sábado, 10 de noviembre de 2012

UN MAGNÍFICO LIBRO PARA DISFRUTAR DEL EQUIPO CRÓNICA


Nuestro Pop peninsular tuvo, durante casi 20 años, el privilegio del arte colectivo de Solbes y Valdés, el llamado Equipo Crónica.
Cercano en presupuestos artístico al pop internacional, su obra fue mucho más allá de la exaltación de la superficialidad y el consumo americano para realizar una propuesta política y posmoderna (casi veinte años de ser inventada la posmodernidad)
Jugando con los medios de comunicación pero también con toda nuestra larga iconografía artística (desde Velázquez a Picasso pasando por Goya, Zurbarán...) crearán un arte divertido y crítico que destrozaba los discursos preponderantes y daba mucho que pensar bajo su apariencia fácil.
De todo lo que he leído sobre ellos yo me quedo con el volumen que le dedicó  Ricardo Marín Viadel: Equipo crónica: pintura, cultura, sociedad, de 2002
El libro, espectacularmente ilustrado con obras de toda su larga producción, nos ayuda a comprender su pintura desde la biografía de los protagonistas, el contexto socio-político-económico, estética...
Dividido en dos grandes apartados, el primero nos analiza minuciosamente su pintura desde un punto de vista cronológico en el que vemos aparecer y desarrollarse sus obsesiones, desde la crítica social y política a su inmersión en el estudio de Velázquez o el Guernica para terminar por practicar el arte de la cita posmoderno.
La segunda parte insiste en el estudio de sus componentes plásticos, haciendo un completo estudio de su uso del color, la línea, la perspectiva, la escultura, los múltiples...
El volumen se cierra con un breve pero interesante ensayo sobre la obra de Manolo Valdés a partir de la disolución del grupo en los ochentas, una obra que, partiendo de principios semejantes termina por convertirse en uno de los verdaderos referentes del arte actual
                                                           

jueves, 8 de noviembre de 2012

LAS PORTADAS GÓTICAS DE LA CATEDRAL DE BURGOS (2) LA PORTADA DE LA CORONERÍA



Pocos años posterior a la del Sarmental, tanto su estilo como iconografía cambia por completo respecto a dicha fachada.
En numerosas ocasiones se la ha puesto en relación (por sus semejanzas estilísticas e iconográficas) con el maestro Enrique, codirector de las obras de Burgos y León.
Su iconografía ya plantea el tema del Cristo varón de Dolores, flanqueado por la Virgen y San Juan (Deesis) y dos ángeles que portan los instrumentos de la Pasión.

Bajo ellos se plantea el tema del Cielo y el Infierno, muy maltratado en algunos puntos, mientras que las jambas las ocupan los apóstoles.

El estilo se muestra mucho más humanizado, de una belleza exquisita y un mayor gusto por el detalles y la anécdota, correspondiendo a una fase más avanzada del clasicismo francés.
Como es evidente, la portada tuvo reformas en su puerta para dar paso a la Escalera Dorada de Siloé

miércoles, 7 de noviembre de 2012

LO INFRALEVE EN MARCELL DUCHAMP



Cuando el humo de tabaco también huele a la boca que lo exhala, los dos olores se casan por infraleve

Inframince lo llamó Duchamp, traducido al castellano como infraleve o infrafino (J.A Ramírez)
Como casi todo en Duchamp se trata de un término intencionadamente oscuro (según Ramírez de orígenes matemáticos basados en el espacio n-dimensional) que habla de aquellos estadios intermedios, indecisos, tan típicos de ese arte impuro que inaugurara el artista (Aurora de Polanco) que busca las cosas que no pueden asirse pues son mezclas, híbridos, unas energías impuras y por ello sumamente vividas.
Pues lo infraleve no es sino un proceso, un paso de una cosa a otra, intangible pero existente, como los conceptos de la física subatómica o del propio tao. Un concepto anticlásico en donde el discurrir supone el existir, energías en pleno proceso de cambio como podría ser (como apunto J. A Ramírez en su última conferencia en el Reina Sofía) el hacer girar la rueda sobre el taburete y ver a través suyo (y por ello toda tipo de actividades humanas que se pudieran generar en sus ready).
Como él mismo diría lo pulido o lo tornasolado sería infraleve, pero también lo podríamos ampliar a todo tipo de reflejo que habla de esas realidades mestizas que se producen en las aguas o los cristales en donde se entremezclan mundos imposibles, como la fotografía que abre el artículo, precisamente realizada en Cadaqués, la patria chica del artista.

