Hace un tiempo nos ocupábamos de la arquitectura de la iglesia de la Magdalena de Vezelay. Hoy analizaremos su fachada que tantos puntos tiene en común con la de San Lázaro de Autum
El tema de su tímpano es poco habitual en el arte románico, narrando el Pentecostés (la llegada del Espíritu Santo tras la muerte de Cristo a los Apóstoles para que estos extiendan Su Mensaje).
Frente a la tradicional iconografía (Llamas que descienden del Cielo o, más cercano al menos en el tiempo, la Dextera Dei que desciende de la nubes en el Claustro de Silos) se recurre a una reinterpretación del tradicional pantrocrátor bajo el que (en perspectiva jerárquica) se colocan los apóstoles. El gesto tradicional de bendición ha sudo sustituido por otro de brazos abiertos que "derramarían" los dones.
Entre la arquivolta y el tímpano (y encerradas en recuadros que siguen el marco) aparecen las distintas razas, lo que daría un matiz ecunémico a la escena.
En las arquivoltas aparecen el típico calendario agrícola y zodiaco.
En el dintel se representa la característica escena del Juicio Final, con los salvados y los caídos en el infierno, mientras que el parteluz lo ocupa un deteriorado San Juan Bautista
Las fechas de la obra (1140-50) coinciden con la famosa predicación de San Bernardo de Claraval de la Segunda Cruzada (1146), justo en este mismo atrio, por lo que algunos autores plantean la posibilidad que el tema (la extensión de la religión católica por todas las geografías) fuera realizada ex profeso para este momento.
Técnicamente hay que emparentar la obra con el maestro Gilisberto de San Lázaro de Autum y el de Moissac, con sus característicos cánones sumamente estilizados, el gusto por los movimientos de zigzag o el meticuloso y delicado trabajo de las telas en bajo relieve.
Muy probablemente el maestro Willigermo de Módena realizará una parte de su aprendizaje vinculado a este estilo
DE ROMÁNICO POR LA BORGOÑA


















































