domingo, 8 de enero de 2017

GUR E MIR. EL MAUSOLEO DE TIMUR EN SAMARCANDA (Primera parte)


Quiero iniciar con este mausoleo de Timur (creador de la dinastía timurida del que ya hablamos aquí) los artículos dedicados al Uzbekistán islámico, una de las grandes flores de la ruta de la seda.
Pero antes de nada me gustaría agradecer otra vez más a mi amigo Bertholdh la oportunidad que nos dio de conocer este maravilloso país en un viaje que, tanto en lo artístico como en lo personal, quedará para siempre en la memoria y el corazón.

Como ya decíamos, se trata del mausoleo familiar de la gran familia gobernante que durante casi siglo y medio dominó gran parte de Asia central, desde Bagdad a las mismas puertas de China, convirtiéndose, precisamente por ello, en verdadero emblema de su poder y memoria.
En el edificio se entremezclan múltiples influencias anteriores, alguna de ellas ya tratadas en este blog.

Como modelo más cercano se encuentra el mausoleo samaní de Ismail en Bujara (siglo X) que ya analizamos aquí, en donde se mantiene la tradicional idea de kuba (planta cuadrada cubierta por cúpula) que hunde sus raíces en el islam más tradicional (Cúpula de la Roca) y, a la postre, en la arquitectura funeraria romana (Panteón de Agripa) y paleocristiana (San Aquilino de Milán) que plantearon la idea de la cúpula con significados cosmológicos vinculado a lo funerario.
Como él, mantendrá la idea de la cúpula por aproximación de hiladas sostenida por medio de trompas.
Este modelo fue posteriormente enriquecido con la aparición de una cúpula exterior (mausoleo de Oljaitu o los enclavados en Korasan) que se superpone a la interior y se conecta con ella por medio de tirantes internos.
Por otra parte, Gur e Mir retoma (en un nuevo contexto) la idea del iwan que ya analizamos aquí, proponiéndolo como puerta principal que abre el conjunto, creando así un patio interior que recoge la tradición, también iraní, de patio con cuatro iwanes.
Del mismo origen son los minaretes circulares, nacidos en el mundo abasí desde las torres de fuego mazdeístas con pilar central en trono al cual se enrosca la escalera de caracol (Samarra), primero con cuerpo cónico (disminuyendo en altura como puede verse en el Kalon de Bujara, del siglo X) y más tarde por completo cilíndricos a partir del XI

Con todos estos elementos se crea el gran mausoleo que será un modelo imitado largamente, influyendo en el posterior arte indio mongol (Taj Majal).
Tras atravesar el patio, la construcción central mantiene una característica tensión entre interior-exterior de la que sólo somos conscientes cuando la analizamos con profundidad.

Así, al exterior encontramos una gran octogonal sobre la que se superpone una cúpula bulbosa (aquí hablamos ya de ellas) sobre alto tambor, acaso rememorando los modelos de la tercera edad de oro bizantina en su zona rusa (aquí vimos un claro ejemplo).

Al interior, sin embargo, la planta es cruciforme, con cuatro pequeñas alcobas, una en cada lateral, que rememoran el patio de cuatro iwanes de las mezquitas.
En  los ángulos se abre el sistema de trompas ya analizado en Ismael, y sobre él se coloca la cúpula semiesférica.





La unión de ambos se produce por medio de ingeniosos mecanismos que ocultan sus diferencias.
De esta manera, los ángulos entre las alcobas son realmente los grandes machones internos que sustentan la edificación (y al exterior los lados del hexágono) 

De la misma forma, la cúpula interior realmente se coloca en la parte baja del tambor (basta fijarse en el cuerpo de ventanas para darse cuenta de ello), siendo la cúpula exterior una segunda cúpula, colocada como "un sombrero" sobre la primera, y conectada con ella por medio de tabiques y tirantes.




 Su construcción es iniciada a finales del XIV por el sultán Muhammad como madrasa que fue destruida en parte y reutilizada en otros lugares por Timur a partir de 1403, siendo terminada su cúpula por su nieto y sucesor Ulug Beg

Dejamos para un próximo post el análisis de su exquisita decoración



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