martes, 6 de noviembre de 2012

Análisis y comentario. DUDA DE SANTO TOMÁS. CLAUSTRO DE SILOS


Tema religioso extraído de los Evangelios en donde se narra la aparición milagrosa de Cristo, tras su Resurrección y Ascensión, al Colegio Apostólico. En ella, y tras la falta de fe de Santo Tomás que no creía en una aparición anterior, el propio Jesucristo hace que introduzca sus dedos en la llaga del costado para verificarlo. Junto a los dos protagonistas se encuentran (a nuestra derecha) San Pablo (calvo y con filactelia) y San Pedro (con sus llaves). El resto de los apóstoles se coronan con nimbo y portan libros, situándose encima de Cristo, y en posición de tres cuartos, Santiago.

En la parte superior del arco (enjutas) aparecen edificios y personajes que tocan grandes cuernos y que representan la Jerusalén Celeste (Paraíso).
Tipología. Medio-bajo relieve situado en uno de los machones de las esquinas de un claustro.

























El material utilizado es la piedra a través de la técnica de la talla con postizos (aún visibles en algunos casos) de piedras negras en las pupilas.

La composición atiende a la ley del marco, adaptándose al arco de medio punto sustentando por falsas columnas corintias. Los personajes se organizan según criterios geométricos, colocándose en bandas horizontales que sólo se rompen en la tercera fila. Sin embargo, y para evitar una visión excesivamente estática, el escultor ha organizado las cabezas en vertical generando suaves líneas diagonales hacia la izquierda que generan un efecto envolvente sobre la escena principal y que nos lleva visualmente hacia él (efecto reforzado por la leve inclinación de sus cabezas que dirigen su mirada hacia ella).Ésta (Cristo y Santo Tomás) se encuentra aislada por el brazo de Cristo que cierra el espacio y la postura de Santo Tomás (totalmente distinta a la del resto).


El modelado se realiza de una doble manera. En el interior de las figuras (pliegues vestiduras, rasgos faciales...) se profundiza muy poco, creando un efecto casi de dibujo y figuras planas, sin excesivo interés por el claroscuro. Por el contrario, la separación entre figuras y fondo sí se remarca con mayor intensidad.


La perspectiva utilizada tiende a los fondos planos y la composición en bandas superpuestas que sería una evolución (máxima) de la perspectiva abatida y por completo antinatural. La figura de Cristo, con fines narrativos, tiene una altura mayor, pudiéndose decir que utiliza la perspectiva jerárquica.

La figuras poseen un fuerte sentido antinaturalista visible en su isocefalia, hieratismo, canon desproporcionado (muy estilizado), postura inestable creada por el cruce de piernas o los pies danzantes y esquematismo en rostros o pliegues de las vestiduras. En general tienden a una cierta geometrización, como puede observarse en las barbas o la propia anatomía de Cristo.

COMENTARIO

Tanto lo comentado en el tema, la composición (en bandas y con ley del marco) como la falta de perspectiva y el profundo antinaturalismo de las figuras nos muestran una obra perteneciente al estilo románico en donde se abandonan los valores estéticos de la obra de arte para poner toda la atención en su función didáctica.
Arpías en un capitel del mismo claustro de Silos

Pues el arte románico, profundamente teocéntrico, tiende a crear escenas que más que complacer al ojo o la razón (como era habitual en los artes denominados clásicos, como el de Grecia o Roma), sirvan como instrucción de los principios religiosos y morales que ha de seguir el fiel, funcionando como una forma de control ideológico de una sociedad estamental en donde la obediencia y la fe ciega son dos normas básicas de comportamiento que imponen las clases privilegiadas (nobles y clero). (De la misma manera se realizarán grandes portadas de tema apocalíptico en las iglesias, como Conques o Vezelay)
La obra que analizamos remarca la importancia del creer sin ver utilizando un episodio evangélico, idea que podría extenderse a otros ámbitos y sobre todo al religioso, el poder infalible de la Iglesia y la necesidad de su absoluta obediencia por parte de la comunidad representada por esos apóstoles no individualizados con los que debería identificarse el creyente.

