domingo, 10 de febrero de 2013

PASEOS POR MADRID. LA CORNISA. DESDE LA PUERTA DE TOLEDO AL TEMPLO DE DEBOD



Os planteamos una ruta no excesivamente conocida en su conjunto pero que resulta uno de los paseos más espectaculares de todo Madrid. Gran parte de ella recorre la llamada cornisa que fue creando el Manzanares que discurre a sus pies.
Atardecer en el Palacio Real

En ella se asentaron los primeros madrileños en época andalusí y fue también el origen del Madrid cristiano, siendo de una espectacularidad paisajística y monumental verdaderamente notable que incluye ejemplos soberbios de arte egipcio, islámico, barroco o neoclásico, y aún más recuerdos históricos.


RUTA MARCADA CON HITOS NARANJAS

                               
Ver RUTAS POR MADRID en un mapa más grande 
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Comencemos por la Puerta de Toledo, uno de os monumentos neoclásicos más importantes de España (Si se quiere saber más de él, la analizamos aquí)

Desde ella tomaremos la calle Bailén y muy cerca, escondida tras una pequeña calle, nos encontraremos con la iglesia de la Paloma.

La construcción es neomudéjar y en ella se guarda una de las tradiciones más añejas de la capital: la verbena de la Virgen de la Paloma, a mediados del mes de agosto, que ocupa todas las calles aledañas.
Precisamente uno de sus puntos de referencia es la basílica de San Francisco el Grande, obra tardo-barroca decorada por Bayeu y Goya.

Basílica de San Francisco con el parque de la dalieda en primer plano.

Tras traspasarla llegaremos al Viaducto que une a los dos madriles (en el que estamos siempre fue el pobre, ocupado por los pueblos perdedores: visigodos, luego musulmanes, más tarde judíos…)
Aunque la obra se planteaba desde el siglo XVIII, el actual viaducto es una excelente obra de hormigón de 1932 desde hace años protegida por cristales para evitar los suicidios desde ella.

El paseo por él, especialmente por la acera de la izquierda, nos dará unas espectaculares vistas de la Casa de Campo con la Sierra al fondo, una visión muy semejante a la que debió tener Velázquez para sus grandes retratos reales.
Por la acera de la izquierda podremos ver la calle Segovia y su entorno en donde se encontraba la judería.
Y tras el vacío de poder, los monumentos se nos acumulan.
Primero, a mano derecha, la calle Mayor, una de las más importantes de la villa medieval. En su esquina se encuentra el ministerio de defensa, antiguo palacio de los Lerma (validos de Felipe III), realizado por Gómez de Mora en el XVII.

Justo al lado contrario y bajando unos pocos metros, nos podemos encontrar el monumento más antiguo de Madrid, la Mayrit musulmana: sus restos de muralla en torno a los cuales se ha creado el parque Mohamed III.

Muralla musulmana con la Catedral de la Almudena al fondo

Justo enfrente suyo se levanta la Catedral de la Almudena, a mi gusto, uno de los monumentos más horribles de la capital y que sólo merece la pena visitarlas  para encontrarse con un magnífico crucificado de Juan de Mesa (en el altar), el arca de San Isidro con interesantes pinturas góticas o para darse cuenta de lo que no hay que hacer en arquitectura o pintura (“espectaculares” sus pinturas murales)
Bajo el él el polémico Museo de Colecciones Reales

Otra cosa muy distinta es el Palacio Real, maravilloso desde cualquier punto de vista y al que ya le dedicaremos  un postindividual.
Creado en el XVIII tras el incendio del Alcázar es una arquitectura del barroco cortesano muy apegada al Palacio de Louvre.
Su visita es recomendable para ver sus patios, aunque el interior es un tanto rococó. Existen también exposiciones temporales que se pueden consultar en su página web.

Durante un buen rato, la visión del Palacio nos acompañará en nuestra ruta, entrando en la Plaza de Oriente (famosa en tiempos franquistas por sus adhesiones al régimen y ahora lugar turístico por excelencia). Con bellos jardines nos sorprenderán la multitud de esculturas. Son una parte de los reyes de Espña desde tiempos visigodos que en origen estaban pensados para adornar la balaustrada superior, aunque un sueño de la reina (Barbara de Braganza) hizo que nunca se pusieran en su lugar y ahora adornan partes de la ciudad.

