lunes, 24 de junio de 2013

LOS MOSAICOS DE LA IGLESIA DE SANTA PRUDENCIANA. ROMA



Una de las visitas menos conocidas de Roma es la iglesia de Santa Prudenciana, antigua basílica paleocristiana reformada en numerosas ocasiones pero que conserva uno de los mosaicos más extraordinarios de la ciudad.
Realizado bajo el pontificado de Inocencio I, aunque varias veces restaurado, nos representa una escena de gran complejidad iconográfica para la época (siglo V)

En el centro nos muestran el pantócrator, ya siriaco y entronizado a la manera imperial sosteniendo el rollo que lo proclama “dominus ecclesiae”.
Con los apóstoles rodeándole dos se nos señalan especialmente por medio de una matrona que les coloca sobre las cabezas la corona de laurel (martirio). San Pedro (la iglesia judía) y San Pablo (la gentil)
En la parte más alejada se nos representa una ciudad, probablemente alusión a la Jerusalén Celeste, con el monte Gólgota en el centro.

En ella se encuentra la Vera Cruz de Santa Elena, una de las primeras Etimasías que conocemos, aun sin trono y vinculada a Cristo.
Tras ellos dos de las primeras figuraciones del tetramorfos.

Técnicamente su plástica aún es más clásica que medieval, con un modelo, individualización de las figuras muy clásicas (aunque en parte, debidas a las numerosas intervenciones)






















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