Detalle de otro relieve de Silos, algo anterior al analizado

El principal transmisor de todas estas doctrinas será la nueva orden benedictina de Cluny que se desarrollará utilizando los caminos de peregrinación. Basada en la Regla de San Benito (ora et labora) conocerá una expansión imparable que le permitirá el establecimiento de numerosos monasterios (Silos, Moissac...) desde los que se expande este mensaje religioso a la vez que (de forma un tanto paradójica) se copian libros en sus scriptorium en donde se salvaguardará gran parte de la cultura clásica.

El relieve analizado en su machón dentro del claustro de Silos

Toda esta función del arte como instrumento de evangelización (la escultura entendida como una Biblia en piedra) y dominación ideológica es una tendencia que comienza a desarrollarse en el mundo paleocristiano (Beatos) y bizantino (mosaicos, como el de Justiniano), estilos en los que se basa el arte románico para transmitir una idea de la religión llena de normas y castigos que sólo cambiará en el mundo gótico con la aparición de la burguesía y sus nuevas sensibilidades religiosas.

Esta estética se perderá poco a poco en el mundo gótico, quedando relegada (y muy poco valorada) hasta el siglo XX con autores que buscan en estas obras una forma de hacer que se aleje de los sistemas clásicos (Picasso en sus Señoritas de Avignón, Matisse, Brancusi...).

lunes, 5 de noviembre de 2012

EL ACUEDUCTO DE SEGOVIA



Probablemente sea la obra de ingeniería civil más importante de toda la Península, a la altura de las mejores y más majestuosas que se hicieron en el Imperio.
Curiosamente, esta magna obra no se corresponde con un asentamiento importante y apenas se han encontrado restos, considerándose habitualmente como una estación militar.

El acueducto, antes de hacerse visible, recorre casi 15 kilómetros bajo tierra desde el manantial de la Fuenfría  hasta llegar a una cisterna (El Caserón).

Desde aquí ya arranca un canal de sillares hasta una segunda torre (Casa de las Aguas) en donde se decanta y desarena, como era habitual.

Desde este momento el acueducto crece para salvar la pendiente del barranco hasta alcanzar los 28 metros en su lugar culminante, siguiendo siempre un 1% de desnivel para que el agua corra sin producir una erosión excesiva.

Ésta es la verdadera imagen de la ciudad. Una extraordinaria estructura de pilares unidos por arcos de medio punto que sustentan el canal superior.


Los grandes sillares de granito se encuentran colocados a hueso (sin argamasa), con un extraordinario cálculo de pesos y tensiones en donde los arcos funcionan como verdaderos tirantes a la vez que crean una estructura de visión soberbia gracias a su limpieza visual (un especie de gran enrejado compuesto por las verticales de los pilares y las horizontales de arcos y líneas de imposta creadas por las cornisas que se resaltan a tramos)

Estos arcos repetidos crean, desde la lejanía, una especie de sutil dibujo en el horizonte en donde juegan llenos y vacíos. Una pantalla semitransparente tras la que se cuelan las visiones fragmentarias de la ciudad y el entorno, especialmente con el sol en contra que convierte su estructura en una silueta recortada. (Aunque la desafortunada rehabilitación de su entorno está deteriorando estas percepciones, como ya hablamos)



Aún más, sobre una estructura tan simple, los juegos de luz y sombra proyectada amplían el monumento, interfiriendo de nuevo sobre su entorno con su negativo sobre el suelo
  
Los investigadores lo sitúan entre la segunda mitad del siglo I y principios del II, en tiempo de los emperadores Vespasiano o Nerva.
En su parte central existe un nicho, posiblemente dedicado en origen a Hércules y ahora lugar de la Virgen que lo cristianizó.

Un tema que a menudo se ha resaltado es la necesidad de tales estructuras. Habitualmente se habla de puro pragmatismo: conducir el agua salvando un valle. Sin embargo más práctico aún sería haber utilizado un sifón (técnica conocida por los ingenieros romanos) que, por presión, elevara el agua tras salvar una cota más baja

Por ello, deberíamos entender la construcción más allá de una pura obra de ingeniería para darla el valor simbólico con la que debió ser concebida. La expresión del poder del Imperio en las tierras conquistadas.
El colosalismo, la sensación de fortaleza, la idea de organización que es evidente ante su contemplación y esos juegos visuales que hemos analizado anteriormente, generarían en el espectador un claro sentimiento de poder sin apenas necesidad de símbolos.

