viernes, 31 de marzo de 2017

EL ÚLTIMO CONSTABLE


Sólo hace falta fijarse en este magnífico paisaje de la Phillips Collection del río Stour que pintaría en los tres últimos años de su vida.

En él podemos reconocer muchos de los rasgos típicos de su obra, en especial, la representación nostálgica y sumamente personal de sus paisajes más cercanos y queridos, con un división de la pincelada que le permitió la plasmación de la luz fugitiva de estos paisajes húmedos, en donde los reflejos son tan importantes como lo reflejado.
Sin embargo hay un matiz que separa fundamentalmente esta obras con su producción anterior.

Es el predominio de esa misma pincelada que, de tan dividida, termina por independizarse de la realidad (incluso lumínica) que pretendía representar.

Evidentemente se ha hablado en ocasiones de que se trataba de cuadros sin terminar, pero aún contando con eso, existe en todo el hacer del cuadro una clara intención por destacar la pincelada, aproximándose a propuestas casi abstractas.

jueves, 30 de marzo de 2017

MANET Y LO ESPAÑOL


Es conocido el amor que tuvo Manet hacia España, especialmente hacia Velázquez y Goya que utilizó, en su desconocida modernidad, para romper con el mundo académico y poner las bases para el impresionismo y el postimpresionismo.
Pero, junto a esta influencia existe otro Manet españolizado que recoge el gusto romántico por una España anclada en el tiempo, llena de bandoleros, bailarinas y toreros, heredado de Doré o los románticos ingleses y americanos (W. Irving, Ford...)
Esta obra que hoy analizamos participa de las dos españolidades, añadiéndola un nuevo toque que la hace casi posmoderna.

La escena representa todo un verdadero catálogo de tipos populares, desde bailadoras, la famosa Lola de Valencia, tocadores de guitarra, rufianes que también poblaron los cuadros de la vertiente más costumbrista de lo español (Valeriano Bécquer, Bilbao...)

Sin embargo, y pese a lo que pueda parecer, aquí ya no existe el phatos romántico, y a poco que nos fijemos un instante, veremos que todo es falso. Las posturas, los ademanes, la supuesta fiesta, los personajes que parecen verdaderas marionetas... Es incluso falsa la propia captación, pues no se trata, siquiera, de una escena tomada de la realidad, sino de un posado de los artistas del teatro real de Madrid (que ya interpretaban un tópico, no la realidad de las verdaderas tabernas).

Esta profunda ironía que critica lo que parece estar exaltando, es de una modernidad casi impensable en pleno siglo XIX y casi nos remite a la posmodernidad.

En el aspecto plástico, Manet juego con mimbres casi incompatibles: la deuda de Velázquez y Goya que aparece en su pincelada suelta o la postura de alguna de las figuras junto al desprecio de las normas clásicas sobre tonalidad a través de los profundos contrastes entre el blanco y el negro moteado de colores brillantes, o la deformación de la caja perspectiva que hace de las figuras verdaderos danzantes al modo románico al inclinárseles el suelo


miércoles, 29 de marzo de 2017

VAN GOGH EN ARLÉS (2). Los inicios del desequilibrio



He tratado de expresar que el café es un sitio donde uno puede arruinarse, volverse loco, cometer crímenes;(…) una atmósfera de hornaza infernal, de azufre pálido, para expresar así algo como la potencia de las tinieblas de un matadero 

Al trabajo febril se le unió un consumo cada vez más abusivo de alcohol y tabaco, un régimen de comidas cada vez más irregular y, al final del túnel, la soledad.

 De esta manera comienzan a aparecer las primeras crisis (¿epilepsia de una sífilis mal curada?, ¿trastorno bipolar?) que le irán introduciendo en un círculo vicioso (miedo al exterior, una posición cada vez más hostil de los vecinos de Arlés) que explotará definitivamente con la llegada de Gauguin.

Como ya decíamos, Vincent acariciaba el sueño de crear una sociedad de artistas (extraña mezcla de nostalgia prerrafaelista combinada con sueño social a lo Monticelli), e insistió en sus cartas a su hermano que convenciera a Gauguin (y en el fondo le mecenara) para que viniera a residir con él.
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La silla da Gauguin

Cuando al final lo consiguió, la famosa Casa Amarilla se convirtió en un verdadero campo de fuerzas magnéticas en conflicto que terminó con su famosa discusión en donde le amenazó con una navaja de afeitar que terminaría al cortarse el lóbulo de la oreja, ingresando en el sanatorio de Arlés.

