lunes, 23 de julio de 2012

LOS ESGRAFIADOS DE PICASSO EN EL COLEGIO DE ARQUITECTOS DE BARCELONA


Justo enfrente a la catedral de Barcelona, Picasso quiso regalar una obra a la ciudad que le vio nacer como artista y diseñó los bocetos para la parte superior de la fachada del Colegio de Arquitectos.

Aprovechó para ello la gran banda de cemento que remataba el piso bajo, realizando una serie de escenas alusivas tanto a la ciudad (como los gigantes y cabezudos o los castellet de la parte frontal) como a su particular universo.

Recordemos que nos encontramos ya en 1960 y Picasso, tras haber creado y devorado todos sus anteriores estilos, ha comenzado a pintar como Picasso, un puro juego de líneas y movimientos en donde se entremezclan recursos cubistas, el pasado de un mediterráneo mítico comenzado en la Suite Vollard, el dibujo infantil que ya podríamos ver en Guernica y que se irá profundizando con el contacto con sus numerosos hijos, la experimentación con nuevos materiales (desde la cerámica iniciada en Vallauris a la chapa recortada), la herencia de líneas ondulantes y joie de vivre de su enemigo-admirado Matisse que al morir "le había dejado sus pinceles"...

Todo esto podemos ver en estas obras que se adecúan perfectamente al material y la ubicación, creando profundos surcos en el cemento rugoso que juegan con las luces del Mediterráneo. Por otra parte, el dibujo, sintético en grado sumo permite la lectura de las imágenes desde una visión apresurada, y a veces lejana, del paseante.



 De todas las cualidades de la obra yo me quedo con la alegría de un  trazo que parece espontáneo y que solo se alcanza tras lograr la maestría absoluta.

Un línea, en especial las curvas, ante la que me quedo sin palabras



El conjunto, bajo los bocetos de Picasso, fue realizado materialmente por Carl Nesjar, 1960

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