Una imagen propagandística que muy pronto se convertiría en un lugar simbólico, como también Roma supo hacer con sus grandes construcciones que, sin perder su función práctica, generaban escenarios de reconocimiento de sus ciudadanos (pero también de los pueblos sometidos)





















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El acueducto de los Milagros (Mérida)
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Cómo se hace un acueducto (un magnífico vídeo)

domingo, 4 de noviembre de 2012

LA ESTACIÓN DEL ORIENT EXPRESS EN ESTAMBUL


En nuestro ya largo recorrido por la arquitectura del hierro y cristal nos acercamos ahora a la estación de Sirkeci, el destino definitivo del Orient Express, en Eminonu.




Aunque ahora es una terminal de cercanías remozada, aun se mantiene en gran parte su estructura y su encanto orientalista.

Fue realizada  en 1890 por August Jachmund, que combinó el hierro y cristal con un oportuno estilo orientalista como el que podemos ver en la fachada de la Universidad.



Aunque arquitectónicamente sea un producto menor la magia de sus salas y la nostalgia (también tan orientalista) de los personajes que la frecuentaron (como la propia Agatha Christie) merecen una visita en la que a menudo se pueden contemplar rituales derviches.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Julián Gállego. Visión y símbolos de la pintura española del Siglo de Oro


Quince años tiene este espléndido ensayo dedicado a iconología e iconografía de nuestro Siglo de Oro. Quince años que no le han hecho perder un ápice de interés, pues a mi juicio sigue siendo uno de los libros claves para comprender la pintura del XVII, aquella, como dice el autor, que bajo el señuelo de un realismo a ultranza, esconde una prolija lista de símbolos que es necesario descodificar
A esta tarea se pone uno de los mayores especialistas de este periodo. Primero dándonos un marco cultural general en donde analiza bibliotecas de pintores, el culto a la alegoría, los libros de empresas, emblemas y jeroglíficos o la ceremonia, la importancia de lo teatral y la fiesta como lugar de nacimiento de la cultura simbólica.
La segunda parte entra en ejemplos concretos y por ella veremos desfilar cuadros del Greco, el Salón de Reinos, el Hércules  español, el programa de la Caridad de Sevilla, los ascetas y santos de Zurbarán, Pereda o Valdes Leal y sus vanitas y, por supuesto, Velázquez.
especialmente interesante es su análisis de las Meninas y su cuadro dentro del cuadro o el exhaustivo análisis que hace del simbolismo de objetos y actitudes en el retrato regio hispánico.

                                                                 

                                   MÁS BIBLIOGRAFÍA DEL BARROCO

jueves, 1 de noviembre de 2012

LA JUDERÍA Y MORERÍA DE SEPÚLVEDA. SEGOVIA


Como ya hablamos en otra ocasión, Sepúlveda es un perfecto ejemplo de villa de repoblación en la que no podían faltar las dos culturas que convivieron con la cristiana durante la Edad Media: judíos y moriscos.
Ambos colectivos tuvieron sus propios barrios amurallados que los separaban del resto de la ciudad, siendo citados a menudo en los fueros de la villa que regulaba numerosos comportamientos (Aquí podéis encontrar una excelente relación de sus limitaciones legales)

La judería se encontraba en una de las zonas altas y de ella nos quedan los arcos que la unían a la ciudad.


Tras ellos debió existir (según el fuero) sinagoga y baños, actualmente perdidos, pues toda la zona ha sido varias veces renovada y sólo nos restan algunos rincones con encanto que nos recuerdan la riqueza que tuvieron alguno de sus hombres, como  Joseph ben Salomon, que adelantó dinero al rey Alfonso VIII para financiar la expedición de las Navas de Tolosa.


La morería se situaba junto a la plaza del mercado, bajando la colina hasta el río, en donde se encontraban las huertas de regadío.

Aún podemos encontrarnos algunos adarbes que perforaban la muralla (actualmente ocupada por casas) y una estructura urbanística sumamente peculiar




De su presencia nos quedan algunos restos mudéjares, como el ábside de Santiago