En la plaza tampoco deberíamos perdernos la magnífica estatua ecuestre de Felipe IV de la que ya hablamos aquí y también contamos sus curiosas leyendas

Tampoco deberíamos olvidar la iglesia de la Encarnación, con una magnífica portada barroca y un museo excepcional

Seguiremos recorriendo la fachada del Palacio para encontrarnos con su fachada norte. Bajo ella se encuentran unos jardines históricos a la manera francesa verdaderamente bellos: los de Sabatini.

Justo enfrente se encuentra una arquitectura moderna de cierto mérito: la ampliación del Senado de Salvador Gayarre (1991)

Ahora nos acercamos a la Plaza de España que tiene los primeros rascacielos de Madrid y que dejaremos para otro paseo, pues ahora nos interesa coger la calle Ferranz para acercarnos al final de nuestro recorrido: el Parque del Oeste.

Lo primero que nos encontraremos de él será la Montaña del Príncipe Pío, lugar trágico en la Historia de España.
Para los buscadores de lugares históricos éste es un sitio perfecto, pues en él se desarrolló la escena de fusilamientos que luego inmortalizaría Goya (los famosos del tres de mayo). Siglo y medio después en él se encontraba el famoso Cuartel de la Montaña en donde se produjo un famoso hecho de armas nada más comenzada nuestra Guerra Civil, como aún recuerda una escultura al efecto

Por si fuera poco, su parte superior fue la elegida para instalar el Templo de Debod, un verdadero templo egipcio donado por la ayuda arqueológica española para salvar los templos amenazados por la presa de Assuam. (Su interior es visitable de martes a domingo y ya lo explicamos aquí)

Y ya aquí lo que deseemos. Si nos apetece seguir andando sigamos el parque hasta el teleférico que nos puede llevar a la Casa de Campo o quedémosnos aquí para ver caer el sol en uno de los atardeceres más espléndidos que ofrece la ciudad

sábado, 9 de febrero de 2013

IMAGO: La cultura visual y figurativa del Barroco. Fernando de la Flor



De nuevo regresamos  a este catedrático de la Universidad de Salamanca que, pese a serlo de literatura, trabaja interdisciplinarme sobre un tema que le obsesiona: la cultura del barroco.
En este caso, De la Flor investiga acerca del imago o, según sus propias palabras, “la imagen de una representación mental”
Su libro comienza (y acaba) con Don Quijote y sus famosos molinos (la imagen) que él convierte (por locura o por toda una compleja metáfora de su tiempo) en gigantes, el imago.
A partir de aquí, el libro se mueve en los terrenos de la iconología, pretendiendo ir un paso más allá del puro simbolismo para diseccionar cómo se construye la imagen en el mundo barroco que, junto al realismo más extremo, reniega a la vez de la imagen real como simple apariencia de un mundo caduco, pura apariencia.
Oscilando en esta contradicción el autor nos hace un repaso del mundo jesuita (y sus famosas gafas rayadas que impiden ver con nitidez para poder concentrarse en lo interior), el mundo del rey y el poder, lo sobrenatural, lo demoniaco… Todo desde un punto de vista (que en ningún momento desmiente el autor) de la visión posrtestructuralista de Foucault.
                                                    
                                                               
Especialmente interesante me ha resultado su estudio sobre las divisas, toda una forma de “teatro de sí mismo” que practican los letrados del momento. Según el autor corresponde a una manera de ver contraria a la científica, que busca las correspondencias misteriosas, la lectura moral del mundo natural, una fórmula que es preciso leer o descifrar. Conocimiento de analogías, ingenio, metáforas literarias o de la propia imagen… Una forma de entender el mundo a la contra de la ciencia y el empirismo que se corresponde, como recalca el autor, con la de una España caduca que está perdiendo cada vez el ritmo de la Historia frente al norte.
Una interesante reflexión que incide, una vez más, en su idea de barroco y decadencia de la que ya hablamos en otra ocasión.



