domingo, 23 de febrero de 2014

UN PASEO HISTÓRICO-ARTÍSTICO POR LA MONCLOA DEL PRIMER FRANQUISMO


Dentro de nuestros paseos por Madrid hoy queremos realizar uno un tanto peculiar que siga las huellas del primer franquismo.
Más que artístico (la calidad de los edificios es mediocre, por lo menos a mi humilde juicio) es un paseo por la historia que, a través del arte, nos permita conocer las influencias, filias e ideología de este primer franquismo de la autarquía con sus derivaciones nazis y fascistas y su reutilización de la historia en clave imperial (tanto la universal como la propia) con héroes como Juan de Herrera (y su mecenas, Felipe II), o su gusto regionalista
Nada más salir del metro nos encontraremos con el Ministerio del Aire, obra de Gutiérrez Soto, que reutiliza el herreriano como forma de expresión del nuevo poder.

Todo su entorno se urbanizó siguiendo las líneas marcadas por la logia del Escorial para crear un espacio solemne, duro, racionalista y apabullante que quiere reforzar el nuevo régimen.

No faltan algunos detalles del fascismo más futurista, como este monolito.

Si avanzamos hacia la ciudad Universitaria volveremos a encontrar varios ejemplos más.
Hay que recordar que toda esta zona fue testigo (trágico) de la batalla de la Ciudad Universitaria. Con las tropas franquistas dispuestas en la Casa de Campo (el cerro de las Garavitas era su principal atalaya), bombardeaban sin cesar la zona, llena de trincheras.
Para conmemorar la Victoria final, se erige el arco de la Victoria, réplica a la romana de los arcos de triunfo con su gran cuadriga superior.

Frente a él, el Monumento a los Caídos (actual junta municipal) vuelve a traernos los modelos de la antigua Roma, de su Panteón, aunque con ciertos detalles interesantes de modernidad futurista.

No nos deberíamos marchar de la zona sin visitar el antiguo complejo Galaxia, uno de los grandes centros de la post-movida, zona de copas (y minis) que los fines de semana era tomada por los jóvenes. 
Arquitectónicamente significa el triunfo del segundo franquismo y su desarrollismo, con la masividad del hormigón como símbolo de la gran burbuja inmobiliaria que se produce a partir de finales de los 60. Una época de falso optimismo que nos llevaría a los 35 años de paz, el crecimiento de las clases medias, el éxodo rural y el turismo.
Fue, además, testigo histórico de nuestra Transición, como puedes ver en su artículo

Tras ello vayamos hacia el final de nuestro recorrido: el actual museo de América (magnífico y desconocido, obra regionalista de los 50 de Luis Moya) en donde oficiara misa Jesús Aguirre, futuro duque de Alba

A su lado el toque de ¿modernidad?, el famoso y oneroso Faro de la Moncloa que hizo el rector Villapalos, en la actualidad cerrado.

Si aún queremos más no tenemos más que seguir la senda hacia la Ciudad Universitaria, que otro día visitaremos


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