gaudí a lo que en el futuro será el arte surrealista. (Ya hemos hablado aquí de las sugestiones de Gaudí y su enorme fortuna)

En ellas vuelve a predominar la curva, siendo cubiertas, alguna de ellas, por el tradicional trencadís (fragmentos de azulejos partidos que se adaptaban a las formas onduladas confiriéndolas brillo y color. Ya hablamos de él con más profundidad aquí).


COMENTARIO.
Obra de madurez (junto a la Sagrada Familia), reúne gran parte de las características básicas del autor, amante de la curva, de las formas asimétricas y orgánicas, basadas lejanamente en la Naturaleza, y de las técnicas tradicionales (forja, azulejo) que se habían podido ver en otros de sus edificios (Ver casa Batló o Park Güell). Todas ellas características típicas del modernismoondulante del que, junto a Horta, será uno de sus grandes representantes.
Lo que se ha perdido por completo de sus primeras obras es el medievalismo. Aquella recreación histórica (bien presente en una obra del mismo momento, la Sagrada Familia), era una forma de nacionalismo de la sociedad catalana que veía en este momento histórico, y en concreto en el arte gótico, una seña de identidad del pueblo catalán, considerándolo su momento de mayor importancia. Tampoco aparece otro rasgo típico del autor, la religión, también patente en La Sagrada Familia que, visto lo anterior, se podría considerar como la antítesis, durante los mismos años, del edificio que comentamos.

De lo dicho podríamos deducir que la Pedrera es un edificio civil en donde todas las ideas de Gaudí se muestran con una mayor modernidad. Concebido como un edificio realizado para la burguesía acomodada, intenta procurar para ella un edificio novedoso, lo suficientemente atractivo y moderno como para dejar clara su primacía económica, siguiendo en esto una de las ideas clave del arte modernista: unir arte y vida, crear un arte que embelleciera e hiciera más estética la vida cotidiana frente a la vulgaridad en la que había caído la sociedad tras la estandarización de los procesos debida a la revolución Industrial. (De aquí su preocupación por los detalles artesanales del edificio unido a sus novedades estéticas).

Por otra parte, no deberíamos olvidar lo que de anticipador tiene esta obra, especialmente en dos factores. El uso de materiales modernos que permiten la planta libre en donde se podrían cambiar los tabiques, no ciñiéndose a la tradicional distribución de habitaciones cuadrangulares (VerMies van der Rohe). Y el sentido expresivo de la arquitectura que influirá en autores tan representativos como Le Corbusier (ver Notre Dame du Haut).

De la misma manera, cierta de sus formas imaginativas, vagamente referenciadas al mundo exterior, influirá en autores surrealistas, especialmente en Dalí, gran enamorado de su arquitectura,  que a menudo convierte sus formas en las rocas o los cuerpos deformados por numerosas metamorfosis. (Aquí puedes saber mucho más de este tema)


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