Ya vimos aquí un análisis profundo del Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo.
Aquí os mostramos muchas imágenes (tras la restauración) llenas de policromía.
Capitel del parteluz con la Trinidad
Ya vimos aquí un análisis profundo del Pórtico de la Gloria del Maestro Mateo.
Aquí os mostramos muchas imágenes (tras la restauración) llenas de policromía.
Daniele de Volterra, el discípulo de Miguel Ángel, aquel siguió sus esquemas y manieras y reutilizó numerosos esbozos y composiciones del maestro, tuvo que traicionarle en el final de su vida.
A petición de de Pio V (y en un claro efecto de la dura contrarreforma que se estaba produciendo en el mundo católico) tuvo que tapar gran parte de sus desnudos del Juicio Final, ganándose el terrible sobrenombre, Il Braghettone.Gracias a un pintor poco conocido, Marcello Venusti, en 1549, conocemos cómo sería el gran fresco originalDatado en torno a 1434.el central en el Museo del Louvre en París, y los laterales en la Galería Sabauda de Turín.
Obra serena más cercana a Memling que al maestro tiene un magnífico interior (al modo de su maestro Campin) y dos alzadísimas perspectivas en los laterales que dejan ver una naturaleza de cielos diáfanos, perfectamente ordenada (hay en ella toda una fuerte herencia clásica que el pintor conoció en su viaje por las cortes italianas)
Típicos del autor son los plegados de los paños y no tanto los rostros tan tranquilos y bellos.
Lo que si conocemos como repinte del siglo XVI es la figura del donante que debió modernizarse al cambiar de dueño
También conocida como Stoa Pintada fue construida con fondos donados por el cuñado del estadista Cimón de Atenas (c. 510-450 a.C.).
Siguiendo el modelo de stoa, y orientado al sur, su fama vino de los numerosas pinturas que se hicieron en su interior.
Sus temas eran los habituales del mundo ateniense. Según Pausanias: La batalla de Oenoe, de tema y autor desconocidos, la Amazonomaquia, de Micón, la toma de Troya, de Polignoto y la batalla de Maratón, atribuida a Paneno, Polignoto o Micón, (Además de escudos y armamento tomado a los enemigos y mostrado como trofeos).
Reconstrucción sobre las descripciones de Pausanias de la batalla de Maratón
Tomado de wikipedia
El fundador del movimiento estoico, Zenón de Citio, tenía la costumbre de enseñar allí, y de esto derivó su nombre
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DE TURISMO POR ATENAS
Tiene una técnica brillante que bebe de Pinazo y de Sorolla, unos colores intensos y llenos de vida, una pincelada que hace verdaderas maravillas con ellos, desde la saturación absoluta a la más leve de las veladuras.
En la exposición existen cuatro grandes temas.
Todo parecía una mala película de serie B, pues estábamos en pura posmodernidad (aunque todavía no lo supiéramos) y todo se volvía simulacro irónico.
Algo alegre y triste, un poco ridículo pero lleno de fuerza con esas voces poderosas y un muro de sonido hecho de chispas de colores y frases entrecortadas de notas.
El mundo cantaba al amor tras esos decorados pintados, y había títeres, muchachitas y una bailarina sobre sus puntas.
Había soul, bossa nova, sintetizadores, arreglos de cuerdas y vientos y una producción perfecta de Trevors Horn que definió el sonido del grupo y lo volvió sofisticado como Roxy Music al que se le hubiera dado una nueva vida de cataratas de sonido.
Era la nueva vida, la nueva década que conquistaría para siempre el futuro con sus ilusiones edulcoradas que aún parecían posibles. Michel Jordan y una música elegante y poderosa, llena de ritmo pero también de la nueva poesía de los sintetizadores. DeLoreans previstos para ir y volver al pasado; hombreras, cardados; Mike Oldfield, travestis andróginos mejor maquillados que ninguna mujer y Queen reinando aquí y más tarde en los cielos.
¿Parece todo esto poco?
Una alegría que sabíamos que nos mataría; miles de holocaustos y ataques nucleares mientras las mujeres empezaban a coger algunos mandos de la nave y con ellos su poderío, su sexo húmedo, la ruptura del ayuno.
Todo esto y más era esta canción.
Luis (fragmento de su inconclusa tesis doctoral sobre la Música de los 80 y la posmodernidad; acaso su introducción).
Desde muy temprano lo descubrí, aunque no lo quisiera admitir durante mucho tiempo : a menudo me hubiera gustado ser ellas.
No quería hacerlo. Para la mentalidad de la época, aquello solo me podía traer problemas y explicaciones (¿verdad, Juani?).
Además, no es que yo quisiera ser realmente mujer sino, más bien, saber como era el mundo desde sus ojos, sentir desde su manera.
Tal vez esto pueda resultar un tanto ridículo, pero los ochenta eran, todavía, una década machista que dejaba claramente diferenciados estéticas, roles y comportamientos de tal manera que a más de uno nos llevó problemas una camiseta rosa o, por Dios, la línea del ojo pintada.
Como para decirle a otros: sabes, hoy me gustaría ser una mujer y además de bandera hasta repugnarme por completo de babosos y sus burdos piropos o, por contrario, convertirme en una reina de oros con toda una corte a sus pies que respira por donde ella lo hace.
Era eso pero también toda una forma distinta de ver el mundo basada en sensibilidad y mucho más de lo que ahora llamamos inteligencia emocional. ¿Ser intuitivo era de chicas? No lo sé, aunque lo que estaba claro es que los chicos no podían llorar, ni ser sensibles ni escuchar a los Pecos bajo pena de excomunión y exilio.
Pues no había leyes precisas, ya no, pero continuaba la tradición suficiente de machismo en nuestras sociedades para que la situación se perpetuara, aunque se la intentase maquillar.
Un mundo hosco que oprimía a las mujeres pero tampoco era demasiado amable con los hombres que no quisieran interpretar el papel de machos alfas que se esperaba de ellos.