miércoles, 22 de enero de 2014

EL DUOMO DE SAN SEPULCRO. Un micromuseo desde el románico al alto Renacimiento


Aunque fundamentalmente construida en el XIII (y reformada posteriormente) la iglesia dedicada a San Juan Evangelista es profundamente románica, siguiendo modelos paleocristianos de columnatas corridas sobre las que apean arcos de medio punto y techo de madera con tirantes en V, con una exquisita iluminación desde los muros laterales.

Solamente su portada, con gran rosetón y portada apuntada (ambos muy cercanos a modelos cistercienses) nos hablan del mundo gótico.

En su interior guarda tesoros como la Santa Faz, crucifijo románico del X-XI  emparentable con modelos catalanes  (Majestad Batlo).



Un Perugino, acaso algo blando, pero fundamental en el aprendizaje de Rafael, fuertemente vinculado a la escuela quattrocentista de Umbría

Y varias terracotas della Robbia.
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Y un fantástico fresco de Fra Bartolomeo, uno de los primeros clasicista de Cinquecento posteriormente eclipsado por Rafael y Miguel Ángel

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