 La famosa Casa amarilla

Toda esta peripecia autobiográfica se plasmará en sus cuadros que insistirán cada vez más en un mundo negativo y angustioso donde antes había clasicismo japonés.

La primera evidencia será su cambio de perspectiva, cada vez más alzada y deformada, con la que manipulará el paisaje (y especialmente los interiores), haciéndolos verdaderamente invivibles.

 De la misma manera, sus armonías anteriores irán cediendo ante el empuje de colores cada vez más agresivos y chirriantes, en donde los fríos comenzarán a luchar contra los cálidos en una batalla sin fin, con el amarillo como gran invitado en sus cromatismo más intensos.

Me sostuve con café y el alcohol. Admito todo eso, pero seguirá siendo cierto que para alcanzar la alta nota amarilla que alcancé este verano, me hizo falta empinar un poco el codo
Cartas a Theo


Por último, la pincelada se irá volviendo cada vez más pastosa y con una ejecución más agresiva y sincopada.



Icológicamente, aparecerán en sus obras los interiores, los nocturnos, el autorretrato (como ya decíamos, acaso como una forma de autovigilancia) y las obras que (desde una deriva simbolista) representarán de forma oblícua al propio pintor (su famosa silla) o al ansia de de compartir (su habitación con elementos duplicados)




martes, 28 de marzo de 2017

LA MONTAÑA DE SAINTE VICTORIE. CEZANNE


Las dos grandes series del Cézanne maduro (Montaña de Sainte Victorie y Bañistas) las realizará a caballo entre los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, muriendo (incluso) mientras realizaba una nueva excursión por el entorno de la montaña en 1906.
Como ya vimos aquí, esta montaña es todo un símbolo de Aix en Provence, y Cézanne lo utilizó para hacer realidad sus sueños: "llevar al impresionismo a los museos".

Y es que la amplísima serie que realizara de la montaña nos podría recordar las series que Monet había dedicado a la catedral de Rouen.
Sin embargo, la distancia conceptual es enorme, pues mientras Monet utilizaba estas series para captar el cambio de la luz a distintas horas del día y condiciones atmosféricas, Cézanne utilizó su Montaña como un objeto de experimentación, igual que utilizaba sus bodegones.
La Montaña es la piedra de toque de su arte, un lugar (casi mitificado) en donde la Naturaleza ha de volverse arte y sólo arte, dejando la pintura a un sólo paso de la abstracción que Kandinsky se atreverá a dar.

En ellas Cézanne estudia la composición (en especial el equilibrio entre horizontales y verticales  unidos por la pirámide de piedra, algo que también realizará con los árboles inclinados en sus bañistas) o la perspectiva, jugando entre lo muy cercano (árbol y con sus ramas extendidas por toda la parte superior) y lo muy lejano (Montaña), entretejido por medio del damero de campos.


Como le confesaría en una carta a Bernard:

"Permítame repetirle lo que le decía aquí: trate la naturaleza mediante el cilindro, la esfera, el cono, todo puesto en perspectiva, de tal modo que cada lado de un objeto, de un plano, se dirija hacia un punto central. Las líneas paralelas proporcionan la extensión al horizonte, ya sea de una sección de la naturaleza o, si le gusta más, del espectáculo que Dios despliega delante de nuestros ojos. Las líneas perpendiculares proporcionan la profundidad a ese horizonte. 

Es también es lugar de experimentación de la fuerza e importancia del color que, como ya comentábamos aquí, busca una sinestesia total en donde el color funcione como música y cree una realidad paralela, pero no mimética, de la realidad.

Ahora bien, la naturaleza, para nosotros los hombres, está más en la profundidad que en la superficie, de ahí la necesidad de introducir en nuestras vibraciones de luz, representadas por los rojos y los amarillos, una suma suficiente de azulados, para hacer sentir el aire", le escribía a Bernard el 15 de abril de 1904

En emulación a estampas dedicadas al Monte Fuji por parte de Housaki (que reconvierten el paisaje en pura línea que se desarrolla en las formas planas), Cézanne pretende reconvertir la naturaleza en un a conjunción de volúmenes (como acabamos de ver en el texto) pero también de color, como citábamos antes.

