jueves, 11 de diciembre de 2014

EL MONASTERIO DE RIPOLL (1) LA ARQUITECTURA


Comenzamos con este post una serie sobre el monasterio de Ripoll, monumento clave tanto en lo histórico como en lo artístico del románico-feudalismo de los primitivos condados catalanes.

Fundado en el 888 por el conde Wifredo el Velloso pasa por múltiples momentos constructivos (desde el románico lombardo de su torre o de su muy reconstruida cabecera al románico pleno del claustro o de su espectacular portada o las reformas neoclásicas posteriores), siendo sumamente reconstruido (tras terremotos y exclaustraciones debida a las desamortizaciones decimonónicas) por Elias Rogent, casi reiventado por completo las naves y ábsides de la iglesia.

Su primer momento de esplendor hay que vincularlo al abad Oliba (el gran muñidor de la política y religión del siglo XI en los condados catalanes que acerca a Roma a través de la introducción de la reforma gregoriana), que alargó las naves, construyó el transepto (que coronó con un extraordinario conjunto de siete ábsides) y creó el nártex en donde se planificó la construcción de dos torres (sólo una de ellas terminada) y en el que se situaría posteriormente su magnífica portada.


En el siglo XI, su activo scriptorium realizó numerosas obras miniadas entre las que destaca su afamada Biblia.


El claustro se inicia en el siglo XII (y se continuará hasta el XV), siendo sus partes iniciales de románico pleno


Estas intervenciones del siglo XII también crearán la magnífica portada

En él se encuentran varias sepulturas de los condes catalanes, como la de Wifredo el Velloso

No hay comentarios:

Publicar un comentario