jueves, 7 de febrero de 2013

SAFO O LA GIOCONDA POMPEYANA


Acaso sea una de los retratos más bellos y enigmáticos de la Antigüedad al que, a menudo, se le ha denominado a Gioconda de la Antigüedad.
Perteneciente al llamado cuarto estilo, algunos han querido ver en él un retrato idealizado de Safo, la poetisa de Lesbos del IV a. C. que ha pasado a la historia como la que dio nombre a la homosexualidad femenina (sáfico, lésbico)
Otros, sin embargo, hablan de un retrato (que se acompañaría de un medallón gemelo con el busto de un varón) de la esposa del matrimonio de la casa (Masseriadi Cuomo).
Y aún existen otras versiones: la representación de la mujer ilustrada como ideal que debió ser uno de los orgullos de una ciudad tan cosmopolita y refinada como sería Pompeya.
Lo cierto es su calidad plástica de suaves claroscuros y retrato psicológico.
Es especialmente interesante ver el peculiar uso que hacía de la perspectiva la pintura romana (tan distinto al que luego utilizará el Renacimiento que nunca conoció estas pinturas pues estuvieron enterradas hasta el XVIII bajo el lapilli del Vesubio)
Sólo hace falta que os fijéis en la perfección (perspectívica) con la que se sitúa su tabla, y la distorsión de su rostro, que aún entres cuartos, nos une dos visiones distintas (mirad los ojos y pómulos y lo veréis más claro), una técnica egipcia que sólo reaparecerá en las Vanguardias Históricas.

Por otra parte, la pintura es excepcional a la hora de capturar lo instantáneo, ese momento de pensamiento reconcentrado, interior, de duda o meditación, que nos muestra con el simple gesto de su cálamo sobre la boca.
Un gesto de intelectualidad que se ha repetido hasta la saciedad e la historia del arte por lo que permite hacer patente la actividad interior, y que resulta especialmente interesante tratándose de una mujer, siempre considerada inferior en este aspecto puramente intelectual.

Os dejo unos versos de Safo para cerrar el artículo que nos ha enviado una amigo, profesora de griego, muchas gracias

"Ya se ocultó la luna

y las Pléyades. 
Promedia la noche. 
Pasa la hora.
Y yo duermo sola"

"Viniste, hiciste bien, te anhelaba a mi lado,
a ti, que enfriaste mi corazón ardiente de
deseo"



miércoles, 6 de febrero de 2013

LA IGLESIA DE SANTA MARÍA LA BLANCA EN VILLARCÁZAR DE SIRGA (1) La arquitectura


Desde el propio Camino de Santiago el peregrino verá su gran mole vigilando el pueblo y mientras se aproxime el edificio crecerá hasta hacerse evidente, con sus extraños pies (fruto de una reconstrucción de urgencia del XIX tras su hundimiento) y su larga historia.

Pues en este pequeño pueblo del Camino se situó una de las encomiendas templarias más importantes de Castilla (y de ahí que el templo se adjudique a su arquitectura, aunque con poco fundamento, como ya veremos).
La iglesia también uno de los lugares preferido de los monarcas castellanos, especialmente de Alfonso X, con unos espectaculares sepulcros que ya podéis ver aquí.
El interior es de un gótico purísimo, aunque con ciertos problemas de datación.

Habitualmente (Lambert) ha sido adjudicada a la corriente protogótica de raíz cisterciense hispano-languedociana con sus características bovedas sexpartitas y sus dobles columnas en los frentes de los pilares.



Sin embargo, como resalta Javier Castán, existen también influencias del gótico más clásico de Burgos, especialmente en las partes altas, con el nervio ligazón que recorre las bóvedas en sentido longitudinal. Una vinculación que la alejaría de o templario y lo vincularía a la monarquía, como la fe de Alfonso X y sus hermanos por la Virgen de Santa María la Blanca podría reforzar.



martes, 5 de febrero de 2013

LA TORRE DE LA MAGDALENA. ZARAGOZA


A mi me resulta el ejemplo más bello del mudéjar zaragozano, tan poderosa en su construcción como delicada en su decoración.
Lamentablemente, el ábside poligonal quedó desfigurado por la intervención barroca.

Algo similar le ocurrió a la torre, aunque restauraciones posteriores intentaron minimizar el efecto.
Se trata de una torre alminar (doble con escalera central) de planta cuadrangular.

En su decoración encontramos los típicos efectos creados por el ladrillo (con sus redes de rombos, esquinilla, en saledizo), arcos y cerámica, emparentándose así con las famosas de Teruel.

Toda esta decoración se organiza en las típicas bandas horizontales (labor de dechado).

La policromía que le confiere la cerámica vidriada incide (como es habitual) en los blancos y verdes que combinan con el ladrillo anaranjado.