Toda una aspiración que heredadrá Kandinsky (pasando del volumen a la pura emoción del color, liberado de cualquier esclavitud) o Mondrian que terminará convirtiendo los árboles en pura geometría    


Kandinsky. Paisaje


Para ver muchas más de sus Montañas


CÉZANNE BÁSICO

lunes, 27 de marzo de 2017

ÍNDICES SOBRE VAN GOGH

VAN GOGH EN ARLES (1). un clasicismo japonés


Cuenta Vincent Van Gogh en sus cartas a Theo que, al llegar a Arlés, un manto de nieve lo cubría todo pero, al par de días, cuando calentó el sol y se derritió el manto blanco, una primavera repentina llenó todo de luz y color. Fue entonces cuando el pintor comprendió que había llegado a sus propios sueños

"No necesito estampas japonesas porque siempre digo que estoy en Japón"

Lo que había buscado en ellas, de repente lo tenía delante de sus propios ojos: una Naturaleza transformada por la luz y el color que hacía empalidecer sus referentes impresionistas.
Comenzó así una etapa en donde todas sus intuiciones anteriores se convierten en puras realidades, abandonando el color local impresionista por otro absoluto, cada vez más saturado e intenso.
Comenzó a pintar los árboles frutales en sus huertos, los puentes sobre los canales del Ródano ("buscando lo efímero en lo eterno" Walther), los campos cercanos, las marinas de Saintes Maries sur Mer...

Los motivos japoneses se repiten mientras el pintor siente renacer en su interior un edén prodigioso, tan colorista como sereno en donde poder poder crear.
En su mente, además, comenzó a imaginar una comunidad de aristas en este paraíso oriental que culminará (terriblemente) con la llegada de Gauguin.

Los paisajes de este periodo se caracterizan por su composición ortogonal, de amplias perspectivas en las que se suceden los campos de color que cada vez más se decantarán por el contraste entre amarillo y azul-violeta.
Sin embargo, pronto todo cambiaría...



domingo, 26 de marzo de 2017

LOS TOKI DE BUJARA. LOS MERCADOS DE LA RUTA DE LA SEDA


La posición central de la ciudad de Bujara en la ruta de la Seda hoy nos la recuerdan aún unas construcciones cupulares que jalonan las principales vías de la ciudad antigua.

Se les denomina tokis, cúpulas, pues en ellos se desarrolla una arquitectura abovedada ciertamente bella y técnicamente superior a la de mezquitas y madrasas.

Situados en los cruces de las principales calles suelen constar de una estructura central que se alarga formando calles en torno suyo en donde se situaban las diversas tiendas organizadas por especialidades
Como decíamos, se recurre en ellas a una arquitectura abovedada llena de ingenio y brillantes soluciones.

Realmente se trata de alcaicerías (lugares de comercio de artículos de lujo) que cerraban sus puertas por la noche y eran especialmente vigilados,
El llamado de los cambistas (Taqui Sarrafon), mantiene una cúpula central ligeramente apuntada que se sustentan en unos poderosos nervios de centro libre, una técnica (Marcais) ya utilizada en algunas mezquitas selyucíes. En él se cambiaba moneda y, a la postre, también funcionaba como un pequeño banco de la ruta.

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Al otro lado de la plaza se encuentra el bazar de los sombrereros (Telpak) una fascinante estructura tanto en el interior como en el exterior con su cúpula central y su largo pasillo abovedado






La calle que se abre desde aquí se convertía en verdadero zoco en cuyo centro existía una nueva alcaicería, destinada a la venta de la seda, que adopta el sistema de iwanes.

