miércoles, 11 de septiembre de 2013

EL MUNDO AMABLE Y BRILLANTE DEL TALLER DELLA ROBBIA




Todo quien haya visitado Florencia se habrá encontrado una y otra vez sus famosas terracotas.  Tondos, arcos de medio punto, retablos cerámicos se reparten por toda la Toscana sin parar, convirtiéndose en una de las imágenes más arquetípicas de la ciudad.

El iniciador del taller, Luca, era un escultor bien dotado (como demuestra su cantoría para el Duomo




Sin  embargo , e  inspirándose  en  los  modelos  más delicados de Donatello (la Virgen de la Escalera…) opta por el camino de la grazia (una especie de levedad que, dejando a un lado  la  vanguardia  investigadora  de  Donatello  o  luego Verrocchio,  busca  una  belleza  dulce  basada  en  la proporción  y  la  idealización  de  rostros  y  cuerpos, reduciendo al límite cualquier tipo de expresividad que pueda perturbar la calma extásica, intemporal de sus figuras).



En realidad, su escultura participaba de una amplia corriente que arranca de la exquisitez, delicadeza y colorido del gótico internacional al que añade algunas técnicas renacentistas (ésta corriente arrancaría de fra Angélico para seguir con Lippi, Filipino Lippi, Botticelli y llegará hasta el propio Rafael). Es una de las versiones de las tentaciones goticistas de las que hablara Antal.

Esta estética llegó a la fama a través de la técnica de la terracota. Como recuerda Vasari en sus Vite:
Considerando que el barro se trabaja fácilmente y sin grandes fatigas, busca el medio de conservar las obras una vez que las mismas están acabadas, sueña que encuentra ese medio para defenderlas de las injurias del tiempo, después de haber experimentado con cantidad de cosas, descubre, por fin, que recubriéndolas con una mezcla de estaño, de antimonio y otros minerales y mixturas cocidas en un horno especial, se obtiene un efecto eficaz para conservar la obra de barro casi eternamente.

La técnica de cerámica vidriada permitía su colocación en exteriores y casi un trabajo seriado dentro del taller que, con el tiempo, se dedicó a repetir modelos.



Por otra parte, la terracota permitía su policromía. En muchas ocasiones se limitaba al blanco-azul, aunque muy pronto comenzaron a aparecer una paleta mucho más amplia que se aplicará en sus motivos vegetales en donde las hojas y distintos frutos (limones, piñas, manzanas…) crean todo un universo cromático que se encuentra a mitad de camino entre lo escultórico y lo pictórico.

Normalmente trabajando en medio relieve (aunque también generó esculturas de bulto redondo), una de sus virtudes es la capacidad de adaptar las figuras a distintos formatos, especialmente lo circulares, una de las obsesiones del Renacimiento, como demuestran los numerosos tondos (Miguel Ángel, Rafael…), adelantándose a ellos y siendo uno de los modelos sobre los que experimentar.

La bottega, tras la muerte de Luca y hermano Marco , pasa a su sobrino Andrea y más tarde a Giovanni que necesitaron de un amplísimo taller que atendiera los numerosos encargos tanto locales como extranjeros (Ya en este blog hablamos de uno  de sus discípulos,Nicoloso Pisano y su obra en Santa Paula de Sevilla)


La obra más representativa de Lucca es la que realizó en colaboración de Brunelleschi, realizando los tondos de la Capilla Pazzi y el hospital de los inocentes.
















Hospital de los inocentes. Florencia





















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