Sorprende también la multitud de fórmulas a las que se recurre: cilindros (¿acaso un lejano recuerdo de aquel mozárabe de los valles pirenaicos del Serrablo?), círculos cóncavos, rombos, motivos estrellados (cercanos estos dos últimos a los de la parroquieta de la Seo que fuera su modelo)...


lunes, 4 de febrero de 2013

EL CLAUSTRO DEL CONVENTO DE SANTA MARÍA DE LAS DUEÑAS (SALAMANCA)



 Entre los muchos edificios monumentales de la bella ciudad de Salamanca, merece especial atención el Convento de Santa María, conocido por las Dueñas, en particular su claustro, situado en un entorno monumental incomparable junto al convento de San Esteban.

El convento fundado por Doña Juana Rodríguez de Maldonado en 1.419 como beaterio para el retiro de señoras nobles, toma de ahí su nombre de Las Dueñas. Desde sus orígenes fue habitado por religiosas dominicas.
 En sus orígenes fue un palacio mudéjar del que quedan algunos restos (arco de  herradura  apuntado en azulejos negros y verdes) en la galería superior del claustro.

En el siglo XV se construyó el conjunto (templo y claustro) sobre lo edificado con anterioridad.

El claustro construido en 1.533 centra toda la atención a quien lo visita, magnífica obra de estilo plateresco, relacionado con el arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón y su entorno.
 La construcción es de planta pentagonal irregular con dos pisos y se resuelve con un lado menor de dos arcos, el resto con seis o siete arcos.
 El cuerpo inferior presenta arcos escarzanos sobre columnas de fuste liso y medallones con cabezas clásicas en las enjutas, la parte superior es adintelada sobre columnas, con capiteles y zapatas bellamente decoradas con grutescos, dragones, arpías y un repertorio clásico fantástico de origen italiano, cabe destacar el friso superior con medallones, decoración floral y escudos.
 Al pasear por sus galerías nos envuelve el silencio, las luces contrastadas, los matices de la piedra salmantina, las vistas alejadas de la catedral, todo ello  transmite sensaciones muy especiales.

 El conjunto fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1.921.
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Juan Aranda Espinosa (texto e imágenes)
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sábado, 2 de febrero de 2013

ZOOM. Un magnífico libro sin textos para comprender el arte y la mirada

                                                                
El otro día me quedé fascinado ante este curioso, alternativo libro.
Sin una sola letra, sólo a través de ilustraciones, Istvan Banyai consigue hablarnos de las perturbaciones que sufre la mirada.
Jugando con los marcos como una forma de interpretar el continente de una imagen, el espectador se ve sometido constantemente a dar sentido a unas imágenes en un juego tan perverso como atrayente. Pues le sucederá que, tras establecer la verdad de una imagen y pasar a la siguiente, el cambio de marco (que se va abriendo cada vez más) le hará cambiar la interpretación de lo visto una y otra vez más (y aunque retroceda , ya nunca más será capaz de recuperar las imágenes anteriores, pues se ha perdido la inocencia y nuevo significados se interpondrán en sus pupilas).
Os pongo un enlace a algunas imágenes consecutivas para que comencéis a comprender (aunque hay que recalcar que verlas en el propio papel, una a una, sin posibilidad de comparar, es la verdadera potencia del libro)

Y es que el libro es una de las mejores formas de comprender empiricamente alguno de los postulados que desde el postestructuralismo (y sus hijos reconocidos: posmodernidad y deconstructivismo) han cambiado nuestra forma de hacer arte (y mirarlo).
Con él comprenderemos (sin palabras) que ya no puede existir una verdad. Pues cada verdad es una simple construcción, algo intrasferible y posiblemente cambiante.
Comprenderemos así que la percepción (por mucho que así lo quisieran los ilustrados) no es un proceso neutro, ni homogéneo, ni por supuesto universal. La mirada es, la hemos convertido, en una interpretación del mundo mediatizada por nuestras experiencias previas, necesidades, intereses.... Todo un proceso de recreación de lo real en el que vemos lo que queremos y como lo queremos.

En toda esta teoría se apoyaban tanto las imágenes dobles que popularizó Dalí (o incluso ciertas formas de Gaudí, como ya intentamos demostrar aquí) como toda la posterior Opera aperta que propugnaba Umberto Eco y que explotará como un ramillete de fuegos artificiales en la posmodernidad (especialmente en la fotografía) como ya hemos analizado en obras tan espectaculares como Casebere, Fontcubierta, Koyama, Ballester , Hutte,  Lu Yao...
Un libro excelente para aprender y enseñar, para reflexionar sobre nuestra percepción y (por ende) de nuestra comprensión del mundo que tanto valdría para trabajar con chicos como para reflexionar a solas.

viernes, 1 de febrero de 2013