Al final de la calle aparece el de los joyeros (Zargarón), cuya mayor belleza consiste en el escalonamiento de las diversas cúpulas



sábado, 25 de marzo de 2017

GEORGES MARCAIS. EL ARTE MUSULMÁN


Interesantísimo compendio del arte musulmán realizado por uno de sus investigadores más reputados,
Su especial valor es la síntesis que le permite en 250 páginas hacer un recorrido del arte islámico desde sus inicios omeyas hasta el siglo XVIII interesándose por su arquitectura religiosa, funeraria o palaciega, cerámica, arte mueble e ilustraciones de las distintas dinastía.
                                                                    

Personalmente lo uso preferentemente para el arte persa-iraní, otomano y mongol, muy poco tratado en los tratados al uso, más centrado en el Islam occidental.


viernes, 24 de marzo de 2017

Análisis y comentario LA ESTACIÓN DE ATOCHA


PLANTA
Nos encontramos con una amplísima planta basilical (forma rectangular longitudinal) por completo diáfana, perfecta para la función para la que se construyó: el embarcadero en donde los trenes pararan y pudieran realizarse las subidas y bajadas de los pasajeros.

A ambos lados de este gran espacio central (tal y como podemos ver perfectamente en la fachada) se sitúan otros espacios longitudinales, utilizados para taquillas y otros servicios necesarios para una estación de ferrocarril.

ALZADO
Nos encontramos con una dualidad en los materiales.
Por una parte (y siendo los verdaderamente estructurales) los edificios se sustentan en vigas de hierro unidas por medio de remaches, utilizando el cristal para el amplio techo.
Detalles de los remaches de las vigas

Por otra, y con una función mucho más decorativa, encontramos el ladrillo.

Como decíamos, la estructura se organiza sobre estos grandes pilares, utilizando el ladrillo para las paredes (no estructurales) en donde podemos observar rasgos eclécticos (pilastras almohadilladas, vanos cuadrangulares derivados del modernismo vienés, imaginativos capiteles...)
Tanto en las paredes como en el gran vano central predomina el vano sobre el muro.



CUBIERTA
Destaca especialmente la gran cubierta central central realizada con cristal y elementos metálicos sobre una serie de arcos elípticos que arrancan de los pilares. Su "ligereza" permite la ausencia de sustentaciones centrales, haciendo más diáfano el espacio.




DECORACIÓN
Típicas de la época, existen formas historicistas combinadas con otras neomudéjares y modernistas





COMENTARIO
La obra es un perfecto ejemplo de la arquitectura del hierro y cristal que, sin embargo, no renuncia a ciertos caracteres historicistas (neomudéjares en especial)

Plaza de toros de las Ventas, típico ejemplo de arquitectura neomudéjar

 Del primer estilo recoge los materiales modernos y sus posibilidades (mayor resistencia para crear espacios diáfanos, menor precio al ser realizados industrialmente, y mayor rapidez de construcción al ser piezas prefabricadas que se montan in situ)


Su construcción se relaciona íntimamente con el desarrollo de la revolución industrial en España que tuvo en el ferrocarril uno de sus máximos exponentes (En origen denominada Estación Central de Madrid, ilustraba perfectamente el trazado radiocéntrico del ferrocarril hispano).
Como era habitual en este estilo, la planta y el alzado se vinculaban directamente a las necesidades prácticas (crear un espacio longitudinal y diáfano para los trenes), iniciándose la idea del funcionalismo que será básico en la arquitectura contemporánea, aunque su "falta de belleza" (según el gusto de la época) hacía que la decoración y los acabados recurrieran a modelos históricos, en especial el neomudéjar, que tanto éxito había tenido en la España decimonónica (véase el Palacio de Cristal)


Detalle del Palacio de Cristal en donde se une la arquitectura del hierro y cristal y el neomudéjar

El proyecto definitivo de la obra lo firma Antonio de Palacios, discípulo de Eiffell y arquitecto de múltiples registros (desde el modernismo vienés del Círculo de Bellas Artes, el peculiar Gótico inglés del Palacio de Telecomunicaciones...) que recoge la fuerte influencia francesa de los primeros proyectos y la "españoliza" a la moda neomudéjar



















Torre Eifell
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En los últimos años, y vinculada al crecimiento de la Alta velocidad, la Estación fue reformada por Moneo que mantuvo las antiguas dependencias convirtiéndolas en un jardín tropical, mientras que las nuevas vías se construían a continuación de ellas, tal y como analizamos aquí